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Cultura

Magdaleno, el enmarcador de recuerdos

Su negocio tiene más de 40 años al servicio de los habitantes de Torreón

DANIELA CERVANTES/ EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH , sábado 27 de junio 2020, actualizada 12:21 pm

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Pasa de la una de la tarde y el sonido de una sierra se cuela en el ambiente, quien dirige la pequeña máquina, que en ese momento corta madera, es Magdaleno, un hombre que lleva más de 40 años dedicándose al oficio de realizar cuadros de madera para enmarcar recuerdos.

Su pequeño y humilde local es custodiado por dos edificios históricos de Torreón, por un lado la Iglesia de Perpetuo Socorro, con casi 100 años de antigüedad, le proporciona una fácil ubicación para quien anda en busca de un marco, y por el otro flanco descansa el edificio Urdapilleta que fue construido en 1940. Pero ante tales estructuras, el tabarete de Magdaleno Castañeda Varela no se achica, pues a pesar de las adversidades permanece abierto y erguido al servicio de todo aquel que busque enmarcar algún diploma, fotografía o cualquier otro documento.

Con un lápiz en la oreja, Magadaleno deja descansar la sierra para colocarse dentro de su changarro para admitir que ya son 42 años los que lleva la batuta de este negocio que le fue heredado por parte de una hermana de sus esposa. "Era de una cuñada mía, hermana de mi señora y luego ya se nos quedó a nosotros". Y aunque no tiene nombre, expresó que ellos le llaman el puesto del Socorro, justamente por la iglesia de la que son vecinos.

Magdaleno compartió que antes no sólo se dedicaban a la hechura de marcos de madera, también comercializaban veladoras, milagros y oraciones, "pero todo se fue quitando porque empezaron a llegar muchos vendedores y ya los fuimos sacando". En ese tenor, expresó que actualmente por la pandemia el trabajo se ha detenido y por día, dijo, solamente logra acomodar entre tres o cuatro piezas.

"Ahorita por la situación casi no tengo pedidos, pero yo trabajo para la venta y a veces si me caen tres cuatro cuadros al día, pero hago puro marco sencillo, puro marco delgadito". De las 9 a las 2 de la tarde, este local está abierto para recibir toda clase de documentos que requieran de un buen marco para ser colgado en alguna pared.

La constancia es el secreto de permanencia del puesto del Socorro, que siempre es bien atendido por el buen Magdaleno, un hombre que firma cada entrega con formalidad y calidad. Y esto es algo que deja a la vista, pues antes de comenzar la entrevista se dijo preocupado por un ligero atraso en una entrega, sabe que gran parte de sus clientes valoran su seriedad y compromiso cuando indica la hora de recoger un pedido. Compartió que le da alegría que cualquier cliente se vaya satisfecho. "Por eso precisamente yo tengo mi clientela, porque me dicen 'usted siempre me ha enmarcado las cosas y me quedan perfectas".

Para él, su mayor sueño sería permanecer ahí, en este local, atento a la llegada de un cliente que lo busque para darle la encomienda de que le enmarque algún recuerdo. Magdaleno sonríe ante esta posibilidad, pero él lo sabe: no es posible. Lo que si espera es que el interés de uno de sus sobrinos para tomar el timón de la enmarcadera se solidifique y el negocio continúe con su sello familiar.

Pronto darán las dos de la tarde y Magdaleno retoma su actividad, enciende de nueva cuenta la sierra, y asume sin problema su misión: ser el enmarcador de recuerdos de los laguneros.

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