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Cultura

La unión social que levantó escombros

El ejercicio de la memoria creó comunidad tras la tragedia del sismo de 2017

SAÚL RODRÍGUEZ/ EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, jueves 19 de septiembre 2019, actualizada 3:08 pm

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El actor lagunero Eduardo Treviño llegó a Ciudad de México hace nueve años. En sus maletas empacó la convicción de estudiar actuación. Allá desarrolló su carrera, aprovechando las oportunidades culturales que ofrece la capital del país, mismas que son escasas en Torreón.

El 19 de septiembre de 2017, la población capitalina se preparaba para el simulacro que se realizaba todos los años en honor a las víctimas del temblor de 1985.

Treviño, quien habitaba un departamento, ubicado en un cuarto piso de un edificio, en la colonia Narvarte, recuerda que en días anteriores circuló un mensaje vía WhatsApp invitando a mantener la serenidad, pues aquel martes habría un simulacro a las 11:00 de la mañana.

"Recuerdo que salí a hacer mis actividades y pasé por una escuela. Recuerdo mucho esa imagen donde están los niños haciendo el simulacro y recibiendo las instrucciones de los maestros. Ese día me alistaba para venir a Torreón. Ya tenía planes de estar con la familia y todo cambió".

Aproximadamente dos horas después, a la 01:14 de la tarde, las entrañas de La Tierra vibraron. El suelo cimbró y la superficie se sacudió al ritmo del desconcierto, en un eco que hacía recordar lo sucedido 32 años atrás.

Por instantes eternos, un sismo de 7.1 grados de magnitud desmoronó la rutina de la ciudad. Éste tuvo su epicentro en el vecino estado de Puebla. "Caminando me encuentro con algunos edificios derrumbados, que fue lo que más me impactó y fue cuando dije: 'Si aquí está derrumbado, ¿cómo ha de estar en otros puntos de la ciudad?' Inmediatamente comenzamos a preguntar, a informarnos, pero en ese momento se perdió la señal, no había manera de comunicarnos y todo se escuchaba a través de la radio".

COMUNIDAD

Al igual que otras personas que resultaron ilesas tras el sismo, Eduardo decidió quedarse a ayudar en la tragedia y pospuso su vuelo a Torreón. Fue una decisión que, como a otros, le brotó del alma, en forma anónima, como un instinto de comunidad .

Al preguntarle sobre la importancia del arte en estas situaciones, como un apoyo social, opina que la situación traspasó otros niveles.

"Más allá del arte, por lo que viví, no es que fueras el artista, el ingeniero, la científica o la doctora. Ahí fue un momento en que todos los oficios, todas las profesiones y todas las habilidades que cada quien tiene o ejerce, las pusieron a favor de apoyar y de ayudar".

Cada uno de los ciudadanos, desde su propia trinchera social, aportó su ayuda al prójimo, al tiempo en que la empatía trataba de aclarar el paisaje empolvado bajo escombros. Es en esa situación en que también se tuvo la cuestión de compartir, en el sentido social, apoyo con las demás personas. "No nada más fue el arte, sino que fueron muchas otras cosas alrededor las que ayudaron a que la ciudad se levantara".

Una memoria despertó en los mexicanos; los recuerdos de 1985 se presentaron como esas instantáneas que nadie quiere enmarcar. Pero la comunidad se unió: levantaron escombros, rescataron personas, trasformaron las lágrimas en esfuerzos y despidieron con respeto a aquellos que dejaron su silencio. El país fue uno solo, México se resistió a caer.

DISPOSITIVOS

En esas fechas, Kuno Becker tenía contemplado estrenar su película La Unión (2018), que casualmente trata sobre el temblor de 1985, la cual aplazó un año su proyección por respeto a las víctimas de los sismos de 2017.

Además, diversos colectivos se organizaron para llevar actividades culturales y artísticas a las zonas afectadas, con el fin de dar un respiro a la crisis.

Para Treviño es importante tener registro de este tipo de memorias por medio de dispositivos artísticos, pero apunta que es algo doloroso, pues son situaciones vulnerables donde a nadie le gustaría perder a un ser querido.

"El hecho de un registro ayuda a prevenir y a trabajar desde otro lado ciertas situaciones, y que también exista, por medio de ese registro, una denuncia. Y es una denuncia hacia la injusticia y hacia las autoridades. Sucedió en 1985 donde, son fenómenos naturales, pero si no se toman las precauciones puede suceder este tipo de tragedias."

Eduardo Treviño se refiere a los edificios sin estructura antisísmica que sobrevivieron al temblor de 1985 y permanecieron 32 años sin regularizarse, hasta aquella estruendosa tarde de 2017.

"¿Cómo entregas edificios que no pueden ser habitados o que en un momento de sismo están muy vulnerables para después caerse? Esas irregularidades es lo que uno debe señalar".

En palabras del actor, el arte también abraza en momentos difíciles y crea empatía entre las personas.

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