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EDITORIAL

Hacer de los alimentos una potente palanca para mejorar la sustentabilidad planetaria

EMBAJADOR ´JORGE ÁLVAREZ FUENTES
miércoles 14 de agosto 2019, actualizada 7:27 am


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La complejidad de los actuales escenarios geopolíticos plantea nuevos desafíos para los gobiernos en sus respectivas políticas internacionales, pero demanda, también, de las grandes empresas, una comprensión cabal y oportuna de las transformaciones que tienen impacto a nivel local, regional y mundial, lo que exige maneras diferentes de actuar de las organizaciones sociales internacionales, e incluso de los individuos, quienes, a partir de una toma de conciencia, buscan involucrarse y contribuir a construir un mundo mejor. Algunas empresas comienzan a incorporar entre sus ejecutivos a un ChiefGeopoliticalOfficer(CGO) para apoyar la toma de decisiones y hacer un mejor cálculo sobre la responsabilidad y alcance de sus operaciones. Por su parte, las organizaciones de la sociedad civil han debido fortalecer de manera urgente sus capacidades de análisis y centenas de miles de individuos, que se asumen ciudadanos en un mundo global, se informan más y mejor cada día, se involucran y trabajan en redes trasfronterizas, buscando entender y emprender acciones colectivas ante los cambios políticos, las transformaciones profundas en las relaciones de poder y los avances tecnológicos sin precedente, sabiendo que hay riesgos y oportunidades para el desarrollo humano, el crecimiento económico, la seguridad colectiva y el bienestar de la humanidad, y que el tiempo apremia.

La semana pasada el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático, que asesora a la ONU, dio a conocer un informe sobre la tierra y el cambio climático, en la que se destaca cómo el clima está afectando la producción, disponibilidad y acceso a los alimentos, alertando sobre la urgencia de transformar el sistema alimentario global como una clave deleito en frenar la crisis climática. Uno de los Objetivos de Desarrollo Sustentable es asegurar para 2030 una producción y consumo responsables, que reduzca a la mitad el desperdicio global de comida (que alcanza un tercio de la producción de alimentos). Hoy, más de 840 millones de personas padecen hambre, a pesar de un incremento del 17 % en la producción de alimentos, en los últimos 30 años. Hay hambre en países pobres de Asia Pacífico, no sólo de África, como suele pensarse, sino también en América Latina (47 millones), incluso en países desarrollados. El hambre tiene varias formas como la malnutrición (¡mueren 100 mil niños diariamente!), el sobrepeso y la obesidad, habiendo 2 billones de personas obesas. Estamos frente a una epidemia vinculada con la carencia de dietas saludables, el incremento de enfermedades prevenibles como la diabetes, el cáncer y las enfermedades del corazón. Por ello debemos y podemos hacer de los alimentos la palanca más potente para mejorar la salud humana y la sustentabilidad planetaria. Asimismo, no podemos ignorar que para 2050 el mundo va a necesitar producir 50 % más de alimentos a fin de satisfacer las necesidades de 9 billones de personas.

El sector agrícola es el principal emisor singular de gases de efecto invernadero y el más importante impulsor de la deforestación, la extinción de especies y el agotamiento de los acuíferos. Aunado a ello, hay que agregar la sobreexplotación de los recursos pesqueros y la degradación de los océanos. Se estima que la producción de alimentos es la responsable del 75% de la perdida de la biodiversidad. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la FAO, viene alertando, de tiempo atrás, sobre la urgencia de tener una agricultura y ganadería sustentables, que utilicen menos agua para producir proteínas. Hay que hacer aún más evidente que la actual producción de alimentos en el mundo amenaza los equilibrios climáticos y la resiliencia de los ecosistemas, siendo uno de los principales factores de degradación del medio ambiente y de la transgresión de los límites del desarrollo del globo terrestre. ¿Cuál es la agenda para transformar el ineficiente sistema alimentario global? Los expertos indican y los científicos recomiendan que debemos de realinear las prioridades, esto es, dejar de producir aquellos alimentos que nos enferman y destruyen el planeta y producir alimentos sanos y sabrosos de manera sustentable, lo que implica dejar atrás los subsidios a la agricultura industrial, a gran escala, para cambiar el enfoque y apoyar a los pequeños productores vinculándolos mejor con los mercados locales y globales, reduciendo de manera radical la pérdida y el desperdicio de alimentos. El mundo dispone de los conocimientos, habilidades y tecnologías para lograr cambios profundos en el sistema alimentario global y alcanzar una economía alimentaria circular. Se requiere conjuntar la voluntad, la visión y el talento de los líderes políticos, empresarios, innovadores, productores, consumidores, mujeres y jóvenes, para diseñar e implementar nuevos planes agroecológicos, que se traduzcan en acciones colectivas e individuales que permitan reducir a la mitad el consumo de carne roja y duplicar el consumo de frutas, vegetales, semillas y legumbres. Una alimentación saludable y sustentable será uno tema definitorio del siglo XXI para pueblos y gobiernos. Por ello es imprescindible ensanchar el debate nacional sobre el sistema alimentario mexicano y la legislación agroalimentaria, más allá de la cuestión de los apoyos gubernamentales a los productores del campo, los transgénicos o la sanidad e inocuidad. Se requiere tener objetivos claros, planes concertados, para juntos, gobiernos, empresas, organizaciones, productores y consumidores, medios de comunicación, todos, pasemos a la acción haciendo de la alimentación en el mundo, de nuestra alimentación, de la producción y exportación agropecuaria un componente fundamental de nuestras vidas.

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