Las palabras tienen la palabra, El Siglo de Torreón
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Las palabras tienen la palabra

Buscan significados

Juan Recaredo
TORREÓN, COAH., jueves 15 de octubre 2020, actualizada 8:00 am


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Andábamos una vez viajando por carretera con la familia y -ya sabe usted- uno carga "hasta con el perico", o sea que exageramos con el equipaje. Como ya no cabían las maletas en la cajuela de la camioneta las tuvimos que poner en el techo, en un maletero especial cerrado, "por si las lluvias". No hubo problema, hasta que llegamos al estacionamiento del hotel y había que pasar por debajo de una barra metálica para poder entrar.

No sabía si el maletero del techo pegaría con la dichosa barra… "dele jefe, viene, viene" dijo el señor "viene viene", también conocido como "el franelero", que es esa persona que aparece de la nada y nos brinda su invaluable apoyo visual ondeando frenéticamente -y sin sentido aparente- una franela sucia que alguna vez fue de color rojo, a la vez que nos indica, con voz autoritaria, su precisa instrucción: "viene, jefe… viene, viene… ahí sale…". La intención es la de alertarnos sobre los graves peligros que circundan a nuestro vehículo y así poder maniobrarlo con toda seguridad … a cambio de una propina, por supuesto.

Bueno, pero ya me ando desviando. Lo que quería destacar es que mi preocupación era que el maletero topara con la barra esa, pero ¿cómo se llama? ¿Qué cosa? ¡Pues la barra, donde dice "altura máxima"! Pues no sé… o no sabía en ese momento, así que tan pronto me bajé de la camioneta me puse a buscar su nombre.

Probablemente usted ya se sabe esta palabra, pero es una de esas con la que yo nunca me había topado, hasta ese día. La barra esa se llama gálibo y su propósito es comprobar que cualquier medio de transporte -automóvil, camión, tren, barco- pueda circular a través de un túnel, bajo un puente o paso elevado, o cualquier otro espacio en donde exista riesgo de que impacte por ser de una mayor altura. Siempre es mejor que el camión tope en el gálibo a que se estrelle en un puente y lo dañe, ¿verdad?

Al encontrar esta palabra, también me encontré un poco de su historia y resulta que "gálibo" originalmente era el contorno o plantilla que servía como base para hacer el perfil de un barco y luego poder completar su construcción. Resulta que también los arquitectos usan la palabra gálibo para referirse a una columna que se ve muy bien debido a la excelente proporción de sus dimensiones. Ahora entiendo porqué a la vecina le decían "gálibo", pero mejor cambiemos a otra palabra.

Otro ejemplo de palabras raras sería "saborgar", una exquisita palabra que ya está en desuso pero que significa "llenar de sabor, dulzura y deleite…" ¡qué sabroso!

Ya que hablamos de cosas sabrosas -y con todo respeto para los veganos- le comento sobre la palabra "marrano". Ya sabemos que "marrano" es un puerco, más específicamente un cerdo. Marrano también significa sucio y desaseado, o aquél que es grosero y no tiene modales. ¿Pero de dónde viene el marrano? "Pues del lodo…" ¡No! Me refiero a la palabra marrano, la que proviene del árabe marham y originalmente significa "cosa prohibida", ya que en la religión judía y musulmana está prohibido consumir la carne de este simpático animal.

Y a mí, que no soy musulmán ni judío, el doctor igual ya me prohibió comerlo… ni modo.

Soy Don Juan Recaredo… compártame sus dudas y comentarios.

ME PREGUNTA:

Carmen Galarza: ¿Es cierto que brasil es un árbol?

LE RESPONDO:

Es cierto. En realidad, el árbol al que se refiere usted se llama Palo brasil, porque es de color muy rojizo y "brasil" proviene de "brasa".

LAS PALABRAS TIENEN LA PALABRA:

Definición formal de un franelero: "Ingeniero en optimización de espacios de uso automovilístico y experto en la manipulación de dispositivos volátiles de material textil".

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