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Cultura

Elvira Padilla, una poeta olvidada de Mapimpí

Sus libros se encuentran en la biblioteca municipal del municipio

KARLA RODRÍGUEZ / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, domingo 08 de septiembre 2019, actualizada 10:14 am

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Las palabras no sólo son un conjunto de letras plasmadas en un papel. Éstas, tanto solas como en conjunto, generan una idea, la cual puede ser tan abstracta que la única manera en la que se puede expresar es a través de ellas.

La vida en sí es algo abstracto, debido a que la perspectiva que se tenga de ella depende de las vivencias de cada persona. Existen individuos que ven la vida con ojos más sensibles y buscan dar a conocer sus ideas a través de la escritura.

Una de esas almas era la de Elvira Padilla, escritora originaria de Mapimí, Durango, que fue un símbolo, tanto para La Laguna como para el mundo, "de poesía humana y sosegada devoción espiritual", según lo expresó el 1 de julio de 1950 el periódico La Información, originario de Santiago, República Dominicana.

Con sus ojos, grandes y expresivos, observó en su pueblo natal una luz y un color con sensibilidad artística. Comenzó a admirar su mundo, y así mismo lo fue describiendo. Con ternura y pasión, hacía que sus ideas penetraran en el alma de todo aquel que tuvo la dicha de contemplar su obra, misma que daba acceso a las maravillas de su Universo.

UN MUNDO INTELECTUAL

La psicomentesofia es una disciplina del ámbito sociológico y psicológico. Se les enseña a los jóvenes esta doctrina con el fin de que se formen una juventud racional e integral, está consolidada en bases morales y espirituales, haciendo de los psicomentosóficos una clase de guía que ayudará a los interesados a ser parte de este movimiento de espiritualidad y valores humanistas, esto según el doctor Soli S. Iconicof.

A Elvira se le consideró parte de esta corriente en Latinoamérica, siendo parte del club psicomentesófico, un laboratorio del pensamiento y teniendo credencial de "Amigo Adherente de Honor", título que la hacía parte de las personas que buscaban ser psicomentesóficos, esto en Buenos Aires, Argentina.

Esta poetisa también, a lo largo de su vida, escribió algunos libros repletos de esa manera tan peculiar de ver el mundo, los cuales a día de hoy se encuentran en la Biblioteca Municipal de Mapimí, lugar que fue inspiración de toda su poesía.

Fue condecorada con una medalla de oro por su basta aportación a la cultura en el municipio por parte del Comité Pro Biblioteca Municipal, autoridades o demás sectores sociales.

Como bien dice un dicho: "nadie es profeta en su propia tierra", y esto define muy bien la situación de Elvira Padilla en la región. A pesar de no ser tan conocida a nivel regional, su arte fue vanagloriado entre las sociedades culturales más destacadas del país, en Grecia y en diversas repúblicas de Centro y Sudamérica.

DESTELLOS DE HUMILDAD

Pese a haber sido una mujer que múltiples veces fue ovacionada por intelectuales del mundo, una de las características más emblemáticas de Padilla fue su modestia. Nunca se le escuchó alardeando de sabiduría. Al contrario, su conocimiento lo daba a la comunidad para que esta pudiera abrir su mente al arte y al saber.

Sus escritos generaban, así como su imagen, una ternura y belleza que es difícil de encontrar en estos tiempos donde la vida cada vez se acelera más y no nos deja contemplar nuestro reflejo en el espejo, ni las maravillas de un amanecer. Sin embargo, sus versos se han vuelto atemporales, tanto que, aunque el tiempo no perdona, leer un poema de ella se siente actual.

Inexplicable, una poesía de su autoría publicada por el periódico dominicano La Información en 1950 en una sección de nombre "Mujeres intelectuales de América", está llena de una vibra dulce y tierna, dando a conocer lo que para ella era el amor, un sentimiento que, a su parecer, era maravilloso, algo tan abstracto y puro, pero a la vez era doloroso, aunque la vida en sí ya lo era.

"Amor es dulce y su callado vuelo no muy lejos lo vayas a buscar Amor hay donde quiera: Tierra, Cielo, extiende tu mirar", así se expresaba la desconocida poeta duranguense.

Lo anterior es un fragmento de un poema, el cual demuestra con un conjunto de rimas la importancia que esta autora le da al sentimiento, el cual, como ella expresó e ideó, está en todos lados. Desde un amanecer hasta en la sonrisa de un niño.

Elvira Padilla amaba su tierra natal y así lo demostró en su momento, pues fue capaz de donar en vida todos sus libros a la Biblioteca de Mapimí, donde se puede encontrar escritos que hablan de cómo veía a la vida misma, entre esos libros, hizo uno, llamado "En Silencio y A Solas", donde plasmó en papel y con máquina de escribir, su perspectiva de la vida por medio de los valores humanistas y espirituales.

Elvira Padilla, con sus escritos, además de convertirse para el mundo en un exponente de intelectualidad y arte, mostró al mundo una manera espiritual y humanista de ver la vida, haciendo énfasis en la plenitud del alma, además de hacer mención de Mapimí como el municipio que vio nacer a esta escritora y le dio a ésta una manera original y especial de ver el mundo y maravillarse por el.

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