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EDITORIAL

Los límites de la vida

A LA CIUDADANÍA

MANUEL VALENCIA CASTRO
miércoles 14 de agosto 2019, actualizada 7:25 am


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La ecología en su afán por conocer las intrincadas interrelaciones que se dan entre los seres vivos y su ambiente, ha encontrado que las condiciones ambientales están constantemente cambiando, que es difícil, incluso raro, encontrar ambientes estables. Esta variabilidad de nuestro medio ambiente, con la que no estamos muy acostumbrados a tratar, en su interacción con la capacidad de los organismos para adaptarse a ella, crea o desarrolla un efecto fascinante que establece los límites dentro de los cuales cada especie puede adaptarse y sobrevivir.

La causa última de estas variaciones se encuentra en la rotación diurna de la tierra, y en la rotación anual del planeta alrededor del sol, las cuales generan cambios en la temperatura y en la radiación. Cuando estas se acoplan al movimiento centrífugo del planeta y a las corrientes de convecciones que mueven el calor de un lado a otro, ocasionan cambios climáticos en escalas de tiempo que pueden ir desde un segundo hasta años.

Los organismos están expuestos a factores ambientales variables que tienen un impacto directo sobre su fisiología y conducta. Las condiciones más obvias y generales que influyen son la variación de la radiación y la temperatura, aunque existen muchas otras que también son importantes para diversos organismos. Muchas especies de cactus de nuestras zonas áridas, en donde la temperatura y evaporación suele ser muy alta en los veranos, están provistos de una fisiología de ahorro del agua, evitando la evapotranspiración, optimizando su metabolismo o empleando órganos esponjosos para almacenar el agua, que como todos sabemos en los desiertos es muy escasa. Otras especies como nuestro árbol preferido el mezquite, tienen raíces especializadas en la búsqueda de zonas de humedad en el suelo, a menudo llamadas freatófitas porque logran alcanzar el agua de los mantos freáticos. En otros casos, cuando la humedad se extiende de manera horizontal, sus raíces se alargan a lo largo del gradiente de humedad, en ocasiones superficiales, es todo un espectáculo ver esto en la Reserva de la Biosfera de Mapimí. La evasión de la sequía está en su ADN, no necesitan del riego.

Otras especies, igualmente adaptadas al desierto, enfrentan la sequía mediante procesos complejos de osmosis, no la evaden, entre estas se encuentra la exitosa gobernadora.

Las especies mencionadas se han adaptado a su ambiente y han logrado hacer frente a la variación viviendo muy cerca de algunos óptimos para una gama de condiciones ambientales. Algunas especies son más particulares que otras en sus requerimientos, por ejemplo, el bosque ripario que se adaptó a la variación de los regímenes de las corrientes de agua haciendo coincidir la liberación de sus semillas plumosas con los picos de mayor humedad del suelo en las riberas de los ríos. Cuando las coincidencias se interrumpen entonces el bosque se aleja de su óptimo acercándose peligrosamente a los extremos de las condiciones que le han permitido reproducirse y permanecer.

Cualquier organismo, planta o animal, funcionará mejor en un entorno óptimo y tenderá a reproducirse sólo en condiciones cercanas a eso. A medida que las condiciones se desvíen más de lo óptimo, los individuos se estresarán demasiado para poder reproducirse. A medida que las condiciones se acercan a los extremos superiores e inferiores de las condiciones ambientales los individuos suspenderán su reproducción, y tenderán a su extinción o a la búsqueda de las condiciones que le son óptimas, esto es a la migración. Ahora mismo debido al calentamiento global, muchas especies de mamíferos, anfibios, plantas con flores, entre otros, se están moviendo hacia sitios más frescos, provocando disturbios ecológicos.

El caso más paradigmático es el de una especie animal introducida y especializada en la producción de leche y carne de buena calidad. Se trata de una especie de bovino de la raza Holstein. Es una raza de muy baja tolerancia a las altas temperaturas, lo cual se exacerba cuando también es alta la humedad. Cuando se intentó introducir al trópico mexicano, la primera respuesta de las vacas fue suspender su reproducción, esto es, los límites de tolerancia a la temperatura, humedad y a otros factores biológicos se vió rebasada. El proyecto fracasó, se consideraron los recursos como agua y tierra pero no las condiciones ambientales.

Si alguien piensa que las condiciones ambientales de la Comarca Lagunera son las idóneas para la raza mencionada, está equivocado. El estrés térmico que sufren las vacas en el verano tiene efectos en la fertilidad del ganado y en la productividad de leche, no obstante, el uso de tecnologías de enfriamiento ha logrado reducir el problema. A diferencia de lo que pasó en el trópico, aquí mediante la artificialización del medio, han logrado que las vacas se adapten, pero han abusado de un recurso escaso: el del agua.

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