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Columnas Deportes

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MOVILIDAD, FUERZA Y RESISTENCIA:

JORGE GALVÁN / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, lunes 01 de julio 2019, actualizada 9:25 am


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La preparación física es parte fundamental de la vida del deportista, un adecuado trabajo de este importantísimo aspecto lleva al atleta a un óptimo desempeño con los consecuentes buenos resultados.

La movilidad, la fuerza y la resistencia son los elementos a desarrollar en todo plan de trabajo físico, estos tres aspectos son integrantes fundamentales del sistema locomotor y representan la manifestación de toda una gama de procesos orgánicos, en donde se da la máxima expresión de la actividad bioquímica y física tanto a nivel microscópico como macroscópico de nuestro cuerpo.

Los tres elementos mencionados son por fortuna aspectos susceptibles de modificación con un adecuado plan de trabajo, ya sea como parte de un proceso de rehabilitación física posterior a una lesión, o bien, como parte de la preparación de todo deportista.

La movilidad es la capacidad para poder ejecutar movimientos de gran alcance y agrupa cualidades de la locomoción como son la coordinación y la flexibilidad, y se manifiesta con un mayor o menor grado de agilidad y elasticidad.

La movilidad y las otras capacidades se ven influidas directamente por factores como la edad, sexo, tipo de tejido, presencia de enfermedad, deformaciones congénitas o adquiridas, aspectos emocionales, condiciones de entrenamiento, temperatura y hora del día, etc.

En la actualidad, la movilidad se ve condicionada por las “facilidades” que otorga la vida moderna, lo cual ha llevado a una disminución de esta capacidad, lo que lleva a acortamientos de las cadenas y grupos musculares con la consiguiente pérdida de la flexibilidad.

La fuerza es la capacidad neuromuscular para desarrollar un impulso físico, vencer resistencias o reaccionar contra ellas. Este aspecto tiene su expresión en la fuerza máxima, la que se puede ejercer voluntariamente de forma dinámica o estática contra una resistencia, y en la fuerza rápida, la cual se puede ejercer en el movimiento del propio cuerpo y la resistencia muscular, que se representa como la tolerancia de la musculatura a la fatiga causada por cargas estáticas o dinámicas sostenidas o repetitivas aplicando una fuerza que supere el 30% de su fuerza máxima individual. En la vida diaria realizamos esfuerzos prolongados y repetidos; en cambio la fuerza máxima se practica pocas veces.

La resistencia se puede expresar como la capacidad para retrasar o soportar la fatiga y sin disminución importante del rendimiento físico o psíquico. La resistencia se puede clasificar en local, cuando se involucra a un determinado grupo muscular, o bien, en general, cuando se involucra a la totalidad de los grupos musculares.

Se puede decir que además la resistencia se puede diferenciar si respondemos a un esfuerzo aeróbico, en el que se realiza un actividad en forma eficiente, por un tiempo prolongado, con un gasto equilibrado de oxígeno, o bien, a un esfuerzo anaeróbico como la velocidad, en donde la actividad será de corta duración, pero de máxima exigencia. Busque la adecuada asesoría con Lic. en Educación Física o profesionales afines y haga que su plan de actividad rinda frutos ¡Hasta la próxima!

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