Biden, El Siglo de Torreón
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EDITORIAL

Biden

Diálogo

YAMIL DARWICH
jueves 12 de noviembre 2020, actualizada 7:40 am


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Joe Biden, demócrata, tomará el mando en la nación más poderosa (aún) del mundo y con ello, aparecen esperanzas de mejorar relaciones -acaso palidamente- de respeto e igualdad hacia nosotros, recordando aquello de que "Estados Unidos, no tiene amigos, tiene intereses", frase de John Foster Dulles, Secretario de Estado del presidente Eisenhower.

Comparado su estilo político de Biden con el de Trump, pareciera que daríamos un vuelco en relaciones internacionales: del ejercicio de la imposición por la fuerza, contra la diplomacia y el trato digno a las personas; defensa de la ecología, empezando por el interés de Biden en las energías limpias, contra la sobreposición de intereses particulares ejercidos por poderosos de EUA; reapertura al diálogo en el tema migratorio, contra el sometimiento, obligados a enviar nuestras fuerzas armadas a resguardar la frontera norte; la confianza, por la seguridad del cumplimiento de acuerdos, contra la inseguridad vivida con las constantes amenazas del voluntarioso norteamericano.

Esas y otras diferencias, a las que habremos de adaptarnos caracterizarán el acuerdo entre las autoridades mexicanas y estadounidenses; agregue el grave error cometido, al apoyar a Trump, durante su intento de reelegirse.

En política, dicen que todo es "forma y fondo" y algunos demócratas ya han advertido que "no habrá distanciamiento" entre los dos países, aunque hayan manifestado inconformidad por la resistencia de AMLO a felicitar a Biden.

Las mayores posibilidades de desencuentros se pueden prever en los idearios de ambos gobiernos:

El nuestro, populista de izquierda, radicalizado en sus posturas y propósitos; el de los EUA, demócratas y capitalistas. Partiendo de esas diferencias, habrá que encontrar las formas para acuerdos en temas vitales, considerada la productividad de ambas naciones.

Reaparecen las responsabilidades en compromisos varios, entre ellos: trato más equitativo a trabajadores mexicanos, no sólo en cuestiones de paga, también en temas de salud y seguridad; las equivalencias en intercambio de divisas, con diferencias en el acero, las exportaciones automotrices y de manufactura; el respeto a los convenios internacionales en temas ecológicos y nuestro propósito de continuar y hasta elevar los índices de la contaminación con energías sucias, caso del carbón, el petróleo y sus derivados.

Tampoco descarte el interés de EUA, por recibir mayores muestras de solidaridad en temas de política internacional, particularmente en relación a nuestras simpatías y apoyo a las dictaduras latinoamericanas.

Los parecidos en estilos de administración pública entre Trump y López Obrador se revierten ahora en la necesidad de encontrar remedio a los distanciamientos generados por actitudes y declaraciones equivocadas en política internacional. Más allá de las repetidas expresiones de simpatía para las decisiones trumpistas -que no eran totalmente republicanas- queda la denuncia -no demostrada- de nuestras manifestaciones de apoyo hacia el ahora presidente derrotado.

Las semejanzas que hubimos vivido hasta el presente: en relación a temas de salud, como el manejo errado de la pandemia por el coronavirus; el sistemático procedimiento con declaraciones sin fundamento -interpretadas como mentiras-; el cambio brusco en opinión, sin consideración de las de expertos, colaboradores y opositores; el maltrato al sector productivo -incluidos los inversionistas extranjeros-; las políticas en el mal manejo del grave problema de inseguridad pública y narcotráfico; el interés mexicanos por crear una nueva "alianza para el progreso" con centroamérica; la corrupción y la discordancia entre lo que se declara y lo que se confirma con acciones concretas; etc, serán retos a enfrentar y superar por ambos países, particularmente por nosotros. ¿Reaccionaremos?

Sabemos que el presidente electo Biden, recibe un país polarizado, con grandes diferencias entre los extremos políticos y sociales, algo no visto desde los tiempos de Delano Roosevelt; con serias amenazas a su economía; distanciamientos diplomáticos internacionales; la derrota e insatisfacción de la elite económica que, apoyando a Trump, buscaba su persistencia en su dominancia; el desprestigio en sus sistemas de salubridad y seguridad luego del desastre en el manejo de la epidemia por coronavirus que los colocó como el país más afectado por sus malas decisiones; la polarización entre conservadores y liberales en cuestiones de derechos individuales, con desacuerdos como en el consumo de drogas, aborto y la eutanasia; el continuo incremento de inseguridad pública y la presencia de grupos terroristas; etc., no le dejan mucha maniobra para ser condescendiente con nuestras polítiquerias e idealismos.

Aun así, quedan semejanzas fundamentales dadas por nuestra contigüidad territorial y la necesidad, por conveniencia compartida, que tengamos la mayor paz social posible; la dependencia que tienen hacia nosotros en productividad y fuerza laboral; la conveniencia que sigamos siendo "el traspatio seguro para su propio territorio; y los problemas comunes que nos ocupan, caso del narcotráfico, la migración descontrolada, hasta la contaminación. No olvide el tema del agua.

Esperemos que en ambas partes, en negociaciones, apliquen la inteligente conveniencia, empezando por la intencionalidad positiva de ambos gobiernos y la aceptación del principio de "ganar, ganar". ¿Qué opina?

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