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Columnas Social

CIRCUNSTANCIAS

Lo frustrante de la incertidumbre

Mtro. Francisco Pineda
TORREÓN, COAH., jueves 07 de noviembre 2019, actualizada 9:14 am


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La falta de un buen entendimiento sobre nuestras circunstancias puede ser una experiencia muy incómoda ya que poseemos una tendencia natural a ser curiosos y estar en control de lo que nos rodea. La falta de esta claridad nos puede conducir a vivir de manera incierta lo cual genera ciertos niveles de estrés y ansiedad.

Diariamente recibo comunicación por medio de diferentes fuentes de información y las redes sociales sobre noticias, sucesos, eventos, etc. que ocurren en México y los Estados Unidos. Información que oscila desde material valioso, educativo, y de ayuda, a contenido confuso, pesimista, ambiguo, y frecuentemente absurdo y enigmático. La segunda clase de información, negativa en su naturaleza, generalmente se refiere a una gran variedad de tópicos, por ejemplo, problemas con la economía del país, la prevalencia de la inseguridad y la violencia, la corrupción política, la decadencia cultural y educativa, y en general la pérdida progresiva de una normalidad moral de la sociedad. Un tema en particular que ha salido frecuentemente a la luz pública durante los últimos tres años ha sido la situación sociopolítica que se ha estado viviendo con los liderazgos y estructuras administrativas de ambos países. Situaciones que se presentan con una gran dificultad de entender o interpretar, y que por lo mismo, genera preocupación e incertidumbre en ciertos sectores de la comunidad.

La incertidumbre es un estado o condición de las cosas en la cual algo es desconocido o incorrecto, y que como consecuencia crea en la gente una falta de confianza y claridad en sus ideas con respecto a sus circunstancias (Wikipedia). Es decir, un estado en donde el conocimiento sobre situaciones de la vida diaria no existe, es deficiente, o distorsionado. La relevancia de esta condición es que en la actualidad es un fenómeno que es difundido en la sociedad por los diferentes medios de comunicación, lo cual fomenta confusión en la toma de decisiones importantes y en una visión sobre el futuro. El término incertidumbre tiene una aplicación amplia, por ejemplo, se usa con frecuencia en los campos de la psicología, sociología, filosofía, física, finanzas, estadísticas, entre otros. En este artículo me refiero más bien a una incertidumbre de tipo social.

Basado en información diseminada por algunas agencias de noticias, y las redes sociales, cierta cantidad de la población en México ha estado manifestando vehemente esta incertidumbre, y frustración en general, después de percibir que el país carece de una buena dirección a nivel social, económico y político, y que se cuenta con gente en su administración que es inepta y errática en sus decisiones. Me refiero a grupos quienes enuncian que el desarrollo de políticas no son prácticas, que la inseguridad sigue fuera de control, que no hay reducción en la pobreza, que los programas de salud no mejoran, y que por lo mismo expresan preocupación por el futuro de sus hijos y la sociedad en general. Hasta que grado estos grupos reflejan el grueso de la población sería otro tema para un buen interrogatorio a investigadores sociales. La realidad es que esta situación ha estado impactando a muchos, independientemente de la veracidad de la información propagada.

De acuerdo al Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos uno de los impactos de la incertidumbre en la gente es ansiedad, debido a que se piensa constantemente con aquello que nos parece desconocido y sospechoso. Dependiendo del carácter de una persona la incertidumbre puede ser muy incómoda, pero si se posee la paciencia y habilidad para manejarla sería menos problemática, logrando así una adaptación más práctica a sus circunstancias. Para otros, la tolerancia a la incertidumbre es muy baja. Para estas personas enfrentar lo desconocido e incierto es muy difícil lo cual puede desencadenar problemas en su salud mental, por ejemplo, estrés, ansiedad, y en casos extremos depresión y ataques de pánico. Estos síntomas generalmente limitan a un individuo a ser flexible sobre las ideas que provocan la incertidumbre, y a tomar decisiones efectivas. Igualmente se le percibe como una persona negativa en sus opiniones.

Es indiscutible que la incertidumbre es incómoda, frustrante, y estresante. La realidad es que existen situaciones que no podemos cambiar, lo cual requiere encontrar una manera creativa de adaptarnos a las circunstancias creadoras de lo incierto, sin aceptar necesariamente lo que percibimos como desconcertante, y sin sacrificar nuestros derechos, respeto, y dignidad. Si la situación del país es muy preocupante, y no se tiene control de la reacción emocional, quizá vale la pena limitar "el consumo" de las malas noticias a lo básico y necesario. De esta forma podremos mantener un mejor equilibrio emocional y funcionamiento social. Gracias por su interés en esta columna.

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