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Columnas Social

Ensayo sobre la cultura

Promoción de la lectura

José Luis Herrera Arce
TORREÓN, COAH., martes 07 de enero 2020, actualizada 10:02 am


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¿Promocionamos la lectura? Las últimas veces que he ido a mi librería de costumbre, tengo una sensación de que el surtido ha bajado; sobre todo en algunos temas como lo es la pintura que ahí, definitivamente, se vino abajo.

Se escucha mucho la promoción de la lectura, y uno, que es maestro, sabe que eso es de las cosas difíciles por hacer, ya que los alumnos no están inclinados hacia el libro y los medios digitales los distraen en tantos campos que con eso creen satisfechas sus necesidades de información.

Habrá unos cuantos lectores como yo, apasionados, que aún se atrevan a regalar libros a sus sobrinos en navidad; y el sobrino se arrepienta que le hayas tocado. Eso hice hace muchos años, a lo mejor aún no obtengo el perdón. No se crean, nos llevamos bien.

No me acoplo a los libros digitales; eso no fue de mi generación; lo mismo pasará a las nuevas, que no se acoplaran a los libros reales y con eso de que nos están metiendo de que debemos de salvar árboles, a lo mejor, como los conocemos, los libros habrán de desaparecer. La promoción de la lectura abarca todo tipo de soporte; tendré que intentar leer el libro digital en mi dispositivo.

La promoción de la lectura es más profundo que eso; su principio es que tanta curiosidad nos pueden despertar en ciertos temas que nos lleven a buscar información. Pongo un ejemplo; en Leyes se estudia el derecho romano por dos años; eso no implica conocer la historia de Roma. Una de las esenciales preguntas como un pueblo que tuvo tanto loco como gobernante, pudo ser la piedra fundamental de todo el derecho actual. Yo no me lo acabo de explicar. Roma es todo un tema y hay mucha bibliografía; o sea, habría mucho que leer si alguien se interesara. Bien dice el dicho que el interés tiene pies.

Lo mismo podría sucederte cuando te preguntas sobre el mundo precolombino; por lo general nos hablan de los aztecas. ¿Y los anteriores? Los Toltecas, poco saben de ellos y son los romanos, o los griegos, del mundo antiguo americano que influyó en culturas posteriores como lo fue la maya. Azcapotzalco lo creemos un barrio pero fue el reino de Tezozomoc que tuvieron que abatir a los aztecas para poder encumbrarse posteriormente. Buscando encuentras información, porque esos serán temas universales para quien quiera fundamentar su esencia de ser más allá de los nacionalismos superficiales que se expresan en tomar tequila los quince de septiembre.

Esta navidad, el tema principal de los regalos es lo que se promueve por medio de la publicidad y lo que tiene éxito es el deporte. Los niños se sientes realizados con sus camisetas de su equipo y con las figuras que son coleccionables. Lo mismo sucede con sus padres. Ellos son de esa generación y harán todo por conseguir aquello con lo que se identifican.

Para producir el interés se necesita promoverlo. El deporte ha sabido promoverse, por ello tiene tantos seguidores y la fórmula ya ha sido estudiada sociológicamente, lo podríamos llamar el divismo, el mundo de los famosos, el reconocimiento que tienen muchos personajes por destacarse en su equipo o por aparecer en los medios masivos.

Los escritores han dejado de ser divos. Hay algunos estilos literarios que aún son funcionales como lo pueden ser los thrillers: el Premio Nobel del 18 y el premio planeta son Thrillers. El padre del género, sin dudarlo, es Allan Poe.

¿Cómo se podrá abrir la gama de intereses en los jóvenes, si ni siquiera existe un compromiso con los temas de sus propios estudios? Eso es algo que me supera. Pero deberíamos de encontrar los modos para que la curiosidad fuera algo que no se perdiera en las generaciones futuras. Lo que debemos de promover es eso, lo que ha hecho que el hombre salga de las cavernas y se lanzara a la conquista de la tierra y del universo. Apenas estamos intentando llegar a marte.

La curiosidad genera el aprendizaje; por lo tanto, promueve la investigación del tema, y en último caso la lectura. Si no hay curiosos, no habrá lectores y para ser curiosos se necesita la imaginación.

Las redes sociales podrían haber servido para encausar la curiosidad por los caminos de la investigación; pero como en la televisión de todos los tiempos, son medios que han sido utilizados para producir riqueza y no inteligencia.

Hay que seguir luchando.

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