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EDITORIAL

Durazo en El Colmex

SERGIO AGUAYO
miércoles 02 de octubre 2019, actualizada 7:36 am


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A la estrategia de seguridad de la 4T se le han criticado -justificadamente- sus omisiones e improvisaciones. Reconociéndolo, es el mejor arranque desde 1987, cuando Miguel de la Madrid catalogó al narcotráfico como la principal amenaza a la seguridad nacional.

El 24 de septiembre, Alfonso Durazo estuvo en el Seminario sobre Violencia y Paz de El Colegio de México. Después de dos horas de diálogo público, vinieron otras dos de conversación privada con los integrantes del Seminario. Despertó opiniones encontradas. Hubo escépticos y entusiastas. En esta columna sostengo el optimismo moderado. Quienes se interesen en el video completo, ir a: https://youtu.be/-QLnAEZBUv8.

La mayor innovación está en las dos tesis que -como columnas- sostienen la estrategia. En el pasado, el objetivo era capturar capos; ahora se ataca a la estructura criminal y la caída de líderes llega de manera natural. La segunda innovación está en tratar a la seguridad como territorio libre de consideraciones políticas e ideológicas. Es digno de mención el cuidado lingüístico utilizado por el presidente, cuando se refiere a estos temas.

Sobre estas tesis se montan las políticas públicas. Algunas replican ideas pretéritas, otras experimentan nuevos enfoques. Entre ellas (las enumero sin asignar prioridades) está la generación de la inteligencia a utilizar en operativos, la creación y despliegue de la Guardia Nacional, el combate a la corrupción y el lavado de dinero, la política social hacia los jóvenes, el modelo nacional de policías municipales, etcétera. Los resultados son desiguales; hay tropiezos y avances, como el combate al huachicol, laboratorio donde se mide el poder de los violentos.

Otra vertiente corresponde al liderazgo y a la voluntad política. Es evidente la energía y determinación de Alfonso Durazo, así como su capacidad de aprendizaje y su disposición a corregir errores. Lo nuevo son las reuniones diarias del gabinete de seguridad nacional. Al ser presididas por el Comandante en Jefe de las fuerzas armadas, Andrés Manuel López Obrador, se garantiza una capacidad de coordinación, ausente en sexenios anteriores.

La exposición de Durazo tuvo huecos. El más evidente es el relativo a la deficiente inserción de Estados Unidos en la estrategia; en particular, el poco énfasis concedido al gravísimo problema del contrabando de armas. Tampoco están tomando en cuenta la urgencia de reformar -a fondo- un sistema jurídico inadecuado para combatir la "estructura" (Durazo sólo habló de los problemas para probar delitos y judicializar los casos). Es igualmente obvia la deficiente relación con la sociedad organizada, un actor clave en esta guerra.

Otro punto débil está en la relación con los estados y municipios; sobre todo, cuando surgen emergencias atribuibles a las ineptitudes de gobernantes de Morena. En Veracruz y Morelos se vive una crisis de gobernabilidad desatendida por el gobierno federal. Se entiende la reticencia a cambiar a los gobernadores; deberían, al menos, apuntalar la capacidad de gestión estatal con cuadros de mejor nivel.

Si se observa la estrategia con una perspectiva más amplia, estamos en el mejor arranque de sexenio. En comparación con gobiernos anteriores, hay una mayor disposición a escuchar a la sociedad. En el evento reseñado, Alfonso Durazo estuvo dispuesto a explicar la estrategia de seguridad de la 4T y a escuchar opiniones críticas sobre la misma. ¿Servirá de algo?

Estamos en un momento excepcional. Están dadas las condiciones para afinar y mejorar la estrategia en marcha y lograr reducir la peligrosidad del crimen organizado, en la que también se incluye la disposición de hacer a un lado la nociva dicotomía de chairos y fifís, conservadores y transformadores. De entrada, se acepta la tesis sobre lo indispensable de la convergencia entre Estado y sociedad. Cuando existe, se formulan políticas capaces de contener a los violentos y disminuir el número de delitos. Durante la visita de Durazo al Colmex, hubo consenso sobre la notable experiencia de la Laguna; en esa región coahuilense y duranguense hubo acuerdos entre Estado y sociedad y se redujeron considerablemente los delitos de alto impacto. ¡Sí es posible enfrentar a los violentos! Se justifica, en suma, el optimismo moderado.

@sergioaguayo
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