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Columnas Social

Recetas para la vida

Una muerte inesperada enseña lo valiosa y frágil que es la vida. Expone con crueldad la realidad que ya no tiene solución

Becky Krinsky
TORREÓN, COAH., viernes 14 de febrero 2020, actualizada 8:41 am


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Hay noticas que tienen el poder de cambiar la vida para siempre. La pérdida de un ser querido desgarra el alma y llena la mente con dudas casi imposibles de responder: ¿Cómo fue? ¿Por qué? ¿Quién decide? ¿A dónde se va? ¿Cómo puedo vivir con mi pérdida?, etc.

Lo que en un momento pudo ser un problema, un enojo o un resentimiento, repentinamente pierde todo su valor, la muerte termina con todo lo que fue.

La muerte, es y será el tema más amargo, difícil y doloroso que hay. De hecho, no importa si uno recibiera una carta, con una clara explicación del porque sucedió lo que paso… el dolor que causa la muerte no desaparecería, ni se pudiera justificar. No existe un buen día para morir. No importa cuantos años se ha vivido, o que tan enfermo alguien pueda estar… dejarlo ir, siempre es algo doloroso.

Si la muerte llega de forma repentina y mucho antes de lo que debería de haber sido; ya sea porque se lleva a una persona muy joven, a alguien sano, generoso, alegre que no tenia razón para morir, la pena se vuelve aun más dura, más fría e inconsolable.

La muerte crea un vacío en el alma que nunca se puede volver a llenar. Posiblemente con el tiempo se puede suavizar o adormecer, pero el dolor permanece como una cicatriz que no se cura, ni se olvida.

El encuentro cara a cara con la muerte es sin duda una prueba muy fuerte para todos. Hay que reconocer que uno tiene un fin, que no es eterno y que hay cosas que no se pueden evitar. A pesar de las buenas intenciones y las acciones generosas, habrá mil palabras que se dejan de decir, proyectos que no se pueden terminar y lugares que nunca se podrá volver a visitar.

Uno de los misterios mas grandes que existen es el conocer el día exacto en el que llega el fin. A pesar de que nadie niega la idea de la muerte, esta es una cita que nadie puede cambiar o negociar.

Cada uno nace cuando le toca y de la misma forma también se va.

Si bien uno no sabe, cuando se va a morir, uno si decide de la forma en que quiere vivir. La vida promueve las potencialidades, las oportunidades y las relaciones que cada persona puede desarrollar. La muerte, es el testimonio de la vida de la persona que se va. Esta, marca lo que se aprovecho, lo que se logro, lo que se dio, y recuerda lo rápido que la vida se termina.

Vivir como si cada día es el primero y el ultimo, es un compromiso personal muy grande y casi imposible de cumplir. Sin embargo, aprender a celebrar la vida, reconocer la fortuna y el privilegio de estar presente diluye el dolor cuando hay que confrontar a la muerte.

La receta

Viviendo con plenitud

Ingredientes

Gratitud – agradecer el hecho de poder vivir y disfrutar lo que se tiene.

Decisión – determinación para aprovechar todos los recursos y los momentos de la vida.

Compromiso - responsabilidad y obligación personal para ser la mejor visión de si mismo.

Alegría – goce por la vida, disfrutar, enfocándose en todo lo positivo que hay.

Integridad – ser recto, honrado, fiel, protegiendo valores que no dañan a terceros.

Afirmación Positiva para vivir en plenitud:

Yo decido como quiero vivir. Reconozco que la vida es un regalo que tengo que aprovechar ya que esta, se termina.

Vivo con alegría, plenitud y con gratitud. Disfruto cada momento que tengo. Amo mi vida y hago lo que debo de hacer. Busco lo bueno, encuentro lo positivo y no me limito para elogiar, reconocer y agradecer cuando la gente me ayuda. Correspondo al universo con altruismo, bondad y harmonía.

Cómo disfrutar la vida:

1. Preocúpate por como quieres vivir. Tus acciones y tus relaciones forman parte de tu vida diaria, cada uno es testigo de su propia vida. También esta forma de vivir será el legado que se deja como testimonio de vida.

2. Aprender a celebrar la vida. Sonreír, amar, ser generoso y vivir con abundancia hace que la vida que tienes sea valiosa. Dejar disfrutar es morir aun estando vivo.

3. Se aprende a vivir con el dolor que deja la perdida de un ser querido. La vida no es eterna, el cuerpo es finito, el alma vive por siempre. Cuando en vida se tiene una buena conexión con las personas, la relación no se pierde sólo cambia de dimensión.

www.recetasparalavida.com

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