23 de octubre de 2019 notifications
menu desktop_windows
EDITORIAL

Envejecimiento

Diálogo

YAMIL DARWICH
jueves 29 de agosto 2019, actualizada 7:24 am


Enlace copiado

De que el mundo está envejeciendo, lo está; las cifras a nivel mundial son claras.

La ONU informaba que en el 2017 sus especialistas calculaban en 962 millones las personas con 60 años o más, un 13 por ciento de la población mundial y con un incremento del 3 por ciento cada año.

En Europa, un 25 por ciento de sus habitantes son viejos y para el 2030 se estima habrán 1,400 millones de personas de edad avanzada en el mundo.

Se calcula que los mayores de 80 años de edad se triplicarán en poco más de 30 años y se multiplicarán por siete, en poco más de siete décadas: de 137 millones en 2017 pasarán a 425 millones en 2050 y a 3,100 millones en 2100.

Para nuestro caso, según INEGI, en 2010, los mayores de 60 años representaban el 10 % de la población y se calcula que para el 2030, serán el 15 %.

Representan un reto para México, que deberá atenderlos en temas de salud, alimentación, vivienda y hasta esparcimiento de personas que están y estarán semi o jubiladas y que, en justicia, reciben una pensión a pagarse con los ingresos generados por los jóvenes. Ahí radica parte del problema a resolver.

Los Gobiernos empiezan a enfrentar el reto del costo del envejecimiento de su población y algunos - caso de Japón - resienten en sus economías los efectos del alto pago de pensiones.

En México, simplemente no estamos preparados y nuestros gobernantes continúan con la mentalidad de 'períodos cortos' para atender los problemas sociales, siendo sus intereses ajenos a la problemática nacional.

El cambio de las cohortes poblacionales alcanza todos los sectores productivos y sociales, incluya a la formación médica para atendernos eficientemente en el campo de la geriatría, las adecuaciones en reglamentación de tránsito en ciudades y del orden en general.

Los jóvenes quieren diversiones ruidosas; los mayores quietud y descanso. Discrepancia.

En el campo de los negocios, la mercadotecnia prevé evaluar los cambios para sus estrategias de venta; Marcelo Caparros, publicista uruguayo, exjugador de fútbol, ha declarado "pareciera que la publicidad deja de lado a los viejos, salvo cuando tienen que vender" y habrá que pensar en ese sector poblacional que también consume, desde autos hasta servicios en turismo y diversión.

Ni qué decir de las modas del vestuario, lo que representa un reto al tener que despertar deseos de consumo en personas mayores, más conservadoras.

Los adultos mayores también deben ser considerados por una sociedad posmoderna consumista, individualista y hasta egoísta. Los centros de atención para ancianos no tienen capacidad para atendernos, tampoco los de países ricos.

En México, además habrá que agregar costos médicos, difíciles de solventar por los viejos más pobres.

El despertar a la justicia, de las sociedades ante la realidad del envejecimiento de la población, debe incluir acciones para atender sus denuncias de repetidos abusos que sufren actualmente.

Iniciando por el trato en el medio familiar, donde los consideran "estorbo" por sus propias condiciones y no pocas veces despojados de su pensión: - "al fin y al cabo él - o ella - no la necesitan y yo le compro sus medicinas".

Su utilitarismo como niñeras y hasta transportistas escolares también deberá cambiar. Ellos requieren atención para sí mismos y no son los ideales cuidadores de menores.

Solo la concientización y enfrentar la realidad promoverá el cambio de actitud hacia ellos.

En contraparte, la vida actual ha llevado a las nuevas generaciones a desvirtuar la relación con sus mayores; padres y abuelos aún tienen mucho que aportar debido a sus mejores condiciones de salud, gracias a los cuidados médicos recibidos, que les mantiene con lucidez, sumada a experiencia y prudencia que, por ignorancia, son desperdiciadas.

Una persona de 60 años o más, hoy día es perfectamente lúcida, deseosa y funcional físicamente, capaz de aplicar su sabiduría - de conocimiento y saborear la vida - en empresas productivas; ellos cuentan con la sensibilidad y el conocimiento para tomar decisiones mejor ponderadas y agregarle beneficios a sus empleadores o negocios propios.

Desde luego que también implica problemas laborales, entre otros la ocupación prolongada de puestos que generan "cuellos de botella" en el flujo escalafonario, creando insatisfacción, hasta frustración de subalternos que esperan su oportunidad para ejercer liderazgo. Una consecuencia puede ser la pérdida de talento que emigra en busca de oportunidades.

En lo social, influyendo en el orden y formas de vida, estableciendo relaciones románticas que pudieran dañar a parejas más jóvenes. Algunos sienten una "nueva oportunidad", deseando aprovecharla con sus capacidades económicas y amatorias. ¿Pastillita azul?

No dude que la problemática se dará en nuestro ámbito social; el reto es interesar a las autoridades a prepararnos para el futuro y el envejecimiento poblacional. ¿Cree que nuestros politiqueros trabajarán a favor del adulto mayor?

[email protected]
RELACIONADAS
COMENTA ESTA NOTICIA
Cargando comentarios...
Cargando más noticias...
Cargando tendencia...