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EDITORIAL

Verdades y rumores

EL AGENTE 007
sábado 03 de agosto 2019, actualizada 7:35 am

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Los que ya no ven lo duro, sino lo tupido, son los sufridos agentes de la dirección de Tránsito y Vialidad de Torreón, quienes en las redes sociales son captados por las cámaras de los ciudadanos que ponen a prueba su paciencia, la cual dura muy poco, a la hora de hacer valer el Reglamento de Movilidad Urbana en cada una de sus cláusulas; y es que si la muerte colateral del chofer de un taxi, ocurrida hace unas semanas, después de que un ciudadano “burlara” en su camioneta el operativo Alcoholímetro no fue suficiente, como tampoco lo son los cada vez más frecuentes desencuentros que se tienen mañana, tarde y noche, algo más grave está a punto de ocurrir. Los subagentes, disfrazados de alcoholímetros sin calibrar, dicen que todos los oficiales tienen la consigna de cumplir con la meta de multas diarias establecidas por el jefazo Pedro Luis Bernal...

para lo cual argumentan hasta los más inusuales artículos del reglamento con el fin de no aflojar el monto de ingresos a las arcas del Ayuntamiento, y se esfuerzan en mantener la recaudación, que está entre los 150 y 170 mil pesos diarios, imagínese el número de multas que se tienen que aplicar al día; y además, claro está, debe salir para el “chivo rabón”, por lo cual la exigencia de los oficiales es al doble. Dicen los propios agentes que el problema actualmente no es de corrupción, por lo cual resucitar el viejo programa “Di no a la mordida” está a veinte cuadras del desfile, ya que el ingreso mensual de multas subió de 2 a 4 millones en menos de un año, y todavía nos falta camino por recorrer.

Entrando en materia de Seguridad Pública, nuestros subagentes, disfrazados de pantallas fundidas en el “Pentágono de Torreón”, nos informan que luego de una ardua auditoría donde no quedó bien parado el funcionamiento del recién estrenado centro de inteligencia se tuvieron que “cortar las cabezas” de algunos mandos medios, entre ellos el subdirector operativo Alejandro González Cruz, quien junto con su amigazo Gustavo Segovia aprovechó el desorden que generó la separación temporal del cargo del jefazo de la policía de Torreón, Primo Francisco García, y se fijaron unos jugosos sueldazos junto con un nada despreciable paquete de prestaciones. Luego de ser balconeados, a los funcionarios les pasaron la guillotina y ahora el cargo de subdirector operativo, mejor conocido en el argot policiaco como el “03”, fue para el oficial Gerardo Rodríguez García, que forma parte del primer círculo de don Primo. Se espera que el nuevo mando pueda dar mejores resultados, aun cuando siga operando con los “ojos vendados”, toda vez que el Centro de Inteligencia Municipal sigue sin funcionar al cien por ciento a pesar de la inversión millonaria. Incluso se dice que el lugar permanece cerrado con la orden superior de que ahí “nadie entra” porque no hay nada que hacer.

Mucha suspicacia ocasionó el anunció que realizó esta semana el Simas Torreón por la renovación del padrón de beneficiarios de la tercera edad, quienes presentaban su credencial del INAPAN y obtenían un descuentazo del 50 por ciento en su tarifa del agua. Dicen que a la paramunicipal ya le empiezan a hacer falta los 15 millones de pesillos que al año se descuentan a los casi 15 mil beneficiarios de este programa, que desde hace varias administraciones se otorga sin mayor rigor. Nuestros subagentes, disfrazados de medidor descompuesto, nos informan que el argumento de los muchachos de Juan José Gómez es que hay algunos domicilios tramposos que siguen recibiendo el beneficio aunque sus propietarios han fallecido, así como también ven con cierto desprecio que se ofrezcan descuentos a propietarios de residencias con admirables jardines y refrescantes albercas, cuyos dueños, además de ser de la tercera edad, tienen un poder adquisitivo que no los debería convertir en beneficiarios de un programa pensado para personas de bajos recursos. La cosa es que don Juan José no contaba con que quienes se molestarían harto con el anuncio serían precisamente los habitantes de algunos de los sectores donde más fue favorecido con el voto el alcalde Jorge Zermeño, y donde coincidentemente hay muchos domicilios que reciben el beneficio de pagar la mitad del recibo del agua que consumen.

Y nuestros subagentes, disfrazados de militantes de hueso colorado, nos comentan que la mesa está servida para recibir mañana domingo en las instalaciones del Partido Revolucionario Institucional de Torreón a la fórmula Alito-Carolina, suspirantes a dirigir la presidencia del CEN del PRI. Dicen los que le saben al teje y maneje de la cosa política que estarán muy atentos, ya que aseguran que esta visita dejará varias lecturas de la situación que prevalece en el priismo lagunero de la provincia de Coahuila, pues no hay que olvidar que la forma es fondo, por lo que ya se está a la expectativa de si el flamante presidente estatal del tricolor, Rodrigo Fuentes Ávila, cometerá los mismos “errores” que tuvo en la visita de los candidatos a Saltillo, pues se dio el gusto de dejar sin invitación a los cuadros fuertes de Torreón, a la comilona que organizaron en la capirucha del sarape en honor a los suspirantes, además de que sentó en las mesas del fondo a los expresidentes del partido, y solo invitó y ubicó en primerísima fila a sus cuatachos priistas de muy bajo perfil y sin gran trayectoria, entre los que destacaron los “princesos” Demetrio Zúñiga, Fernando Villarreal y Hugo Dávila, que por cierto este último, al igual que Shamir Fernández, desairó tal invitación y estos no se presentaron en dicho evento; y es que nuestros subagentes, que todo lo saben, aseguran que tal y como lo subiera a sus redes sociales hace unas semanas el junior de la dinastía Dávila, está tan decepcionado del priismo local que él y don Shamir, diputado de la deuda del profe Humberto Moreira -por cierto, ambos expresidentes del partido en Torreón-, ya no se sienten tan priistas; sin embargo, de acuerdo con los subagentes, ahora ninguno de los dos tendrá excusa para faltar, pues el operador de la campaña en Coahuila de la fórmula Moreno-Viggiano, Eduardo Olmos Castro, hombre de estrategias finas y quien, según dicen, ha salido al quite demostrando con este encargo por qué es la mano derecha del gobernador y hombre de todas su confianzas, les aplicará el dicho “si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña”, razón por la que sin duda se sabrá con certeza con qué cuadros de La Laguna cuentan realmente don Alito y doña Carolina en su búsqueda por la dirigencia nacional del devaluado y desvirtuado partido.

Y tal parece que a quien no le preocupa en lo más mínimo la situación que guarda el PRI en La Laguna de Coahuila es al saltillense más socialité enclavado en Torreón como representante del ejecutivo estatal, Samuel Rodríguez Martínez, y es que, de acuerdo con nuestros subagentes, disfrazados de salvavidas, el flamante funcionario, quien se la pasa encuartelado en el búnker del Edificio Coahuila, dejó tirado el changarro para, aun cuando apenas tiene ocho meses en el cargo, irse de vacaciones por segunda ocasión, por una de las paradisiacas playas más costosas del país, donde no pudo dejar de tomarse un sinfín de selfies como muestra de lo bien que la pasó en su viaje de placer, y donde quizá consultó con los atardeceres cómo resolver la gran cantidad de problemas que se registran al interior del partido en la Perla de La Laguna, en el que, de acuerdo con los subagentes, no más no ha dado una y en cambio sí ha ocasionado un fuerte distanciamiento entre las bases, provocándole ya en varias ocasiones dolores de cabeza al primer mandatario estatal, quien dicen cada vez más refuerza la idea de que al profe le quedó grande la yegua, y en lugar de haberlo nombrado su representante, debió haberlo nombrado secretario de Turismo o de Pueblos Mágicos, cargo que sin duda alguna habría desempeñado muy bien, gracias a que lo viajero y socialité se le da mejor que lo político.

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