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Cultura

La palabra que muere en Comala

David García analiza el mundo rulfiano en su ensayo Morir en Comala

SAÚL RODRÍGUEZ / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, domingo 03 de noviembre 2019, actualizada 10:14 am

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Para el mexicano, la muerte forma parte de la vida misma. Es una extensión que se impregna en las raíces culturales más profundas, en una tierra empapada de mitología prehispánica y culto católico.

En la literatura mexicana, existe un abanico de escritores que han tomado a la muerte como columna vertebral de sus textos. Casos como Carlos Fuentes en Aura y La muerte de Artemio Cruz, o el poeta Xavier Villaurrutia con los versos que componen a Nostalgia de la muerte, son claro ejemplo.

Pero sin duda, quien tomó a la muerte sin nombrarla fue Juan Rulfo. Desde el Comala de Pedro Páramo, hasta el viento desgarrador de Luvina en los cuentos del Llano en llamas, el escritor jalisciense siempre tuvo ese talento que más de uno ha buscado: hacer hablar a los muertos.

Es por el legado de Juan Rulfo que varios ensayos sobre su obra se han publicado. Uno de ellos es Morir en Comala, del autor David García, publicado por Ediciones Coyoacán, un texto que aborda de manera clara y profunda el mundo mítico rulfiano.

ABORDAJE

El acercamiento de David García con la obra de Juan Rulfo se dio desde una apreciación personal. El doctor en Letras Clásicas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), menciona que la narrativa rulfiana posee un tinte especial en su forma de abordar los paisajes y las costumbres, por la manera en que sus personajes hablan.

Esta identificación de García con el relato rulfiano trata de responder a las cuestiones de cómo, a través de sus líneas, el lector descubre algunas imágenes que, de una u otra manera, pertenecen a una colectividad en la vida cotidiana.

"Creo que para una parte muy importante, en términos de cultura popular, la obra de Rulfo revela parte de nuestra esencia como mexicanos. Si bien no toda la mexicanidad, sí una parte muy relevante […] Las formas de hablar, las formas de decir, uno las podría haber escuchado de los padres, de los abuelos y hallarlo posteriormente, ya como lector en un cuento, en una novela, resulta trascendente porque uno haya la forma estética, la forma literaria en un escritor como Rulfo", comparte David García a El Siglo de Torreón, en entrevista telefónica.

El también catedrático del Instituto de Investigaciones Filológicas menciona que los tópicos empleados por Rulfo son extraídos de la vida cotidiana y de la propia experiencia del escritor, quien vivió la muerte de su padre y los estruendos de la Guerra Cristera. Estas evocaciones suponen el arma rulfiana más certera al momento de narrar.

"Su vena literaria adquiere mayor relieve porque entra en contacto con autores de toda índole, pero principalmente se empieza a interesar por autores clásicos, tanto griegos como latinos más contemporáneos. Este aprendizaje literario le sirvió, sin duda, para poder plasmar lo que él ya traía como parte de sus vivencias, como parte de su experiencia".

En su ensayo, García menciona que en sus obras, Rulfo habla de un tema muy recurrente como lo es la muerte. La diferencia con otros autores es la forma en que la trabaja, desde una técnica poco convencional, sin nombrarla, refiriéndose a ella a través de "relatos sostenidos casi por suspiros de las palabras, cuya aparente inconexión temática nombre el mundo de la muerte a punta de retazos".

"Tanto en la literatura, como en la cultura popular mexicana, hay cosas que por sabidas, por conocidas o porque forman parte muy fuerte del imaginario, no necesitan ser dichas o ser nombradas. Es decir, puede resultar tan natural para nosotros algún signo, algún símbolo sobre el ritual de la muerte; hablando por ejemplo de los funerales, donde no es necesario establecer patrones o símbolos específicos porque estos ya están arraigados, es un código, digamos, que la comunidad comprende".

Para García, Rulfo coloca a los muertos en un espacio sin sentido, donde no queda nada más que "reproducir la vida a partir de los recuerdos". Los vivos jamás se desprenden de los muertos, es por ellos que tratan de hablar con ellos, así como los muertos también pretenden conversar con la vida. García afirma que en el mundo rulfiano "la existencia de la vida separada de la muerte es una quimera".

CONTEMPORANEIDAD

David García considera que en el México actual, sacudido por la violencia y las desapariciones, indagan aspectos rulfianos en la tragedia que ha lacerado la vida de muchas familias.

"Me parece que la trascendencia de Pedro Páramo es precisamente que de otra manera, de otra forma, en otro México que ya no es, pueden leerse actualmente, aquí y ahora, como una forma recurrente, quizá profética de este México que nosotros llevamos también a cuestas. Un país donde se dan muertes gratuitas, a veces absurdas y esto es nuestro pan de cada día. Habría que hacer una reflexión de que si fuésemos un pueblo lector, un pueblo que lee a sus autores, un pueblo que lee su historia, quizá podríamos ver una mejor sociedad en ese sentido porque aprenderíamos cosas que podrían ser aliciente o solución a los problemas que tenemos".

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