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EDITORIAL

Tratado subyugante contra hospitalidad

Metáfora ciudadana

Luis Alberto Vázquez Alvarez
sábado 22 de junio 2019, actualizada 7:40 am


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La migración es un acto natural de todas las especies animales, el ser humano migra desde hace unos setenta y cinco mil años, según estudios antropológicos serios, desde que abandonó su cuna natal en África, origen único de toda la humana estirpe; hasta poblar todos los continentes y rincones del planeta. Los motivos pueden ser muy variados. Crisis políticas; motivos económicos, buscar un mejor nivel de vida, acceso y mejores condiciones de trabajo y remuneración, o en casos más críticos, huir de exterminios, violaciones de los derechos humanos; lo mismo que desastres climáticos como sequías o inundaciones han provocado que entre un 4 a un 5 % de la población mundial se mueva de su lugar de origen a otras latitudes; lo mismo sur a norte que sur a sur; prácticamente todas las personas somos migrantes o descendientes de migrantes.

La historia del México posrevolucionario no puede contarse sin la llegada de los refugiados españoles a raíz de la Guerra Civil de ese país. El 7 de junio de 1937, 456 menores, hijos de republicanos españoles fueron acogidos y alojados en una escuela en Morelia, por lo que acabaron siendo conocidos como los "Niños de Morelia". Dos años más tarde, el 13 de junio de 1939 llegó a costas mexicanas el barco "Sinaia", el primero de una serie que traería personas que huían del horror del franquismo criminal que gracias a los nazis lograba dominar política y militarmente a la Madre Patria, sumiéndola en una inmensa charca sangrienta.

Los inmigrantes españoles proporcionan económicos, culturales, y hasta beneficios económicos significativos al país que apenas iniciaba su levantamiento después de la revolución y la Cristiada. Lázaro Cárdenas del Río confía en grandes intelectuales que como Alfonso Reyes; Daniel Cosio Villegas y Narciso Bassols profetizaban que la educación, la cultura, la música y hasta la economía crecerían con esa maravillosa aportación. Sin embargo, políticos e historiadores plagiarios, enemigos del cardenismo, condenaban toda migración y presagiaban desastres. Muchos periodistas a los que Cárdenas había privado de los "beneficios económicos" que el Maximato les había otorgado, se encargaron de decir que "venían los rojos"; que quitarían trabajo a los mexicanos y serían guerrilleros que destrozarían la paz del país. Lo que realmente sucede en estos casos, hace 80 años y ahora, es que aquellos que han tenido el confort de su posición, temen que otros con más capacidad de trabajo e intelecto, les priven de sus privilegios mal habidos. La historia registra que no era tanto el odio al migrante, sino al presidente en turno.

Paradójicamente, junio, que debiera ser considerado el mes de la hospitalidad mexicana a los migrantes, se ha teñido de negrura. De la supuesta 4T nos regresamos a la 2T entreguismo juarista, olvidando la 3T de asilo cardenista. Después de miserables amenazas del neurótico presidente gringo de dictar aranceles contra todo producto mexicano que ingresara a estados Unidos, en unas oscuras sesiones de mansedumbre absoluta, la delegación mexicana, obligada por la fuerza militar y energética, tuvo acuerdos funestos que evitaron dicha fatalidad, pero a un elevado precio.

Este mismo fatídico mes, tanto el ejecutivo federal como el senado festinaron la ratificación legislativa del tratado comercial T-MEC que sustituyó al TLCAN; me pregunto si habría algo digno y honesto que celebrar por el tratado en sí, cuestión más severa ya que hasta el neurótico presidente norteamericano felicitó al mexicano.

Ese tratado, permitirá "Keep America great!" suena "Maravilloso" al vesánico gringo quien colocó la cláusula que prohíbe a México negociar con China, y seguramente India, Rusia e Irán; como ha eludido AMLO contestar; solo lo hace con evasivas. Significa pues una auténtica traición a la patria en la cual se ven involucrados ejecutivo y senado; así deberá juzgarla la historia y este presidente no resulta mejor que los anteriores ejecutivos, sino idénticos a ellos, por ejemplo, el también traidor Felipe Calderón quien tras arrancar la refinería de Hidalgo en 2009, solo construyó la barda perimetral con un costo de 620 millones de dólares (la mayoría desaparecidos); y, tras la orden norteamericana, detuvo la construcción para seguir dependiendo de la gasolina texana y no molestar a las empresas trasnacionales. Curiosamente nadie protesto (¿qué los haría callar?).

Una vez más, México se ve obligado a voltear solo al norte, olvida este, oeste y sur; mucha izquierda de pacotilla, más bien una sumisión ante el demente gritón que los asusta y que cuando quiera, podrá dar por terminado este tratado como lo ha hecho, con la mano en la cintura, con el nuclear de Irán, el del Medio Ambiente y el Transpacífico.

De los corruptos presidentes prianistas todo era de esperarse; pero con este había un dejo de ilusoria confianza; suponíamos antepondría los intereses nacionales por encima de los trumpianos, pero no; al igual que Peña, le está pavimentando el camino a la reelección, quitándole los migrantes, sumándose a la exclusión de relaciones comerciales con quienes el Tío Sam no le permite y solo le falta tomar la cuchara y empezar a levantar bloques para elevar el muro.

Por cierto: lo del Metrobús es una cortina de humo para ocultar lo más evidente: la entrega de México a Estados Unidos. Es risible descubrir a los amlofóbicos más recalcitrantes, aturullados con esa jocosidad que comenzó con una levantada de mano, llenaron sus vísceras de bilis. Lo importante es: ¿Por qué el envío de 6,000 elementos de la Guardia Nacional a la frontera sur y otros casi 2,000 más a la norte? Cuando para lo que deberían servir es para darnos tranquilidad y seguridad en todo el país.

En fin, hoy este México le hace el trabajo sucio a Trump; ya quieren reunirse, "se le ve sosegado, en son de paz"; pregona "Me gusta Andrés Manuel López Obrador, quiero reunirme con él". ¿Cuánto faltará para que Trump truene contra México? Eso, indiscutiblemente va a pasar, ahorita nos utiliza para su campaña electoral, ¿y luego? Bueno, si Donald Trump no gana las elecciones 2020, puede aspirar a un cargo en el Gobierno de AMLO.

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