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Columnas Social

Familia sirviendo a la vida

GERMÁN DE LA CRUZ CARRIZALES
viernes 19 de julio 2019, actualizada 8:47 am


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DESPERTAR... ES

EL JUICIO 3ª. PARTE CONTINUACIÓN…

Una señora asistía a un grupo donde había recibido apoyo toda su familia, al parecer las cosas iban mejorando entre ellos (su familia), pero de buenas a primeras esta persona empezó a quejarse de ciertas situaciones del grupo que no tenían lógica ni cordura, queriendo deshacer el grupo donde había recibido apoyo, haciendo juntas por separado con cada miembro de los matrimonios y como no tuvo eco, inventó cosas y empezó a hablar (dicen que el pez por su boca muere) con otras personas, con otros grupos y hasta con los dirigentes de todo el movimiento. Lo más triste es que envenenó, al matrimonio que fungía como dirigente aquí en Torreón en aquel tiempo y ahora la situación ha afectado a toda esa familia de alguna manera, todo por el odio que lleva en su alma.

Y cuantas personas conoce usted, que cuando hacen un juicio a una persona, a su tumba se lleva su odio, su resentimiento, su deseo de venganza, pero no perdonan. Podría usted, recordar ¿Cuál fue la primera situación que pasó en su vida, que no le gustó como sucedió? La primera cosa que nos pasó a todos y que no nos gustó como sucedió, fue el haber nacido. Todo mundo dice lo doloroso que es para la madre el parto pero nadie hace mención del dolor del niño. Cuando el niño está en el vientre, ahí no tiene ningún problema, no hay ninguna angustia, pues si tiene hambre, nada más con pensarlo, el alimento le llega a través del cordón umbilical, no hay frío, no hay calor, es decir, no hay ninguna molestia ni preocupación alguna. De pronto, empieza a sentir que lo expulsan, empieza un largo camino por un canal estrecho, oscuro, interminable, la cabeza tiene que alargarse para poder pasar por entre los huesos de la pelvis de la madre, algunas están tan estrechas que lo tienen que jalar con "fórceps", imagina el dolor, y luego la sensación extraña del mundo exterior, el aire al que aún no está acostumbrado, la luz intensa, que para ese pequeño ha de ser intensísima, pues viene de un mundo de penumbra, luego el ruido de voces, instrumentos, aparatos, etc., que deben martillarle los tímpanos, pues también eso es algo desconocido, el corte del cordón umbilical que debe doler , pues forma parte de él y luego la nalgada.

-Bienvenido - le dice el doctor, y el niño contesta con un llanto angustioso, y aquí viene su primer pensamiento de odio, impotencia, rechazo, etc. - Si yo estaba tan a gusto allá adentro, para qué me sacaron a este mundo hostil -. Ese pensamiento nos va a manejar, inconscientemente, toda la vida. Cuando nos molesta, cuando las situaciones se ponen difíciles, ¿Qué nos decimos a veces?: ¡Para que habré nacido! - ¡Mejor no hubiera venido a este mundo! O bien: - ¡quisiera irme a un lugar donde nadie me moleste!- Es decir, inconscientemente estamos pidiendo volver a aquel paraíso que era el vientre de nuestra madre. Aquí hacemos nuestro primer juicio "yo no debería haber nacido". Y también aquí dictamos nuestra primera sentencia: "Pero me las vas a pagar". De alguna manera ese niño empieza a ejercer la venganza, ¿Cómo? - despertando a media noche, llorando de una manera desesperante, enfermándose constantemente, orinándose en los momentos más inoportunos, rompiendo cosas, rayando paredes, maltratando animales, plantas, etc., etc., a tal grado que la madre, a pesar de su cariño y su ternura, tendrá que devolverle el castigo, y lo empieza a maltratar, a golpear, a amarrarlo, a encerrarlo, etc.

Aquí la venganza del niño toma nuevas proporciones y ahora la sentencia es más fuerte, pues manejado por ese comportamiento, ahora será un criminal en potencia, un drogadicto, un violador de mujeres, un ratero y hasta un asesino, con tal de ver a su madre derrotada y lastimada hasta sus últimas consecuencias.

La Biblia habla de un paraíso donde estaban nuestros primeros padres y cuando cometieron la desobediencia de comer del árbol de la sabiduría, del bien y del mal, fueron arrojados para que sintieran hambre, frío, calor, y tuvieran que ganar el pan con el sudor de la frente. Ahora vea y compare esta parábola con el principio de nuestra propia vida: "Nuestros primeros padres, los que nos dieron la vida, son el espermatozoide masculino y el óvulo femenino, el paraíso es el vientre de nuestra madre, donde no sentimos hambre, ni calor, ni frío, el fruto prohibido es el juicio que hacemos al nacer y ahora sentimos el hambre, el frío pues ahora tendremos que ganar el pan con el esfuerzo propio". Este juicio será el principio de una larga cadena de hechos o situaciones que nos irán reafirmando o reacondicionando nuestra mente y nuestra vida para tener la justificación de nuestros enojos, berrinches, fracasos y porque no decirlo, nuestra muerte.

Continuará…

Dios les bendice y les acoge.

Despertar… es.

"La esperanza es algo bueno, tal vez lo mejor. Y lo bueno nunca muere. Estaré deseando que estas palabras te encuentren, y te encuentren bien". A la luz de nuestras familias, decía Jesús, "No me digas que me amas, dime cómo vives". "La familia que ora unida, permanece unida". INICIATIVA LAGUNA un proyecto de valor y de valores para los laguneros y el MUNDO.

Estoy a sus órdenes en la dirección electrónica: www.facebook.com/iniciativalaguna.comarcalagunera/ A través de Twitter: @Germandelacruzc Lo invito a visitar mi blog con más de 520 artículos de su interés: www.familia.blogsiglo.com

"QUIEN NO VIVE PARA SERVIR, NO SIRVE PARA VIVIR".

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