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Columnas Social

Ensayo sobre la cultura

LOS INDICIOS DE LA DECADENCIA

JOSÉ LUIS HERRERA ARCE
lunes 26 de agosto 2019, actualizada 9:05 am


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LOS INDICIOS DE LA DECADENCIA

Cuando comienzan a suceder cosas que antes no pasaban y simplemente te comienzas a acostumbra a que pasen con un cierto conformismo, es señal de que la vida social, en lugar de mejorarse, va a empeorar. Hoy por hoy, demasiados fenómenos se viven como para no ponerse alerta sobre el futuro.

Primero: el agua. Se sigue tratando de resolver con demagogia. Simas se reúne con nuestros representantes en la presidencia municipal. Ambos son políticos. Discusión y discusión por muchos años no se resuelve nada. Traer el agua de la presa o no. Traerla de otros lugares. El problema de la alfalfa que está relacionado con la industria principal de la región que es la leche. No hay una acción que convenza. En Torreón Jardín, durante sesenta años, el agua no era problema. Hoy lo es. Todo mundo pone sus aljibes y contrata empresas para que lo estén llenado constantemente según sus necesidades. Ya no se confía en que regrese el servicio al que estábamos acostumbrados. Nadie pide cuentas, y si las pide, uno se tiene que contentar con las evasivas. ¿De dónde sale el agua con se llenan estos depósitos?

Segundo: ahora está dando problemas la luz. Baja constantemente de voltaje en diferentes puntos de la ciudad. Uno piensa que el problema está dentro de la casa, pero resulta que éste viene de la calle. Hablas a comisión, tardan en acudir, te informan que el problema existe en sus instalaciones pero no te lo resuelven. Debes de seguir sufriendo las consecuencias a riesgo de que tus equipos se descompongan por las variaciones de voltajes. Es cuando te recuerdan las historias de que los trabajadores de la comisión han sido siempre niños mimados que gozan de muchísimas prestaciones y se jubilan muy bien y durante mucho tiempo no pagaron el servicio de luz; así que todos sus aparatos son eléctricos. Cuando les comenzaron a cobrar, cambiaron a otros combustibles porque la luz está muy cara.

En estos días, los taxistas se pusieron a protestar por el servicio privado de los Uber. Dicen que es una competencia desleal, yo digo que fue la creación de un servicio muy inteligente que ha tenido existo por sentirlo más seguro y más barato. Yo estoy de acuerdo en que se rija por las normas de la ciudad; en lo que no estoy de acuerdo, es que con protestas, los monopolios se intenten imponer, a pesar del mal servicio que dan, y la falta de confianza que han perdido en el público usuario.

Se supone que existen leyes en contra de los monopolios. Esta es una manera de burlarse de dichas leyes. ¿Cuántos años se sufrió el pésimo servicio de los camiones urbanos que cada año hacían presión para subir sus tarifas sin que modernizaran a sus transportes? Hasta que alguien se impuso y los obligaron a hacerlo. Pero mientras los monopolios, de cualquier tipo, se imponen, la gente común y corriente tiene que sufrir el mal servicio a un precio muy alto.

Esperemos que con el metrobús se resuelvan muchos de los malestares que el exceso de los camiones provocan en el boulevard revolución. Roguemos para que la corrupción no haga sus gracias en este nuevo tipo de transporte colectivo.

La vida se deteriora y son pocos los que protestan. Las juntas no resuelven nada, sobre todo si los que se juntan, los políticos, no tienen las capacidades técnicas para decidir que hacer. Hay que contratar gente que sepa y dé resultados. Alguien que deje de echarle la culpa a las circunstancias y acepte que los problemas han sido provocados o por la falta de mantenimiento o la falta de previsión, o por el desinterés de prestar un servicio de calidad a nivel de la dignidad humana.

Aúnele que los antorchitas se han ido a invadir las casas del Infonavit que ya tienen dueño. Este es otro de los tantos negocios que nuestros políticos permiten que se promuevan. Nadie tiene derecho a robarte lo que es tuyo. Las necesidades humanas hay que resolverlas por los medios legales. Un partido político no puede ser punto de partida para apoyar grupos que se dedican a la delincuencia organizada. El robo es un delito. La pobreza se combate creando empleos. Habiendo empleos hay oportunidad de inscribirse en el seguro social y en el Infonavit y con el tiempo, hacerte de tu casa al nivel que tu salario lo permita. Muchos trabajadores lo han conseguido. Ahora, que si no te gusta trabajar, o no has durado en un empleo por no haber sido infiel o simplemente por el gusto a la libertad, ¿qué culpa tienen los demás? En esos grupos hay aprovechados que lucran con las necesidades humanas. De muestra, los que protegen a los dueños de los carros chocolates. Dan placas, para que no se les moleste. ¿A dónde va a dar el dinero de ese magnífico negocio? . Quien compra sus placas legales sabe que con eso se construyen carreteras. Los otros cuanto aportan para andar en nuestras calles.

Simple y sencillamente lo que se pide es orden.

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