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Columnas Social

Personajes en la historia de méxico

José León Robles de la Torre
TORREÓN, COAH., miércoles 15 de enero 2020, actualizada 9:20 am

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NÚMERO 10 DE LA SERIE CINCO COAHUILENSES, PRESIDENTES DE MÉXICO

El Presidente Madero, que poco antes había nombrado Director del Colegio Militar de Chapultepec, al Coronel de Artillería Felipe Ángeles, le entregó esa Institución al General Lauro Villar.

El coronel Ángeles fue nombrado General Brigadier por el Presidente Madero, según se desprende de parte del siguiente párrafo que tomo del libro Felipe Ángeles Federal, de Don Bernardino Mena Brito, editado en 1936.

El Presidente Madero, en atención al mérito y servicios del C. Felipe Ángeles, Coronel Técnico de Artillería, le confirió el empleo de General Brigadier de la misma arma y Milicia permanente. El General Félix Díaz aprehendido en Veracruz en un cuartelazo contra las fuerzas del gobierno, es perdonado por Madero.

Decena trágica, final de Madero: El año de 1913, inició con negros nubarrones en el firmamento de la política nacional, de las venganzas y las ambiciones del General Victoriano Huerta, el General Manuel Mondragón, el General Félix Díaz, y otros más, que ambicionaban la silla presidencial. La ingratitud y la traición estaban en el corazón de Huerta, que había sido favorecido y distinguido por Madero, como se verá en los siguientes párrafos del libro Tierra de Volcanes de Joseph H. L. Schlarman, editado en 1950.

El 9 de febrero, a los pocos días de la recepción mencionada, el General Manuel Mondragón, se levantó en armas en la misma capital con la caballería y artillería, en total, unos 800 hombres, y con los cadetes del Colegio Militar. Fue la misma prisión militar de Tlaltelolco y a la penitenciaría y puso en libertad a los generales Bernardo Reyes y Félix Díaz; el General Reyes se dirigió a Palacio Nacional, creyendo confiadamente, que la guarnición se rendiría. En vez de esto, recibió un tiro y murió en el ataque. Mondragón y Félix Díaz se atrincheraron en la Ciudadela, a cosa de 2 km. del Palacio, dentro de la misma capital. Iniciábase una revolución de primera clase.

El General Huerta guardaba un odio muy profundo al General Madero y propiciaba la conspiración contra éste. En el libro Memorias de Victoriano Huerta, edición 1957, dice Huerta que un oficial le propuso la sublevación y él le contestó: si vuelve a proponerme tal cosa, lo mando a Santiago (prisión militar). Lo hubiera hecho, pues ya he dicho que a mí no me importaba nadie de los que me rodeaban. A nadie quería, ni a nadie quiero. Además ya Don Francisco I. Madero estaba abrumado por las denuncias que le hacían de mí. Todos veían en mi persona a un traidor, todos menos él.

El presidente Madero era sumamente confiado y no daba crédito al cúmulo de denuncias que le llegaban a Palacio, su confianza, al fin de cuentas, le resultó trágica.

El general Huerta desconoce al gobierno de madero. El 17 de febrero de 1913, el centro de la Ciudad de México, se convierte en campo de batalla y Huerta desconoce al Presidente Madero.

Asesinato de don Gustavo Madero. Las primeras víctimas de la traición de Huerta, fueron, entre el 18 y 19 de febrero. Los asesinatos de Don Gustavo Madero y Don Adolfo Bassó.

Asesinato de Madero y Pino Suárez. Existen varias narraciones de cómo fue aprehendido y ejecutado el presidente Madero y el vicepresidente Pino Suárez. Don Jesús H. Tamez publicó en la revista Siempre de fecha 29 de febrero de 1984, lo siguiente:

Antes de que amaneciera el martes 18 de febrero de 1913, el General Huerta ya tenía todo arreglado para dar el zarpazo contra sus víctimas y cometer la más repugnante y condenable de las traiciones que registra la historia de México.

Al tomar el presidente Madero el elevador del Palacio, el General Aureliano, se acercó y el primer Mandatario le pidió que localizara a lo generales Victoriano Huerta y Felipe Ángeles, porque le urgía hablar con ellos.

Antes de que amaneciera el 18 de marzo de 1913, el General Victoriano Huerta ya tenía todo arreglado para dar el zarpazo contra sus víctimas y no cometer la más repugnante y condenable de las traiciones que registra la historia.

Estaba Madero discutiendo con Pino Suárez y los Ministros Lascuráin y Vázquez de Tagle y Ernesto Madero, así como como con el Gobernador del Distrito Federal, Lic. Federico González Garza, cuando oyeron que alguien llamaba bruscamente a la puerta. Uno de los tres ayudantes presidenciales la abrió precipitadamente Riveroll, Izquierdo y Cepeda, quedando fuera del salón el contingente militar, gracias a que uno de los ayudantes, cerró rápidamente la puerta.

Cincuenta mil pesos para Huerta. Al llegar Huerta, quedaron frente a él, Madero, los dos senadores y el ministro de Fomento.

Blanquet consuma la aprehensión. Al mismo tiempo, desde el Centro del Palacio y seguido por varias compañías de soldados del mismo batallón, Blanquet se había desprendido a paso largo para venir al encuentro del Señor Madero, y empuñando aquél en su mano un revólver, avanzó hasta él, colocándose a pocos pasos de su persona y le intimó rendición en estos términos. Señor Madero, es usted mi prisionero. Entonces el Presidente con ademán de indignación profunda y revistiéndose con toda la dignidad que su puesto y condiciones le imponían, le contestó con este apóstrofe: Es usted un traidor y Blanquet le dijo: Es usted mi prisionero.

Muerte de Madero y lugar donde se encuentran sus restos. El 22 de febrero de 1913, era el día negro de la historia, ya acordado por Huerta y su camarilla, el asesinato del Presidente y Vicepresidente, los sacaron de Palacio. Don José C. Valadez dice: En el patio mayor Francisco Cárdenas, mandó a Madero: Sígame al automóvil y poco después fue acribillado a balazos.

Los restos fueron depositados en el panteón Francés de la Ciudad de México, desde su muerte, hasta noviembre 19 de 1960 en que se depositaron en el Monumento de la Revolución de la capital del país.

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