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EDITORIAL

Verdades y rumores

EL AGENTE 007
sábado 29 de junio 2019, actualizada 7:38 am

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A quien se le metió literalmente el chamuco fue al jefe de la oficina de Garantías del Ayuntamiento de Torreón, Alberto Gerardo Morales, ante el “des... control” por la falla en los servidores y la caída del sistema de cobro, que no sirvió nada más y nada menos que dos días consecutivos, generando el enojo de los ciudadanos infraccionados que de por sí ya iban molestos a pagar; con el “disculpe, joven, se nos fue el sistema…”. Ante la ola de reclamos, los intrépidos fotorreporteros acudieron a captar la imagen del caos en las oficinas, y justo cuando realizaban su trabajo, el jefazo Gerardo, sin advertir su presencia, lanzó una serie de insultos contra los inoportunos medios de comunicación por hacer su trabajo. Este momento de cólera generó no solo el asombro de su mismo personal y de la quejosa ciudadanía, sino también de los propios trabajadores de comunicación social del municipio que ahí se encontraban. El arrebato llegó hasta los oídos de su jefa, la tesorera Mayela Ramírez Sordo, quien reconoció que no era la primera vez que dicho funcionario observa una conducta reprobable, ya que cuenta con otra amonestación en su expediente. Inluso doña Mayela, quien se dice es de armas tomar y tiene fama de ser una mujer disciplinada, aseguró, al menos ante los representantes de los medios de comunicación, que ese tipo de funcionarios al único que perjudican es al alcalde Jorge Zermeño y su administración, así que prometió un correctivo para don Alberto.

Las que brillaron de nuevo, y no por su ausencia, fueron las fallas al sistema de cobro. Este viernes volvieron a presentarse, al menos en la ventanilla del autocar, a lo que la pregunta de muchos va en el sentido de que si la falla debería buscarse en quienes administran o contratan los servidores del municipio y su mantenimiento, o si de verdad algunos distraidillos funcionarios no advierten de que esta clase de situaciones, además de la molestia del contribuyente, a quien afectan directamente es al alcalde Zermeño.

No cabe duda de que del dicho al hecho hay mucho trecho, ya que el tan anhelado cambio de la Cuarta Transformación nomás no llega a Matamoros, y tal parece que nadie ayuda al doctor Horacio Piña a solucionar los problemas del municipio, que de por sí son bastantes. Aprovechando la fiebre por los aniversarios, el próximo 12 de julio en el estadio de beisbol de este municipio, se realizará un festejo por los 41 años del memorable y surrealista encuentro que en el mundo beisbolero se conoce como juego perfecto, sin hits ni carreras, lanzado por el mítico Horacio Piña García “El Ejote”, quien además de ser una de las glorias del deporte lagunero, es padre del alcalde de Matamoros. El partido se realizó en el estadio “Alberto Romo Chávez” de Aguascalientes, entre los Rieleros y los Diablos Rojos de México. Aprovechando el gusto que tiene el presidente Andrés Manuel López Obrador por el llamado “Rey de los Deportes”, el edil lagunero decidió convocarlo; y para ello mandó hasta la capirucha del smog a dos de sus más cercanos y sagaces colaboradores, quienes tenían como única misión entregarle al “preciso” en sus propias manos la invitación oficial para el festejo. Nuestros subagentes, disfrazados de silla coja, nos informan que al doctor Piña se le desconfiguró la expresión cuando luego de un detallado informe de viáticos, además de una lista de todos los sitios turísticos, gastronómicos y etílicos que los funcionarios aprovecharon para conocer, se rumora a costa del erario como era de esperarse, de la forma más tranquila le informaron que lo único malo del viaje fue que no habían podido entregar la invitación al presidente pues la olvidaron en el escritorio… ¡Qué barbaridad!

El que no más no halla de dónde agarrarse para salir a flote es el gobernador de Durango, José Rosas Aispuro, y es que no solo no le salió la estrategia de culpar a la alcaldesa electa de Morena en Gómez Palacio, Marina Vitela, de haber sido la mente siniestra tras la cancelación del Metrobús en La Laguna de Durango, sino que tampoco pudo justificar por qué mientras sus vecinos coahuilenses prácticamente están a punto de estrenar el sistema metropolitano de transporte, en su estado aún no se pone ni la primera piedra. El gobernador tampoco tiene muy claro que digamos de dónde va a sacar los recursos para equipar al Hospital General de Especialidades y mucho menos cómo solucionar el problema de abastecimiento de agua, por lo que no le quedó más que prenderle una velita a la autoproclamada Cuarta Transformación y esperar que el presidente Andrés Manuel López Obrador le dé una manita para salir del hundimiento. Nuestros subagentes, disfrazados de funcionario federal, nos informan que durante su última visita a la capital del país, en compañía del gobernador de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme, el ‘góber’ Aispuro no tenía muy claro que digamos ni a qué ni por qué iba, y que prácticamente estaba poniendo a Durango en estado permanente de emergencia, además de que apeló en todo momento al enorme “respaldo” ciudadano, empresarial y político que obtuvo en contra de la decisión a mano alzada del presidente para cancelar la obra en la parte lagunera de Durango. Con lo que el gobernador no contaba era que algunos funcionarios de la 4T que conocen de cerca el tema, murmuraron en voz alta que el respaldo colectivo era al proyecto, no a su administración, y que, al contrario, una de las quejas es que el Metrobús no había avanzado ni siquiera en la administración pasada, por lo que al panista no le quedó más que encomendarse a todos los santos y a la buena relación que su homólogo de Coahuila tiene con el Gobierno federal para que le diera otro empujoncito.

En Lerdo tanto el alcalde electo, Homero Martínez, como el síndico municipal, José Dimas López, andan pero asustadísimos e indignados porque doña María Luisa González Achem, presidenta de este municipio, tuvo la “ocurrencia”, por decir lo menos, de sindicalizar a parte de su parentela para que no salgan de la sagrada nómina municipal, de la que por cierto forman parte al menos 16 de sus familiares; y eso que el próximo alcalde de Lerdo es afín a los gremios, pues aún es delegado sindical de la UA de C. Lo cierto es que al margen de cuestiones éticas, peréticas, perín pin pléticas, como dice el popular trabalenguas, a don Homero, que ya está que se pela por despachar desde la segunda planta de la presidencia municipal, y quien dijo a los cuatro vientos que él no tendría conductas de nepotismo y en tono un tanto burlón que no tenía tantos familiares como doña María Luisa, se le olvidó o prefirió omitir que uno de los recién sindicalizados- y que fue un favor, dicen- del propio sindicato municipal, es justamente su hermano, Luis Alberto Martínez Cabrera.

Al parecer, quien se enojó muchísimo porque doña María Luisa solamente metió a parte de su parentela en el sindicato y no a sus propuestas es justamente el síndico municipal y exaspirino a la alcaldía de Lerdo, José Dimas López, quien propuso -hágame el recondenado favor- nada menos que a siete personas de las cuales solo pudo sindicalizar a su cuñada, Elsa Carolina Olivas. De cualquier forma, la alcaldesa saliente terminó haciendo aquello que tanto criticaba de doña Rosario Castro, la jefaza de gabinete del Gobierno del Güero Aispuro, y es que sindicalizó nada menos que a su sobrina, Lucila del Pilar Isa, y a Gerardo Cervantes, chofer del hijazo de su vidaza, Samir Rivera, entre otros destacados personajes de una costosa lista de nuevos y acomodados funcionarios.

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