Deshonra, El Siglo de Torreón
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EDITORIAL

Deshonra

FEDERICO REYES HEROLES
1, martes 12 de enero 2021, actualizada 7:27 am


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Sorpresivo sí, sorpresa no. Años de advertencias y amenazas, como aquí. Diferencias hay muchas. Pero una coincidencia es innegable: la degradación de la política. Lección: los depredadores terminan mal, pero en su locura pueden arrastrar a una nación. En esas estamos.

1.- Ostentoso desprecio por la ciencia. Del calentamiento global a las energías limpias o el cubrebocas. Ambos la desafían olvidando que toda democracia liberal se sustenta en la ciencia. Con qué pretendía Trump y se pretende aquí suplantarla. Con prejuicios y escapularios. A la corta las mentiras engatusan y cimbran a las democracias. A la larga sólo la ciencia es una guía confiable. Cuántos muertos en EE.UU. y en México se deben al menosprecio científico. Dos de los países con las peores evaluaciones coinciden el tipo de liderazgo. Hoy esperamos la vacuna producto de la ciencia.

2.- Vanidad. Ambos transformaron una execrable debilidad en una estrategia de venta. Se venden como superhombres, redentores, los mejores, siempre los primeros y la gente lo compra. La vanidad vende bien. Cómo defenderse de esta estirpe, desnudando sus debilidades que son muchas.

3.- Simplismo. En la sociedad del vacío, como la denominó Lipovetsky, lo simple infecta a las mentes. La comodidad corrompe: los auténticos estadounidenses en contra de los traidores o los liberales vs conservadores. Por favor no piensen demasiado, nuestros problemas son muy evidentes y las soluciones también: corrupción, a barrer de arriba para abajo. Make America great again.

4.- Lambisconería vs profesionalismo: ambos no toleran discrepancias, mejor rodearse de incondicionales. Resultado una autocomplacencia suicida.

5.- Desprecio por el mundo. Para qué mirar a otras latitudes, nada tenemos que aprender, somos grandiosos por definición. El complejo andamiaje internacional no nos ayuda, mejor darle la espalda. Son gemelos. Pero el mundo está allí y, a la larga, prevalece, aunque les moleste.

6.- Manipuladores. Qué mejor que montarse en las redes sociales y azuzar las diferencias, el odio. Gobernar instigando la intriga, los complots, las amenazas, una paranoia colectiva que a muchos enardece. El único problema es controlar el incendio provocado. Allá la supremacía blanca aquí el odio de clases. Al final el fuego los abraza a ellos también.

7.- Instituciones. Los dos se han creído con una superioridad tal que las instituciones podían ser doblegadas. Allá dando instrucciones en Georgia para inventar votos o lanzándose contra el Colegio Electoral. Aquí intimidando a los órganos autónomos a pesar de que el capricho no tiene viabilidad constitucional. INE, INAI, Cofece, IFT, CNDH y los que sean necesarios estarán allí contra la furia destructiva.

8.- Deshonra. El prepotente inquilino de la Casa Blanca cambió de giro en el momento que se mentó la posibilidad del impeachment o la enmienda 25, casi imposibles. Pero lo que ya no puede revertir es pasar a la historia como un payaso muy peligroso. Aquí no tenemos enmienda 25, pero si la revocación del mandato en el 22. Son solo 18 meses con pandemia, colapso económico y desprestigio galopante. Corren apuestas.

Ocurrió a una de las democracias más antiguas, pero la sacudida no será olvidada. El votante llevó a un clown a la Casa Blanca. El clown no cambió a pesar de las múltiples presiones internas y externas. Sólo frente a la deshonra corrigió. Demasiado tarde. Les llegó la disyuntiva: de qué lado de la historia situarse. Pence, el cómplice y una docena de senadores llegaron hasta el final. El poder de la deshonra los detuvo: quien atente contra la democracia recibirá una severa condena moral.

Allí está la lección para los mexicanos: en el 2021 está en juego la honra personal y colectiva. Todos a defender nuestro aparato electoral, las normas de equidad que trabajosamente nos hemos dado y al INE, el rostro más visible. No nos llamemos a engaño, las amenazas han sido múltiples. D.C. no fue sorpresa.

Apostemos al poder de la deshonra.

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