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EDITORIAL

Verdades y rumores

EL AGENTE 007
sábado 17 de agosto 2019, actualizada 7:23 am

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En medio de los ruidosos motores y los potentes neumáticos de diferentes vehículos extremos que participaron en el arranque de la tradicional carrera Coahuila 1000 Desert Rally, a quienes se les vio muy intrépidos, y no por sus trajes y motos, sino porque no dejaron de saludar a empresarios, patrocinadores, competidores y público en general, fue al gobernador de Coahuila, Miguel Riquelme, y al alcalde de Saltillo, Manolo Jiménez. Ambos políticos presumieron la seguridad y el buen ambiente por el que atraviesa la entidad. Nuestros subagentes, que todo lo oyen, nos reportan que este fue el evento de ‘relax’, luego del tedioso fin de semana pasado en el que el PRI trató de mostrar que aún respira. Y es que después de una larga jornada nacional de novedosas y sofisticadas prácticas democráticas como la compra de votos, en la provincia de Coahuila resultó todo un éxito el mapacheo… Perdón, la votación, para elegir a la dirigencia del comité ejecutivo nacional del agonizante Partido Revolucionario Institucional.

Desde temprana hora se pudieron observar largas filas en las casillas que instaló el PRI para hacer un conteo de lo que aún le queda de clientela... Que diga, militancia... Entre lo que hay que destacar está el fortalecimiento de los encargados del tricolor en la región Rigo Fuentes y Eduardo Olmos, quienes, a pesar de todos los pronósticos, lograron sobrevivir a la elección. También se pudo observar la alianza que el gobernador Miguel Riquelme sigue tejiendo en la capirucha del sarape con el alcalde de Saltillo, Manolo Jiménez, más conocido como el chico maravilla, y Álvaro Moreira, el más pequeño del clan más odiado del estado, a quien al parecer el ‘góber’ prefiere tener cerca en lugar del par de ‘exgóbers’ impresentables, es decir que la dupla Manolo-Álvaro se encargó de Saltillo, aunque hay que aclarar que las malas lenguas dicen que donde todo salió bien fue donde se apareció el joven alcalde y se escondió el tercer Moreira. En el caso de Torreón, el exalcalde Eduardo Olmos se dio a la tarea de “acarrear” a más de 37 mil priistas. En suma con los 156 mil votos, y si es que este ejercicio del PRI es real y no está inflado como prometía el ‘exgóber’ Rubén Moreira para darle una manita a la elección de Alito y su esposa, Carolina Viggiano, en el CEN, el tricolor estaría colocando a sus principales cuadros en una jugosa curul el año que entra, por lo que ahora la rebatiña seguirá a la orden del día.

No cabe duda de que las vacaciones terminaron afectando la imaginación de los “realizadores” de campañas negras para las inestables redes sociales, quienes desde lo oscurito están encargados de golpetear a la administración del alcalde de Torreón, Jorge Zermeño. Ahora en lugar de hacer los tradicionales videos marca Acme, les dio por plagiar el diseño electrónico de los periódicos locales para realizar sus travesuras. El caso más reciente y con mal uso del Photoshop fue la ‘fake news’ donde mataron al gerente del Simas Torreón, Juan José Gómez. Esta mala práctica de las “fuerzas del mal” originó un comunicado de prensa del Gobierno municipal, donde desmintieron la información y pidieron a la ciudadanía mantenerse informada de medios serios y no de los “patito” que tanto han proliferado, sobre todo en el área digital, incluso algunos auspiciados por el mismo Ayuntamiento. La cosa es que al parecer la contrainteligencia del Ayuntamiento le puso nombre al autor de la noticia falsa sobre la muerte del jefazo de Simas, quien es uno de los principales generadores de ese tipo de contenidos, y se encarga de llevar a la red un día sí y otro también memes, videos, fotos alteradas y todo tipo de publicaciones en contra de la paramunicipal y de quien se atraviese. Se trata de un exempleado de la institución de apellido Moctezuma, a quien se le pasó por alto que plagiar el diseño de un medio de comunicación debidamente registrado es un delito; así que además de falta de creatividad, el travieso diseñador está cruzando otro tipo de fronteras, y lo que todos se preguntan es: ¿para quién trabajará?

El que prefirió el clima fresco de una universidad privada a la “acalorada” Comisión de Contraloría a la que fue citado, pero que canceló de último momento por cuestiones de “agenda”, fue el jefe de prensa del Ayuntamiento de Torreón, Antonio Zamarrón. Como recordará, mi estimado lector, las comparecencias de don Antonio han estado envueltas en un halo de polémica, en especial al no poder justificar el subejercicio presupuestal de la dirección a su cargo. Incluso la estridente síndica de vigilancia priista Dulce Pereda informó que la notificación para que se presentara se le mandó desde el 13 de agosto, y no fue sino minutos antes de este jueves que el funcionario intentó justificar su ausencia bajo la excusa de estar trabajando. Lo que indignó a los regidores es que con la abultada nómina de la dependencia todos hayan tenido que ir a escoltar al alcalde Jorge Zermeño, en lugar de cumplir con un requerimiento de ley. Por cierto, en ese mismo evento, al que el alcalde llevó doble equipo de seguridad, realizó comentarios poco atinados respecto a un estudio del Inegi que sitúa a Torreón como una de las ciudades con mayor falta de oportunidades laborales para los jóvenes. Nuestros subagentes, disfrazados de estudiantes aburridos, nos comentaron que varios de los presentes en el recinto hicieron cara de “what?” cuando al alcalde le dio por decir que los del Inegi no se daban cuenta de que mucha gente vendiendo gorditas, lonches, ropa o lo que sea se autoempleaban y ganaban incluso mucho más lana que los que se encontraban ahí. Azorados, los subagentes trataron de entender si se refería a los periodistas preguntones o los maestros de educación privada.

Una larga y curiosa lista de funcionarios de la administración municipal fue a expiar sus culpas al musical de Jesucristo Súper Estrella. En el área VIP se pusieron a cantar como buenos amantes de los musicales, entre ellos la primera dama Astrid Casale, el minialcalde Poncho Zermeño, los regidores blanquiazules Ignacio García, el señor de los taxis y Elizabeth Pérez, pero definitivamente quien más llamó la atención entre tanto funcionario blanquiazul fue el edil más panista de todos los priistas, Alfredo Mafud, quien parecía estar como pez en el agua bailando, cantando y bromeando entre tantos funcionarios municipales.

Los subagentes, disfrazados de superasesores en San Lázaro, nos informan que quien parece escalador profesional rumbo a la cima del primer círculo del poder federal es el diputado federal por el segundo distrito en Coahuila, Javier Borrego Adame, pues luego del triunfo de Morena en las pasadas elecciones en el vecino estado de Durango, donde participó en el proceso electoral como delegado por parte del partido de la Cuarta Transformación, sus bonos subieron como la espuma, colocándolo muy por encima de personajes como el senador taurino-carbonero Armando Guadiana Tijerina, quien hasta hace poco se decía era quien movía el pandero de Morena en la provincia de Coahuila; sin embargo, los subagentes aseguran que sus cinco minutos de fama ya pasaron, y tan es así que, según dicen, el diputado Borrego será quien reparta el pastel en las próximas elecciones, y comentan que trae bajo el brazo varias candidaturas del partido que despacha desde Palacio Nacional para La Laguna, por lo que él decidirá quiénes serán los bendecidos para ir por las diputaciones locales, así como para suplir a los “doctores” que despachan en las alcaldías de los municipios de Matamoros, Francisco I. Madero y San Pedro, donde, por cierto, las malas lenguas comentan quiere meter de candidato a su asesor Miguel Ángel Martínez Valenzuela, no obstante, habrá que esperar la reacción de don Armando y ver de qué cuero salen más correas.

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