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EDITORIAL

No habría habido consulta

No hagas cosas buenas...

ENRIQUE IRAZOQUI
viernes 21 de junio 2019, actualizada 7:16 am

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Gran ámpula causó nacionalmente la decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador, al decir que el Metrobús no va, en lo que respecta a lo correspondiente a las ciudades duranguenses de Lerdo y Gómez Palacio.

Durante la visita que realizó a la Comarca Lagunera hace cinco días atrás, el presidente que nuevamente dio muestras de austeridad, llegó a la región vía terrestre proveniente de Camargo, Chihuahua, para realizar un evento en las instalaciones de Universidad Juárez del Estado de Durango, sito en Gómez Palacio.

El primer mandatario realizó su primera gira como presidente a La Laguna de Durango y por supuesto que su presencia generó esperanza en muchos sentidos para gran parte de la comunidad.

De parte del sector político, desde la capital del Estado se presumía que si se lograba dar una imagen de al menos madurez política se podría lograr que López Obrador tomase más en cuenta a Durango, entidad federativa que incluso siquiera menciona en su Plan Nacional de Desarrollo.

La intención del esfuerzo de los actores públicos era tratar de jalar a final de cuenta más recursos para el Estado, sabedores que las arcas estatales muy poco generan por sí mismas y dependen casi de su totalidad de lo que la federación les envíe. Claro está que todos los estados de la república se encuentran en la misma situación, pero Durango particularmente depende de más del 90% de las transferencias que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, por lo que era menester intentar estar en el ánimo presidencial para tratar de fondear más proyectos públicos.

En ese sentido, el proyecto resultó un chasco. Si la intención eran crear un ambiente cálido ante el dignatario, lo primero que se presentó fue una lluvia de abucheos para el gobernador del Estado de Durango, José Rosas Aispuro Torres, a quien en esta ocasión le tocó recibir música de viento del respetable, tal y como le había ocurrido a varios gobernadores extraídos de fuerzas políticas a las del partido del presidente, quien cuando se presenta esta situación, gusta emerger como salvador del político abucheado en cuestión.

En este caso no hubo necesidad. Ante las rechiflas, Rosas Aispuro respondió con un discurso frontal ante de sus detractores, a quienes acusó de ser representantes de intereses oscuros. Subrayó en esa misma intervención, que al ser un hombre honrado puede mirar a los ojos a cualquiera sin vergüenza alguna. Con ello, Aispuro Torres no necesitó de la intervención de AMLO para su defensa.

Luego vino lo peor. Apegado a esa costumbre que tiene el presidente de hacer consultas en las que sabe que le van a responder lo que él quiere, preguntó a los presente si valía la pena continuar con el proyecto del Metrobús, obra regional que en Coahuila lleva un 70% de avance y en Durango ni siquiera ha comenzado. La respuesta fue negativa, con lo que el presidente decidió con cierta socarronería que el proyecto no va más. Siguió con la consulta al preguntar en qué se debería invertir primero, en agua o en la puesta en operación del Hospital General de Gómez Palacio, el público pidió agua primero, lo que el presidente asintió.

Más allá de apoyar o reprobar la costumbre de AMLO de sus consultas a mano alzada, hay que en este caso reconocer que nosotros somos culpables de haberle dado elementos para que el presidente haya hecho su "consulta".

En primer término, el gobierno del Estado de Durango ni siquiera ha comenzado con la obra del Metrobús, con lo cual en los hechos, demuestra que muy poco le interesa el desarrollo metropolitano de La Laguna en su conjunto. Cierto que Coahuila avanza con enormes retrasos, pero nada tiene que ver con el cero de avance del lado de Lerdo y Gómez.

Luego el nuevo Hospital General, construido en el periférico en el sexenio de Jorge Herrera Caldera, no ha podido empezar a operar por carencia presupuestaria. Es verdad que se presumen actos de corrupción en su edificación, pero ¿tres años no han sido suficientes para encontrar los caminos para echarlo a andar?

El último fue el tema del agua potable para la ciudadanía. Cualquier ciudadano medianamente informado sabe que en La Laguna está siendo sobreexplotado los mantos freáticos, que se pierde casi la mitad del agua potable por las tuberías viejas y rotas del SAPAL, Sideapa y SIMAS (organismos operadores de agua de Lerdo, Gómez Palacio y Torreón, respectivamente) y en encima, una parte importante de la población no paga por el suministro de agua: ¿cómo se puede esperar que no haya entonces carestía con estas circunstancias?

Con todo lo cual el presidente López Obrador quizá sin quererlo ha venido a Gómez Palacio a dar una lección: si no se llegase a hacer el Metrobús en Durango no fue solamente por su folclórica consulta, puesto que si las autoridades hubieran comenzado tiempo atrás la obra como se debía; si el nuevo Hospital General ya estuviera operando y no paralizado como lleva más de tres años y si se fuera respetuoso de la legalidad en cuanto al manejo del agua por los distintos actores, simplemente no habría habido materia de consulta. Hay que reflexionar en ello.

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