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Cultura

Karim Aïnouz, el brasileño que bucea en las tensiones migratorias

Estrenó en las plataformas digitales su documental

EFE
RECIFE, BRASIL, domingo 17 de mayo 2020, actualizada 9:37 am

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Galardonado en Cannes en 2019 por A vida invisível de Eurídice Gusmão, el brasileño Karim Aïnouz acaba de estrenar en las plataformas digitales el documental Aeropuerto Central, en la que bucea sobre la conmovedora historia de un sirio y un iraquí en Berlín.

Natural de Fortaleza, en el estado brasileño de Ceará (Nordeste), e hijo de un argelino y una brasileña, Aïnouz, de 54 años y admirador del cine del español Pedro Almodóvar, ha vivido en metrópolis como Sao Paulo, París, Nueva York y ahora Berlín.

Una intensa experiencia que le sirve tanto para ponerse en la piel de una mujer oprimida por el patriarcado (A vida invisível de Eurídice Gusmão), como para entrar en la rutina de dos inmigrantes de Oriente Medio refugiados en el Aeropuerto Central Tempelhof (THF) de Berlín.

Aprovechando la formación académica de Aïnouz, quien como arquitecto se declara "fascinado" por el "THF", el documental fue pensado justo para abordar el antiguo aeropuerto, que fue símbolo del nazismo, y su actual papel en el cotidiano berlinés.

"En 2015 el documental pensado era sobre otro tema: el aeroparque. Pero tuve una reacción al ver la gente que estaba llegando, la mayoría del Oriente Medio, y la cobertura de la prensa. Por eso me di a la tarea de saber quiénes eran esas personas que hacían filas", comentó en entrevista Aïnouz, concedida por videoconferencia desde Berlín.

Construido durante el régimen nazi y base del Ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), esta terminal aérea cerró operaciones en 2008 y fue transformada en el actual Tempelhofer Feld, un aeroparque referente de Berlín.

La mirada más humana sobre el "THF", con personajes de la vida real, como el joven sirio Ibrahim, de 18 años, y el fisioterapeuta iraquí Qutaiba, no le restaron protagonismo al aeropuerto, que con sus hangares fue el esperanzador primer contacto con Alemania para miles de inmigrantes ilegales entre 2015 y 2019.

INMIGRANTES

La movilidad, como la de los inmigrantes retratados en el documental, ya forma parte de la propia biografía del director.

Aïnouz es hijo de un argelino al que conoció solo a los 18 años y de una bioquímica brasileña que se graduó en Estados Unidos. El cineasta vivió solo y desde muy joven y en diferentes países.

Los personajes de sus ficciones también tienen marcada esa característica de "encontrarse" consigo mismo en otros lugares, como en las historias de O céu de Suely (2006), O abismo prateado (2011), Praia do futuro (2014) (con Wágner Moura) y su aclamada A vida invisivel de Eurídice Gusmão (2019), ganadora en Cannes de la sección Una Cierta Mirada, la segunda en importancia del festival.

"Siempre hay una línea tenue entre la experiencia personal y el cine y por eso colocamos cosas próximas de nuestras experiencias. En este caso, que no es una historia inventada, el documental toca esa parte mía de ser hijo de inmigrante y haber salido muy joven de casa, de mi ciudad", manifestó el cineasta.

Sin embargo, Aïnouz resaltó que diferente de su experiencia de vida, en la que siempre tenía una casa para regresar a Brasil por más lejos que estuviese.

Ibrahim y Qutaiba no gozaban de ese "privilegio". Esa condición "extrema" de los dos personajes reales lo "conmovió" y lo "dejó determinado para hacer el proyecto".

NUEVOS PROYECTOS

Aïnouz adelantó que desea volver a grabar en su país natal, con proyectos ya avanzados en el interior de Ceará y en Río de Janeiro, así como otro proyecto que envuelve Sao Paulo, Foz de Iguaçu (en la triple frontera entre Brasil, Paraguay y Argentina) y Japón. "También pienso en un documental sobre Argelia", apuntó.

"A pesar de no haber sido criado allí, la relación que tengo es todavía creciente. Argelia es un país que tomó la historia con sus propias manos en 1961 cuando expulsó a los franceses y se hizo dueña de su destino. Eso me inspira todavía más por el momento que estamos viviendo ahora en Brasil", expresó.

Para Aïnouz, que alterna sus proyectos entre la ficción y la realidad de los documentales, con lenguajes cinematográficos completamente diferentes, "la diferencia es que en trabajos como 'Aeropuerto Central' no hay una segunda toma para repetir una cosa u otra. Es como ser un pescador que está esperando que todo suceda".

No obstante, "las dos cosas se entrelazan, porque para escoger e identificar personajes de la vida real se llevan criterios de la ficción, pero un documental se escribe por si solo, crea su propia letra, y eso es muy importante", apuntó.

ADMIRADOR DE ALMODÓVAR

El trabajo de Pedro Almodóvar, con la españolidad y la ironía casi siempre presentes en sus obras y personajes, son también inspiración de Aïnouz.

"Es una gran inspiración porque casi siempre está hablando de grupos minoritarios o de personajes marginados, muchas veces mujeres, que son trabajados con la llave de la ironía. Yo no uso tanto la ironía, pero ella es fascinante", opinó.

Para el director brasileño, Almodóvar "torna esos personajes, que generalmente son endemoniados, convertidos en villanos o excluidos, en seres humanos apasionantes. Por eso me intereso mucho en el trabajo de él. Es un autor que trata el drama y a todos sus personajes con cariño y grandeza".

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