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Columnas Social

PIÉNSALE PIÉNSALE

EL TIEMPO PASA…

ARTURO MACÍAS PEDROZA
domingo 24 de noviembre 2019, actualizada 11:10 am


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El tiempo no sabe hacer otra cosa que pasar, no se detiene, ni siquiera descansa, sólo pasa, siempre al mismo ritmo, aunque de cuando en cuando nos parezca más largo, o de cuando en cuando nos parece que va volando. El tiempo pasa, siempre pasa. Uso aquí esa palabra que es tan afamada: "tiempo". Algunos pensadores han dicho de él, tal vez por algún rencor pasado, que el señor tiempo no existe. Yo no sé si exista, esa es una verdad que sólo el tiempo la revelará.

Pascal aconsejaba, en otras temáticas igual o más complicadas, que habría que actuar pensando que tal vez si exista… por si las dudas… De lo que sí estoy muy seguro es que yo he ido cambiando, que el mundo que creía conocer también ha cambiado. Luego me di cuanta que todo cambia. ¡Vaya descubrimiento! Ya lo había dicho el libro de Eclesiastés: "vanidad de vanidades, todo es vanidad" todo es vano, todo pasa; o Heráclito: "nadie se baña dos veces en el mismo río". Todo cambia. Mis células cambian, nacen mueren, mi cuerpo todo, el cuerpo de los demás, las sociedades, el mundo, y todo esto sin pedirme permiso. Cuando me doy cuenta de que mi cuerpo cambia, de que la sociedad cambia, descubro también que así como hoy estoy siendo, no soy eterno; que lo que creía como novedad hace diez años, ahora es noticia vieja; que cada vez hay más descubrimientos sobre lo micro en el universo y también en lo macro; que mi conocimiento ya quedó, en algunos ámbitos, obsoleto.

Seguramente es la melancolía que traen consigo estos frentes fríos, con sus cielos nublados, con sus mañanas y tardes de café que me ayudan a pensar estas cosas. Juntamente con esto me lleno de alegría al saber que el sol siempre sale, que siempre sale nuevo. Con esto quiero decir que también las generaciones nuevas traen nuevos rayos de ilusión para la sociedad que ahora está tan cambiante. Nos podemos quedar observando los errores que cometen los que van caminando, naturalmente, porque van caminando. O podemos maravillarnos por lo que están haciendo esos genios que han podido avanzar en el campo de la medicina, que convierten las operaciones cada vez menos riesgosas. Podemos maravillarnos de estas generaciones que han podido darle un puesto honorable a las mujeres en la vida familiar y social. Podemos sentirnos orgullosos de estas generaciones que son mucho más sensibles al cuidado ecológico del mundo, que es nuestra casa común.

Cierto es que, para ahorrarnos equivocaciones, tropiezos humanos y humanitarios, sería fundamental que estos titanes que ahora entran a ser protagonistas en la sociedad actual, pudieran nutrirse con la larga, y en ocasiones dolorosa experiencia de los titanes que van dejando el campo, pues "quien no reconoce su historia está condenado a repetirla". Y estos grandes titanes, los que han hecho todo por forjar el país que tenemos, que han puesto todo de sí en un proyecto de sociedad con las facilidades que ahora disfrutamos, deleguen con mucha confianza a las nuevas generaciones las herramientas, la sabiduría, los espacios para actualizar la "re-evolución" que ya se palpa tan urgente.

Viva la Revolución, viva la honra de esos novedosos que trataron de hacer justicia y equidad, aunque en ocasiones a base de injusticias e inequidades. Nuestra comarca orgullosamente es cuna de la Revolución, testigo y hacedor de la historia nacional. Ahora que viva la Re-evolución, ojalá sea un grito de paz, un grito de armonía, un grito de deseo de cooperación. No puedo concebir un futuro social sin la experiencia de nuestra historia, no puedo concebir para nada el presente de nuestro México, de nuestra región lagunera sin la loable historia que hace que a un lagunero como yo se le hinche el corazón al presumir su origen. Gracias sean dadas a esos héroes anónimos y públicos que nos han heredado tierras y leyes.

Como no me puedo imaginar un futuro social donde se haya borrado la historia, tal vez de manera más lógica, no me puedo imaginar un futuro sin quienes están haciendo y harán de ese futuro una realidad tangible, de los jóvenes que hoy por hoy y día a día, se están forjando un presente y están forjando un futuro. A ellos también mi agradecimiento y mi petición… que viva en ustedes la Re-evolución.

(Con la colaboración del P. Missael Aguirre Viesca).

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