Detectan 'cáncer' de coral caribeño en México, El Siglo de Torreón
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Detectan 'cáncer' de coral caribeño en México

En este ecosistema se han identificado dos fenómenos emergentes que podrían causar su posible colapso en los próximos 10 o 20 años

AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO, domingo 29 de diciembre 2019, actualizada 8:44 am

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El Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM) es considerado el más grande del Atlántico, con una longitud de mil 500 kilómetros, y conecta a Quintana Roo (México), Belice, Guatemala y Honduras. Actualmente se encuentra en riesgo, de acuerdo con científicos, autoridades y organizaciones civiles.

En este ecosistema se han identificado dos fenómenos emergentes que podrían causar su posible colapso en los próximos 10 o 20 años, además de los efectos del calentamiento global.

Uno de ellos es el síndrome blanco, el cual mata el tejido vivo de los corales, pudiendo convertirse en la enfermedad coralina más letal jamás registrada, con graves consecuencias para la funcionalidad física de los arrecifes del Caribe. El otro es la proliferación del sargazo.

Los corales construyen arrecifes y tardan hasta un año en crecer un centímetro, y más de un siglo en alcanzar tallas de gran dimensión para brindar la totalidad de sus "servicios ambientales", tales como la producción pesquera, el atractivo turístico y la seguridad, puesto que el arrecife de coral actúa como una barrera natural contra huracanes y tormentas, en una región proclive a tales eventos.

ENFERMEDAD MISTERIOSA

De acuerdo con especialistas, actualmente Quintana Roo es la porción del arrecife mesoamericano más afectada por el síndrome blanco, como se bautizó a esta enfermedad detectada en 2014 en Florida, Estados Unidos, la cual mata a los corales en menos de 40 días.

En 2018 llegó al Caribe mexicano y se propagó rápidamente hacia Belice, Jamaica e islas de las Antillas Mayores. En Honduras ya hay brotes.

Con excepción de la Reserva de la Biosfera Banco Chinchorro, el mal abarca las zonas arrecifales de toda la entidad, donde se ha acelerado la muerte de especies como los corales pilar y laberinto, según el Laboratorio de Biodiversidad Arrecifal y Conservación (Barco Lab) de la UNAM y la coordinación regional de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).

"Estás hablando de pérdidas de más de 90%. La especie está, prácticamente, desapareciendo de nuestras costas y, si esto pasa, tal vez empezaremos a hablar de que hay especies que están en peligro de extinción. Si sólo es en México, sería local, pero si es en todo el rango de distribución, podríamos hablar de la extinción de la especie", advirtió el presidente de la Sociedad Mexicana de Arrecifes Coralinos, Lorenzo Álvarez Filip.

El síndrome blanco provoca la pérdida acelerada del tejido vivo del coral, desnudando su esqueleto de carbonato de calcio, lo que va formando una franja blanca por la que avanza la lesión y lo deja indefenso ante la recolonización de otros organismos.

"Sin tejido vivo, el coral se vuelve una piedra que será erosionada naturalmente con el tiempo, hasta quedar plano o desaparecer, proceso que tampoco será de la noche a la mañana, pero ocurrirá", alertó el especialista.

ENEMIGO INVISIBLE

Pese a lo devastador de la plaga, la comunidad científica no ha identificado aún el patógeno, virus, bacteria o causa de la enfermedad.

Hay más dudas que respuestas, reconoció el doctor Eric Jordán Dahlgren, investigador del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el sur de Cancún, quien mencionó que lo más aceptado, aunque no concluyente, es que se trata de un conjunto de bacterias sumado al deterioro de las condiciones ambientales.

"Nos agarra totalmente desprevenidos, sin el conocimiento suficiente. Y aunque lo tuviéramos, ¿qué hacemos? Aquí en el mar, suponiendo que supiéramos de qué se trata y cómo combatirlo, ¿irías a cada coral?, ¿cómo los aíslas? Sería extraordinariamente costoso y probablemente impráctico", dijo Jordán.

En ese sentido, Cristopher González Vaca, quien fungió como coordinador regional de la Conanp hasta noviembre pasado, afirmó que el sorpresivo embate de estos fenómenos tomó desprevenidos a diversos sectores, pues estaban sin marcos regulatorios adecuados ni recursos financieros para hacerles frente y sin capacidad técnica para contener y remediar sus consecuencias.

"Es un fenómeno emergente que surge de manera casi súbita; aunque teníamos el antecedente de Florida, su velocidad en el Caribe mexicano nos agarró a todos en curva", reconoció.

CEMENTERIOS DE CORAL

Hasta mayo de 2019 se sabía que de las 45 especies de coral existentes en Quintana Roo, el síndrome blanco mató de junio a diciembre de 2018 a 30% de las más de 20 que estaban afectadas. La cifra es equivalente a los corales que perdió el estado en los últimos 40 años.

El pasado 4 de diciembre, durante una conferencia ante el Consejo Asesor del Parque Nacional Arrecife de Puerto Morelos (Área Natural Protegida afectada por el síndrome blanco), Álvarez Filip en se refirió al mar quintanarroense como un "cementerio de corales".

"La historia no es alentadora. Los efectos del síndrome blanco han sido devastadores. No afecta por igual a todas las especies de coral, pero algunas están casi en problemas de extinción local; uno de los ejemplos más clásicos o más carismáticos es el coral de Pilar, el cual forma estructuras similares a catedrales submarinas y puede medir de 5 a 6 metros de alto.

"Es realmente impactante ver estas mortalidades tan altas. Como ejemplo, imagínate que estás en un estadio de futbol con 100 mil personas y, de repente, 99 mil 999 personas se mueren y queda una viva. Esta es la magnitud de lo que estamos viendo con estas especies de coral.

"A futuro, ¿qué pasa si en este estadio de futbol queda sólo una persona viva? No estás garantizando que la especie continúe, porque no tiene con quién interactuar, con quién reproducirse. Es una persona que queda en medio de la nada. Eso es lo que estamos viendo para algunas de las especies de coral", explicó el especialista.

Hasta antes de julio, investigadores del Laboratorio de Biodiversidad y Conservación Arrecifal de la UNAM se concentraron en detectar y evaluar colonias de coral enfermas en arrecifes de Puerto Morelos, Cozumel y Tulum. Ahora cuentan colonias muertas.

"Lo que encontramos son cementerios, un montón de corales muertos. Ya no vemos la enfermedad, porque muchos de los corales que enfermaron, murieron. Básicamente estamos contando lo que nos quedó. Las colonias que se iban a morir, ya se murieron", relató Álvarez Filip, al tiempo que consideró que los efectos de lo que se vive hoy se verán en 10 o 20 años.

EL IMPACTO ECONÓMICO

La industria turística en las costas del estado -oficialmente compuesta por 107 mil cuartos hoteleros, bares y restaurantes que dependen esencialmente de playas saludables y aguas prístinas- será económicamente la más afectada si el arrecife de coral sigue en declive.

La arena blanca y fina es generada por la descalcificación natural del coral y por la interacción de los peces loro que viven en el arrecife, pues se comen su esqueleto y luego de un proceso digestivo, literalmente, defecan granos de arena que van formando playa.

La venta de excursiones para bucear y nadar por los arrecifes, que representa millonarios ingresos para prestadores de servicios náuticos y fuentes de empleo, se vería igualmente impactada, lo mismo que el turismo de buceo especializado.

De acuerdo con un estudio elaborado por la Conanp, mantener el arrecife cozumeleño en su mejor estado tiene un costo de 5 mil 493 millones de pesos (304 millones de dólares) al año, para 1.8 millones de turistas que visitan la isla.

Rodrigo Navarro Benítez, miembro del Consejo Asesor del Parque Nacional Arrecifes de Cozumel, indicó que es el arrecife lo que atrae a los vacacionistas a la isla. Si continúa la degradación de los corales, 12% de turistas dejaría de visitarla, provocando una pérdida anual para la economía local de mil 500 millones de pesos (83 millones de dólares), según ese estudio.

El también director de la Ocean Futures Society Jean-Jean Michel Cousteau, recuerda que en octubre pasado el Consejo Asesor -conformado por autoridades, empresarios, organizaciones civiles y académicos- decidió cerrar parcialmente, y hasta el 15 de diciembre, 11 sitios de más de 20, dentro del parque nacional, para dar descanso a los corales, reducir su estrés y ayudar a que fortalezcan sus defensas ante el síndrome blanco. Pese a ello, la medida no impidió que la enfermedad se colara, así que prevén el cierre de toda el área protegida una vez al año, revela.

Este reportaje fue producido con el apoyo de la Earth Journalism Network de Internews

30

POR CIENTO

de las 45 especies de coral existentes murieron a causa del síndrome blanco.

20

AÑOS

tiempo en que podrían colapsar estos ecosistemas que se ubican en el Caribe.

¿Cómo salvar los arrecifes?

Se recomienda:

*Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

*Frenar vertimientos al mar.

*Evitar el uso industrial de fertilizantes y agroquímicos.

*Disminuir la visita a los arrecifes de coral.

*Prohibir el uso de bloqueadores, así como reducir el uso de detergentes y plásticos.

*Obligar a los hoteles a instalar plantas de tratamiento de agua del más alto nivel.

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