Roberto De Valle, un artista del sonido, El Siglo de Torreón

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Cultura

Roberto De Valle, un artista del sonido

El sonidista lagunero se aventuró a grabar en territorio coahuilense

SAÚL RODRÍGUEZ/ EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH , viernes 05 de marzo 2021, actualizada 12:40 pm

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Su aventura con el sonido comenzó a los 16 años, gracias a una afición radiofónica. Entonces, el lagunero Roberto De Valle se envolvió en sonoridad y dos años después comenzó a laborar en proyectos de cortometrajes, donde participaba en la musicalización de los trabajos.

"Ahí empezó mi conexión con el sonido. Realmente no sabía ni que se hacía sonido para cine. Era como la mayoría de las personas piensan, que todo es la fotografía, el guion, etcétera. Yo lo hacía más por la intuición, no porque tratara de potenciarlo en mí. Era la chamba que tocaba hacer".

De Valle continuó en el preludio del quehacer cinematográfico, participando en múltiples proyectos universitarios. Más que nada, su atención se enfocaba en la música; compositores como John Williams o Ennio Morricone le marcaban pauta.

"Eso fue la conexión del sonido para cine. Además de tecnificar y comenzar a hacer propiamente sonido".

ERRAR PARA APRENDER

Roberto De Valle es egresado de la licenciatura en Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila. En 2016, un guion de su autoría fue seleccionado para participar en el Rally Universitario del Guanajuato International Film Festival (GIFF). Al proyecto lo tituló Seis y en él colaboraron estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

El grupo fue capacitado por seis meses antes de rodar en Guanajuato. Tras la filmación, el material registró algunos errores en el audio, mismos que plantearon cuestiones en Roberto, quien en esa ocasión se encargó de la dirección.

"Me dejó un montón de experiencia, de empezar a valorar que la cuestión del sonido no es tan sencilla. Hay gente que piensa que grabar sonidos es darle rec a una grabadora o ponerla cerca de un actor".

Y es que el lagunero afirma que la complejidad técnica de grabar sonidos va desde un simple cableado, conexiones, entender las maneras de grabar, técnicas de microfonía y conocimientos para la postproducción.

La experiencia en Guanajuato le dio pauta para mejorar. Al año siguiente volvió al Rally Universitario del GIFF, esta vez como diseñador sonoro del cortometraje Lucas El Grande, proyecto del también creador lagunero César Alfaro.

"Con Lucas El Grande, al verlo proyectado en sala de cine, dije: 'Creo que me puedo dedicar a esto, creo que puedo hacerlo bien'". 

ECOS DEL DESIERTO

En los últimos cuatro años, Roberto De Valle se ha dedicado a tomar cursos y a trabajar en varios proyectos audiovisuales. La experiencia profesional cambió su perspectiva, pues los tiempos de entrega suelen ser cortos.

En un punto de ese viaje conoció a Sergio Díaz, diseñador sonoro en la película Roma (2018) de Alfonso Cuarón, quién le mostró cómo son los flujos de trabajo en la industria cinematográfica.

Pero no sólo el cine es el campo donde se desenvuelve Roberto De Valle. Recientemente también se ha interesado por el paisaje sonoro. En ese tenor ha creado Ecos del Desierto, una fonoteca virtual que registra grabaciones de campo en distintos puntos de Coahuila.

"Me obsesiona cómo se escuchan las cosas. Me gusta la textura, no sólo musical, sino en general (...) Parte de eso es que siempre trato de pensar el sonido como un agente que también puede desenmascarar o mostrarnos algo más de la cultura".

Y es que comenta que cuando se visita un lugar se contempla su aspecto visual, se prueba su gastronomía, pero rara vez alguien presta atención a cómo suena más allá de la música, qué identidad le brinda al espacio.

"Lo que me interesa es saber cómo se escuchan los lugares, qué matices, qué texturas conforman ese lugar y le permiten ser único".

El lagunero se esmera en atrapar en el tiempo a ese lugar a través de sus grabaciones. Para Ecos del Desierto, el sonidista visitó parajes urbanos y rurales de Torreón, Saltillo, San Pedro de las Colonias, Parras de la Fuente, Viesca, Ocampo y Cuatrociénegas,

"También aproveché la quietud de la pandemia en algunos lugares donde luego no se puede grabar, como la Plaza Mayor de Torreón, el Mercado Alianza o el Bosque Venustiano Carranza. El mundo a nivel sonoro también cambió, hubo más quietud. Tengo algunas grabaciones antes y durante la pandemia, y de la situación que estamos viviendo ahora".

De Valle no sólo se preocupó por registrar lugares abiertos. También grabó habitaciones, interiores de casas, parques, restoranes, azoteas, etcétera; tomó aquel registro sonoro que brindara datos identitarios sobre un entorno.

La fonoteca virtual de Ecos del Desierto se encuentra disponible en la dirección www.ecosdeldesierto.com. El proyecto fue apoyado por la convocatoria Arte Resiliente que la Secretaría de Cultura de Coahuila publicó en 2020.

"Creo que la escucha que tenemos es muy pobre. Creo que la gente no desarrolla la escucha atenta en su mayoría. La escucha atenta no es el oído absoluto del músico. A fin de cuentas, el músico está atento a lo musical. Creo que la escucha atenta es más desarrollar la apertura al mundo en cuestión de sonido, abordarlo de otra forma, explorarlo, investigarlo. Este proyecto me dejó que el sonido es una herramienta con un potencial enorme para no sólo hacer cine, sino investigación, preservación, entender una cultura, algunos espacios. (...) Decía Ludwig Wittgenstein: "Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo". Yo reinterpreté la frase: "Los límites de mi escucha son los límites de mi mundo". Prestarle atención al mundo a través de la escucha es fundamental y esencial para mí como ser humano", concluyó.

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