Edificios con huellas revolucionarias permanecen en Torreón, El Siglo de Torreón

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Cultura

Edificios con huellas revolucionarias permanecen en Torreón

Ante el azote de la modernidad

SAÚL RODRÍGUEZ / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, domingo 22 de noviembre 2020, actualizada 10:30 am

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Torreón es sin duda una urbe cuya primera infancia está marcada por el paso de la Revolución Mexicana. La llegada de los maderistas en 1911 significó el inicio de la participación de esta ciudad en el conflicto armado. Conocida es la lamentable matanza de chinos, que regó de sangre las aceras, especialmente las ubicadas frente a la ahora Plaza de Armas.

Por las calles de Torreón desfilaron famosos caudillos como el general Francisco Villa, quien tomó el lugar por primera vez en 1914. Fue aquí cuando la arquitectura de la joven ciudad adquirió relevancia, pues los soldados federales solían colocarse en las edificaciones más altas, mismas que eran atacadas por las tropas villistas asentadas a orillas del río Nazas.

A pesar de los constantes combates, incendios y saqueos, la mayoría del patrimonio arquitectónico de Torreón sobrevivió a la Revolución, ostentando las huellas que dejaron los impactos de las armas. Una muestra es el actual Casino de La Laguna, que en su fachada tiene una cicatriz provocada por un cañonazo villista.

Sin embargo, el historiador Carlos Castañón refiere que una fiebre modernizadora llegó a la ciudad durante los años cincuenta y sesenta. Esta nueva forma de percibir la arquitectura borró para siempre la presencia de edificios históricos como el Banco de Londres y México, ubicado en la avenida Hidalgo y calle Cepeda y derrumbado en 1952; o la casa de Lázaro de la Garza, ubicada en Juárez y González Ortega en lo que ahora es un banco.

"Ha cobrado más edificios el afán modernizador que la Revolución Mexicana. En realidad, con la Revolución no se perdieron grandes cosas (…) Creo que hemos sido más bárbaros en el presente".

A continuación, El Siglo de Torreón hace un recuento de algunos inmuebles que han sobrevivido a la modernidad lagunera.

LA CASA COLORADA

Uno de los edificios más viejos de Torreón es la Casa Colorada, pues fue construida entre 1878 y 1879. Se trata una de las compuertas utilizadas para moderar el flujo del extinto Canal del Coyote, en lo que ahora es el bulevar Constitución, y su apodo proviene de los tintes rojizos que emanan sus ladrillos.

"Tiene impactos de bala de la Revolución, dado que tuvimos aquí revueltas armadas de 1911 a 1916, y ese lugar siempre lo tomaban como trinchera porque es prácticamente la entrada a Torreón. Es interesante ver cómo en los ladrillos están los impactos de bala, pero no nada más los históricos de la Revolución, sino también los nuevos, de los años de la violencia de 2007 a 2013".

Por su importancia histórica, en 1983 fue convertida en el Museo de la Revolución, el cual entró en el libro de los records Guinness como el museo más pequeño del mundo. Desde entonces estuvo a cargo del doctor Manuel Terán Lira, hasta que debido a la violencia, el centro cultural cerró sus puertas en 2011.

Tras soportar saqueos, en 2015 la Comisión Nacional del Agua presentó un proyecto para rescatarla. Sin embargo, a cinco años del anuncio, no ha habido seguimiento y la edificación se encuentra en desuso.

LAS COLUMNAS DE LA ALAMEDA

A principios del siglo XX, la zona residencial de Torreón se encontraba en los alrededores de la Alameda. En esa época era común encontrar bellos y ostentosos chalets, donde habitaban los ciudadanos más acaudalados.

La Alameda aún conserva sus columnas de cantera en cada una de sus cuatro esquinas. Estas fueron construidas en 1914 y son testigos del año más violento que vivió Torreón durante la Revolución, lo que históricamente las vuelve simbólicas.

"Ese año, incluso, fue más violento que los que nos tocó vivir en años recientes con la época de la violencia, porque en ese momento, en la batalla de 1914, prácticamente quedaron regados cinco mil cadáveres entre Gómez Palacio y Torreón, y que fue la toma donde Francisco Villa se catapulta como uno de los grandes líderes de la militancia de la Revolución".

Castañón indica que hay que ver el año de 1914 inscrito en la parte superior de las columnas, y hace un llamado a la ciudadanía para que no maltrate estas construcciones emblemáticas.

ENTRE HOTELES

También en 1914, en las habitaciones del Hotel Salvador, Francisco Villa mantuvo secuestrado a Rafael Arocena, hasta que finalmente se llegó a un acuerdo para que pudieran liberar al empresario lagunero.

Además, en 1915, Venustiano Carranza dio un discurso desde este hotel, con motivo de que recibió el reconocimiento de Estados Unidos como un actor político del institucionalismo, lo que lo convertía en un jefe legítimo del ejecutivo mexicano ante los norteamericanos.

"Se hizo un gran evento multitudinario con banda, con música, la gente se reunió. Es curioso como un edificio como el Hotel Salvador, que sobrevivió a todas las tomas de Torreón y que acontecieron todos estos episodios en su interior, pues no sobreviviera a las condiciones del mercado. El pobre edificio está cerrado, está abandonado y es uno de los edificios más bonitos de la ciudad".

Además, el Hotel Francia, hoy convertido en un centro comercial, también fue parte importante de la Revolución, pues los villistas llegaban a dormir a ese sitio e instalaron su cuartel.

"El Hotel Francia igualmente vio pasar todos los episodios cruentos y sangrientos de la Revolución Mexicana, especialmente su cantina (cerrada en 2015), que en ese momento quizá era la cantina más antigua de Torreón. Ya tampoco pudo sobrevivir a las fuerzas del mercado".

Castañón espera que esta comparación, donde la Revolución Mexicana no arrasó con los edificios de Torreón, situación que sí realizó la modernización, sirva a los laguneros como motivación para conservar las edificaciones históricas que todavía se mantienen en pie.

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