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Cultura

Un amor artístico por la cerámica

'El barro tiene esa impregnatura de descarga emocional'

SAÚL RODRÍGUEZ/ EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, sábado 07 de diciembre 2019, actualizada 9:45 am

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Fue su madre quien le inculcó la disciplina por el arte, inscribiéndolo a talleres extraescolares. En los esbozos de su infancia, Lorenzo Lorenzzo trazó sus primeros pasos en las casas de cultura de Gómez Palacio y de Lerdo. Allí gastó colores entre óleos de gatos persas, payasos y montañas, para después recibir instrucción particular de una maestra.

Ya en la juventud, en el plano profesional, Lorenzo siguió ligado a sus dotes y optó primero por el sendero de la arquitectura. Como parte de sus créditos culturales, tomó talleres de pintura con Gustavo Montes. Entre las clases universitarias su inspiración se escapaba del aula y se estacionaba en el Taller El Chanate, donde adoptó y desarrolló las ideas básicas del grabado.

Lorenzo Lorenzzo recuerda que aquellos días le encantaban, pues recibió clases de maestros como José Luis Cuevas, Miguel Castro Leñero o Gilberto Aceves Navarro (acaecido en octubre). Su ímpetu le exigía entender el complejo mundo del grabado.

"Entre las clases que tenía (en la universidad), en lugar de irme de parranda o esas cosas, aprovechaba esas pocas horas para regresarme al taller y trabajar mis placas".

Tras graduarse, Lorenzo se hizo de un café y una pequeña galería en la avenida Morelos. Pero la sacudida de la violencia y otras cuestiones personales le orillaron a dejar La Laguna. Así, empacó su talento y se mudó a Ciudad de México y trabajó en un despacho de arquitectos donde se le dificultó pincelear la felicidad, hasta que atendió la llamada del arte por medio de la cerámica.

"La escultura en barro tiene mucha planificación, es como una arquitectura a una escala chica […] Lo mío es trabajar con las manos y el corazón".

Lorenzó renunció a su trabajo y se inscribió a un curso en el taller de cerámica El Olvido, a cargo de la maestra Hilda San Vicente.

"El barro tiene esa impregnatura de descarga emocional. Muchos ceramistas dicen que la cerámica es nada más que la danza corporal y emocional".

El arte le permitió asimilar su esencia y su sensibilidad como persona. Indica que nació "siendo escultor". Sus manos son las herramientas con las que moldea sus sueños, pues siempre trabaja a partir del material onírico para esculpir un espacio entre sus inquietudes.

Más tarde, su aventura artística lo llevó a San Miguel de Allende, donde ahora reside y es dueño de un taller y una galería llamada Lorenzo y Taquito. A la ciudad guanajuatense la considera una meca del arte mexicano. Allí se enamoró, les construyó una casa a sus padres y sigue moldeando su vida a través de lo empírico.

ESPACIO

Hace algunos días, Lorenzo impartió un taller de cerámica en Torreón, en un espacio donde está involucrado con la también artista y arquitecta Laura Siga. Se trata de Taller Sigart, un lugar dedicado a la intervención artística en cerámica a partir de técnicas como la escultura y la mayólica, un método ancestral símil a pintar con acuarelas sobre cerámica. El curso se imparte tres veces por semana en un edificio de la calle Falcón y avenida Morelos.

Por último, Siga también compartió que en febrero próximo realizará una exposición en Casa de Cantera.

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