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Columnas Social

Circunstancias

SOBRE EL CONTROL DE IMPULSOS

MTRO. FRANCISCO PINEDA
jueves 08 de agosto 2019, actualizada 3:01 pm


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Como la gran mayoría de los seres humanos, seguramente hemos pasado por la experiencia de haber hecho o dicho algo de lo cual nos arrepentimos mas tarde. Por ejemplo, haber descargado nuestra ira en alguien o algo, haber hecho una compra costosa innecesaria, haber mostrado una conducta vergonzosa después de tomar alcohol en exceso, o alguna otra conducta impulsiva considerada inmoral de acuerdo a valores personales. Conductas que para muchos quizás fue una situación oportuna, o una experiencia con consecuencias negativas e irreparables. Me refiero a comportamientos o actos impulsivos en donde claramente hubo pérdida de control.

Un impulso es un motivo o deseo que induce a una persona a actuar sin reflexionar, por lo tanto, el control de un impulso se refiere al grado en que una persona puede dilatar o cesar la gratificación inmediata de ese deseo, por ejemplo, la habilidad de una persona de detener el impulso de consumir drogas ante la oportunidad de hacerlo. Actuar o decidir en forma impulsiva, sin impactos negativos, sucede con frecuencia, sin embargo, reaccionar impulsivamente muchas veces puede ser problemático, ya que esta reacción está asociada a comportamientos de alto riesgo o autodestructivos, por ejemplo, comer en exceso, abuso de alcohol y/o drogas, relaciones interpersonales o conducta sexual inapropiada, juegos de casino, etc. En pocas palabras, actuar impulsivamente significa reaccionar en el momento y rápido sin pensar en las consecuencias, decidir sin poner la atención debida y hacer las cosas sin planear o pensar en el futuro.

La habilidad para controlar impulsos depende mucho de la personalidad de un individuo, la cual está basada en factores genéticos y aprendidos. Las áreas cerebrales que controlan las capacidades de planear, decidir y la regulación de emociones, determinan la capacidad de controlar impulsos. Personas con un buen nivel de control tienden a poseer una salud física y psicológica saludable, bien informadas por medio de experiencia y/o educación formal, competentes socialmente y emocionalmente maduros. Por otro lado, la combinación de una predisposición biológica a ser impulsiva, la exposición desde edad temprana a gente agresiva e impulsiva, mas una estabilidad emocional complicada, tiende a desarrollar dificultades para controlar impulsos en una persona. Esta gente muchas veces manifiesta desviaciones en conductas sexuales, abuso de alcohol y drogas, comer en exceso, robar, etc. Actuar bajo la influencia de sustancias psicoactivas como drogas y alcohol también puede desencadenar en una conducta impulsiva y violenta.

En grados extremos, una conducta impulsiva fuera de control puede estar relacionada a un trastorno mental, o puede ser síntoma de otras enfermedades mentales como el trastorno bipolar y el déficit de atención e hiperactividad. El Manual de Diagnóstico Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-5, 2013, p. 461) describe esta condición mental con el nombre de Trastornos de Conducta Disruptiva y de Control de Impulsos, y normalmente, la gente con este diagnóstico presenta disfunción marcada en sus actividades sociales y ocupacionales debido a que tienden a ser agresivos, destructivos y antisociales. Con frecuencia, estas personas violan la ley y por lo mismo se les ve en prisión. En mi trabajo con este tipo de personalidad, noté que algunos estaban presos por razones de homicidio después de haber perdido el control en una riña callejera, más que ser un individuo con intención o carrera criminal. También, pude ver casos de suicidio debido a un problema de ira y control de impulso, más que una condición depresiva. Casos de suicidio en donde los miembros del equipo clínico a veces decíamos "una solución permanente a un problema temporal."

La mayoría de los autores consultados sobre este tema coinciden en que una buena estrategia para controlar impulsos, dañinos o de alto riesgo, es aprender a ser más paciente y tranquilo mediante el aprendizaje y práctica de actividades que faciliten relajamiento y ser mas atento y analítico ante situaciones que presentan dilemas o conflictos. Para aquellos con problemas debido a su impulsividad y quienes sufren de una condición psicopatológica o médica, la ayuda de un psiquiatra por medio de prescripción de medicamento, además de entrenamiento para aprender a relajarse, es muy recomendable. Para muchos, el viejo remedio de contar hasta diez antes de reaccionar, y luego analizar las opciones disponibles y las posibles consecuencias de una decisión, aún es una buena técnica. De acuerdo, a veces las circunstancias no nos permiten tener el lujo de analizar nuestra reacción, pero muchas veces esto es posible. Así que, antes de pedir otro trago de tequila, o la segunda orden de tacos, respire profundamente un par de veces y analice las posibles consecuencias o el impacto de su decisión. Gracias por su interés en esta columna.

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