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EDITORIAL

Verdades y rumores

EL AGENTE 007
sábado 06 de julio 2019, actualizada 7:26 am

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Aunque parezca increíble, todavía hay funcionarios que parecen seguir empeñados en hacer pasar penas públicas al alcalde de Torreón, Jorge Zermeño. Y es que la ceremonia para los medios de comunicación de la “renovación” del equipo de PASA, adquirido con una inversión de un millón 300 mil pesillos, pasó de ser un bonito evento para la foto a un momento de vergüenza luego de que la cámara indiscreta de un curioso reportero capturó que el material cacareado era reciclado; y no crea, estimado lector, que por estar a tono con la ecología, sino porque presumieron ¡equipo usado! Desde palas desgastadas hasta una hidrolavadora con fuga de aceite, además de un parque vehicular al que solo alcanzó para darle una “manita de gato”; y eso a medias, ya que no hubo ni tiempo de cambiarle las placas vencidas ni de mandar a arreglar los faros rotos.

Cuando los trabajadores municipales vieron que los paparazzi daban rienda suelta para capturar con sus cámaras esos pequeños “detallitos” intentaron quitar las placas viejas, pero el magno evento los alcanzó. Tras destacar la “gran inversión” se le cuestionó al jefazo de Servicios Públicos, Eduardo Sáenz, quien solo atinó a aclarar que la renovación fue no más de una camionetita y de la máquina hidrolavadora. Lo curioso es que el equipo del alcalde Zermeño repitiera el error del pasado mes de abril, cuando en otra entrega de “nuevo” equipo al Sistema de Mantenimiento Vial presumieron camionetas algo corridillas para el programa de bacheo, a las que también solo les dieron una pintadita para la foto. De nueva cuenta la pregunta del millón es: ¿quién será el proveedor de las pinturas?

Y hablando de pifias, en un intento por presumir su buen sentido del humor con los habitantes del ejido El Perú, al alcalde Jorge Zermeño se le salió decirles “ustedes están mejor que en la ciudad… Tienen agua”, dando a entender que viven casi casi en el paraíso en comparación con los pobres torreonenses, pero lo que dejó literalmente sorprendido incluso a su propio staff fue que don Jorge ponderara que en esta zona sí contaban con buena presión del vital líquido, cuando el ejido es abastecido por el Simas Rural, dependencia que pertenece al estado y no a su municipio.

Nuestros subagentes, disfrazados de paredes que todo escuchan, nos informan que el alcalde Jorge Zermeño lleva a cabo un juego perverso al interior del Ayuntamiento municipal de Torreón, pues dicen que al edil se le da muy bien la frase esa de “que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha”, y es que a pesar de haber separado de su cargo de fea manera al exdirector de servicios generales Antonio Loera para exiliarlo en una oficina del edificio del antiguo Banco de México, el munícipe, por un lado, decidió darle una sobadita y mantenerlo “activo” dándole la “caja chica”... Perdón, la dirección de Plazas y Mercados, al nombrar como encargado a su pariente Miguel Ángel Rangel Loera; sin embargo, por otro lado, don Jorge le dio luz verde a la señorona de los números Natalia Virgil Orona para hacerle la vida imposible a don Toño Loera, por lo que, dicen, la experta en los dineros públicos anda con la espada desenvainada checando con lista en mano todos los puestos “apadrinados” por el exdirector Loera, detectando ya una gran cantidad de aviadores y de personal que cobraba grandes sueldos sin desquitarlos con creces, por lo que la guadaña se ha activado y ha dejado a bastantes personas viviendo en el error, provocando a Loera tremendos berrinches, quien le ha declarado abiertamente la guerra a doña Natalia, quien por cierto intriga saber, estimado lector, cuánto le estarán costando los servicios de la funcionaria al ayuntamiento, ya que nuestros subagentes con lupa no encontraron su nombre plasmado en la nómina oficial, lo que levanta suspicacias de ciertas voces que sugieren que quizá le estén pagando con algún tipo de favores. ¿Será?

Como si no tuvieran casos que investigar y homicidios por esclarecer, algunos agentes de la flamante Policía Investigadora de la Fiscalía General del Estado se están entreteniendo los domingos armando los clásicos “cuatro”, y se dedican a cazar a la gente que sale de los negocios de comida que tienen permitido vender alcohol el día festivo, y cuando a un cliente se le ocurre la brillante idea de irse con su bebida afuera del establecimiento, en fracción de segundos es interceptado por un agente del civil de la mencionada policía con aspecto de integrante de banda sinaloense, que ni tardo ni perezoso argumenta una serie de preceptos de la ley en el que le hace saber al encargado o propietario del negocio la gravedad de la tremenda falta que supuestamente cometió. Nuestros subagentes, disfrazados de meseros, nos comentan que esta situación es cada vez más frecuente, sobre todo en los negocios ubicados al sur de Torreón, por el bulevar Rodríguez Triana, donde los agentes, vestidos de civiles, con tal de justificar trabajo acaban deteniendo a los encargados de los establecimientos para consignarlos de inmediato al Ministerio Público, razón por la que el afectado tiene que pagar mínimo siete mil pesillos para recuperar su libertad, mientras que los elementos se dan a la tarea de decomisar todo el producto. Lo curioso es que este tipo de actividades son más del orden administrativo y, en todo caso, son encargadas a los inspectores municipales; claro, cuando se trata de completar el domingo, la placa sirve para molestar a cualquier ciudadano y por cualquier cosa.

La llegada del nuevo obispo de Gómez Palacio, monseñor Jorge Estrada, no resultó tan calurosa como se acostumbraba en otros tiempos, en especial porque las grandes ausentes fueron las alcaldesas de la ciudad, tanto la entrante como la saliente. Nuestros subagentes, disfrazados de vino de consagrar, nos comentan que desde la formación de la diócesis la toma de posesión se realizaba en el Auditorio Centenario, pero en esta ocasión al momento de solicitar el espacio para albergar a los arrepentidos feligreses, así como a los representantes de la Iglesia que vinieron desde la capirucha del smog, las autoridades municipales, comandadas por Leticia Herrera, bueno, al menos en el papel, dijeron simplemente que no, por lo que los organizadores tuvieron que pedir prestado el auditorio de una institución educativa. Al evento llegaron los presidentes municipales de todos los partidos, los nuevos y los que están por despedirse. Doña Lety Herrera prefirió mandar a un representante, y la que sigue con su estrategia de ser invisible es la alcaldesa electa Marina Vitela, quien ni emisario mandó.

Los que sí aprovecharon la llegada del obispo para salir en las fotos fueron la alcaldesa de Lerdo, María Luisa González Achem, y el gobernador de Durango, José Rosas Aispuro, quienes decidieron llegar después de las presentaciones para evitar las rechiflas del respetable. El ‘góber’ además encargó encarecidamente a su séquito alejar lo más que se pudiera a la inoportuna prensa, que cada vez que viene a La Laguna lo pone en aprietos, que si por el tema del agua, el inconcluso hospital o la inestable seguridad. También el que hizo mutis sobre cualquier tema y pidió ex profeso estar alejado de la prensa fue el siempre polémico arzobispo emérito Norberto Rivera Carrera; mientras que el nuncio apostólico Franco Coppola, representante del Vaticano en México, pidió solo declarar sobre el tema migratorio y las grillas políticas nacionales, nada que le fueran a preguntar sobre la pederastia al interior de la Iglesia católica y esos incómodos asuntos que tanto bochorno causan.

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