Nueva normalidad, El Siglo de Torreón
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EDITORIAL

Nueva normalidad

Diálogo

YAMIL DARWICH
jueves 18 de febrero 2021, actualizada 7:24 am


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Inevitable: El mundo cambió ofreciendo nuevas formas de vida a los humanos y en ellas deberemos usar toda nuestra capacidad de adaptación, como los animales racionales que creemos ser, desarrollados y hasta sofisticados.

Desde luego que ese cambio debe ser para mejorar, ante todo en la calidad de relación entre las personas, en la vida familiar, laboral y social.

Sí desafortunadamente no nos guía la solidaridad y subsidiaridad, será para empobrecer a muchos y llevar a la miseria a otros. Triste realidad que ha estado permanentemente presente en el mundo y que tendremos que combatir para enfrentar y resolver -como racionales- la "nueva normalidad".

Esta nueva vida, viéndola como humanista, debe ser mejor para todos, ricos y pobres, quienes deberemos obligar a los líderes del planeta a que trabajen en la realidad que, seguramente, podemos administrar y aprovechar para acrecentar la vida que hemos disfrutado hasta ahora. La advertencia del multimillonario Bill Gates, de no atender al llamado que nos hace la naturaleza es determinante: "la próxima pandemia será 10 veces mayor". ¿Actuarán sirviendo los politiqueros?

Haciendo sumas y restas, la oportunidad de mejorar con el cambio será favorable si comprendemos la realidad y la aprovechemos para bien, empezando por considerar e incluir a los que menos tienen, sin alternativas para mantener la mínima calidad de vida personal y familiar en esta nueva forma de vivir.

Revisemos: En México, más o menos el 50% de los pobladores no cuentan con computadora ni red de internet que les permita mantenerse enterados y advertidos. Esa carencia es fundamental para lograr su sobrevivencia y deberán encontrar -con el apoyo de quienes somos afortunados- soluciones a sus necesidades básicas. Entendamos que buscarán medios para atender sus "mínimos", legal o ilegalmente. Piénselo.

Hace años empezó el trabajo en casa -home office- que ahora es una realidad cotidiana y tenderá, cada vez más, a realizarse desde ahí, lo que disminuirá la movilidad, reflejándose en menor consumo de combustibles. Sumando las energías renovables no contaminantes, las consecuencias serán de apoyo al combate del daño ecológico.

Las relaciones familiares deberán contener palabras como tolerancia, respeto, comunicación y ante todo más expresiones de amor. Estaremos más tiempo en relación estrecha y aún gozando de espacios sobrados, habremos de organizarnos concertando mejores reglas de convivencia. Otra buena consecuencia.

Afectará diferentes sectores, como el inmobiliario -para bien o mal- al presentarse emigración de áreas urbanas congestionadas a otras más remotas, baratas y sin contaminación. El servicio de transporte es otro tema.

La educación escolarizada continuará aprovechando las plataformas de comunicación/educativas, aún cuando haya períodos de asistencia al aula, que se aplicarán a temas que requieran estudiarlos presencialmente.

Equipos de cómputo, internet con ancho de banda suficiente y ante todo la consciencia de responsabilidad en el aprendizaje -de alumnos y maestros- será factor determinante.

Aparecen nuevas oportunidades en áreas de estudio de ramas ya existentes que verán acelerado su desarrollo. Se requieren profesionales altamente capacitados en sistemas computacionales, incluida la inteligencia artificial, desarrollo de software y hardware, programas de comercio y robótica. Solo sobrevivirán las universidades y tecnológicos que puedan reaccionar al cambio.

El turismo se verá alterado: las redes hoteleras buscarán formas para promover servicios, incluyendo "salud segura"; desde playas privadas y ordenadas, hasta mayores espacios lúdicos controlados. La de negocios será restringida.

Las manifestaciones de cultura, caso de museos y espectáculos, tendrán que ofrecer sus productos en medios digitales. Mayor cobertura.

Continuarán los avances en ciencias y tecnologías, particularmente las médicas. Haga consciencia que, con la epidemia, la industria farmacéutica reaccionó en meses, desarrollando vacunas que anteriormente requerían años de investigación. Los medicamentos y materiales de uso personal son otro ejemplo.

La industria tendrá en la robotización y automatización sus áreas de oportunidad; los sistemas tradicionales serán inoperantes, caros e incompetentes.

Los comercios también verán evolucionar sus sistemas operativos, remotos en todo lo posible -ventas desde plataformas- y otros más con formas de autoservicio y auto-cobro. Los supermercados y tiendas de conveniencia ya son muestra de ello.

Habrá que encontrar soluciones al desempleo; calculan que solo en EUA, en 2030, habrá hasta un 60% de trabajadores desempleados, incluyendo profesionistas no especializados.

El reto más grande está, curiosamente, en nosotros los humanos, que tendremos que compartir entre todos los recursos del planeta, sea por solidaridad y subsidiaridad o por mezquina conveniencia.

Respetar el derecho a la vida, la salud, vivienda y alimentación de quienes menos tienen; entender que debemos encontrar formas de convivencia familiar y social más sublimes, serán requisitos para sobrevivir como especie humana.

Al otro extremo, se percibe un panorama de grave diferenciación entre regiones, de deshumanización y hasta salvajismo. También el concepto de Estado cambió.

Con todo, le reitero mi confianza en el ser humano, dando la bienvenida a tiempos en que nos maravillaremos aún más. ¿Usted qué piensa?

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