22 de febrero de 2020. notifications
menu desktop_windows
Columnas Social

PIÉNSALE PIÉNSALE

LA SAGRADA FAMILIA Y NUESTRA FAMILIA

ARTURO MACÍAS PEDROZA
domingo 05 de enero 2020, actualizada 10:11 am


Enlace copiado

La Iglesia considera juntas hoy a la Familia de Nazaret y a la familia cristiana, como reflejo. No obstante su singularidad (hijo divino, madre virgen y padre adoptivo), la familia de Jesús se nos presenta como "un verdadero modelo de vida", con sus virtudes y con su amor. Hoy pedimos que también nuestra familias vivan en la amistad y en la paz con Dios; que el padre y la madre de familia se sientan partícipes de la fecundidad del amor divino y que los hijos crezcan en sabiduría, piedad y gracia. No faltan las pruebas, las incomprensiones, las situaciones difíciles, los momentos de sufrimiento, las sensaciones de fracaso. El ejemplo y la gracia que nos vienen de la Santa Familia nos dan la fuerza para superarlos. En particular nuestra familia es nuevamente fortalecida por nuestras celebraciones navideñas.

La cultura moderna busca minar la base de la familia. Es necesario resistir presiones de cultura contemporánea y buscar los medios para ayudar a las familias que se encuentran en dificultad. Que todos los núcleos familiares gocen de paz y amor. "Dios ha decidido nacer y crecer en una familia humana; de este modo la ha consagrado como primera y ordinaria vía de su encuentro con la humanidad" (Benedicto XVI. Mensaje a las familias). El sentido de la institución familiar es acompañar a cada uno de los que la conforman en el camino del descubrimiento de Dios y de la misión que a cada uno le ha sido encomendada.

María y José educaron a Jesús ante todo con su ejemplo; él conoció por ellos toda la belleza de la fe, del amor de Dios, además de las exigencias de justicia que encuentran pleno cumplimiento en el amor. Jesús aprendió de sus padres lo importante de la voluntad divina. La Santa Familia de Nazaret es verdaderamente el prototipo de toda familia cristiana que, unida por el matrimonio, está llamada a realizar la estupenda vocación de ser célula viva de la sociedad, signo e instrumento de unidad para todo el género humano (Cfr. op. cit).

No podemos ignorar que muchas familias están enfermas, fracturadas, rotas. Sabemos que en nuestra atmósfera cultural sopla un viento contrario a la familia, y que en nombre de la libertad y del amor se hace a un lado la fidelidad, se interrumpe la vida por nacer, se rechaza, se privatiza, se comercializa. Sabemos que las leyes no defienden a las familias, que la economía mira más a la producción que al trabajador; que hay muchos que sufren el desempleo, que sufren por la falta de una casa digna repitiéndose para muchos esposos la historia de Navidad: "No había lugar para ellos" (Lc 2,7).

Pero sabemos también que, no obstante todo, la familia mexicana tiene muchos valores; más de los que pensábamos. Sabemos que muchas familias se organizan para crear juntas una atmósfera favorable, para provocar una legislación y una organización social que dé espacio a la familia y reconozca su rol dentro de ella. Nuevas solidaridades están surgiendo al puesto de las antiguas parentelas patriarcales, pero aún no se ha inventado nada valido que sustituya a la familia, ni para la mujer ni para el hombre, ni para el niño ni para el adulto, ni para el sano ni para el enfermo. Lo está descubriendo la sociedad, que busca reorientar al huérfano, al enfermo, al anciano; que busca, cuando no puede recurrir a la familia, crear en sus instituciones, un ambiente similar; una imitación de la atmósfera familiar. Por otro lado, el mejor consultorio, para la familia enferma, es la familia amiga y que el mejor ambiente para la persona sola es el familiar. Frecuentemente, incluso quien se evade de ella o la abandona - sea hijo, esposo o esposa - lo recuerda con nostalgia y recurre a ella con confianza.

Creer en la familia es creer en el amor. Es ahí donde está el amor - incluso sólo un poco de amor, un amor pequeño, pobre, parcial - ahí está Dios, ahí hay un poco de su amor. Y el amor es una semilla de vida, una semilla potente que se abre entre las rocas, que se desarrolla por sí misma: "… duerma o vele, de noche o de día, la semilla germina y crece; sin que él sepa cómo" (Mc. 4,27).

[email protected]
RELACIONADAS
COMENTA ESTA NOTICIA
Cargando comentarios...
Cargando más noticias...
Cargando tendencia...