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Cultura

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CAMELA POR CAMELA

EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH , martes 23 de junio 2020, actualizada 9:40 am

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Camela, creadores de la “tecno-rumba” y fenómeno gestado al margen de la gran industria musical, continúa con la celebración de 25 años de historia con la publicación de una primera biografía oficial en la que, entre otras cosas, abundan en las razones por las que el grupo pasó de trío a dúo.

El detonante, cuentan en “Camela por Camela. La banda sonora de nuestra vida” (La Esfera de los Libros), se halla en 2002 cuando el grupo, que ya entonces había editado 8 álbumes de éxito, decide tomarse un descanso “para no saturar el mercado haciendo un disco por año”.

“El mercado estaba bajando por la plaga del pirateo y después de estudiar los números (el presi dente de EMI) tenía claro que nosotros éramos su mejor recurso para vender más discos.

Entre ‘Simplemente amor’ y ‘Amor.com’ rondábamos el millón de copias”, rememora Dioni Martín, quien arrancó esta aventura como vocalista junto a su cuñada, Ángeles Muñoz, y un amigo del barrio, Miguel Ángel Cabrera.

Ante las reticencias iniciales de este a facturar un nuevo álbum de manera inmediata, se acordó dividir la composición entre los tres.

“Finalmente Miguel aportó ocho canciones, Dioni dos que había escrito con (su hijo) Rubén y yo cinco. (...) EMI no quiso saber el autor de cada una. Las escuchó a ciegas y escogió las dos de Dioni y Rubén, tres de Miguel y, para mi sorpresa, todas las mías”, rememora Muñoz.

Según el libro, la decisión no gustó en absoluto a Cabrera, quien lanzó un ultimátum: no habría disco si no aparecían todas sus canciones. Con el beneplácito de EMI, Martín y Muñoz decidieron continuar con el álbum aunque fuera sin los temas del que hasta entonces había sido principal compositor del trío.

Aquel trabajo fue “Por siempre tú y yo” (2003), que incluía entre sus cortes “Nunca debí enamorarme”, uno de los más populares a la sazón de Camela y que fue escrito por Muñoz, reivindicándose así como algo más que la cantante femenina del grupo.

Con todo, Cabrera siguió formando parte de Camela diez años más, aunque sin aportación musical, con una presencia “prácticamente testimonial para no distorsionar la imagen” de la formación, hasta que Martín dio un golpe en la mesa cansado de “dividir las ganancias en tres partes iguales”.

“No hace falta. Me marcho”, replicó aquel. Lo siguiente fue un comunicado que es historia de la música española: “Miguel Ángel Cabrera, miembro fundador, teclista y compositor de Camela, abandona el grupo ante la falta de acuerdo con sus compañeros respecto a las aportaciones por él sugeridas en esta última década y, también, por su necesidad de emprender nuevos proyectos”.

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