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miércoles 12 de junio 2019, actualizada 4:33 am


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Artículos publicados en la revista cultural 2 El Puente Número 3, de fecha marzo y abril de 1991, en que aparece una publicación de Carlos Olivier y Guillermo Tinajero, titulada En busca de tesorosArtículos publicados en la revista cultural 2 El Puente Número 3, de fecha marzo y abril de 1991, en que aparece una publicación de Carlos Olivier y Guillermo Tinajero, titulada En busca de tesoros

El 6 de agosto de 1990 se llevó a cabo la mesa de informantes, Cazadores de tesoros, con la participación de los doctores Guillermo Tinajero y Carlos Olivier:

GUILLERMO TINAJERO. El doctor Olivier, aquí presente, famoso anestesiólogo, no es un buscador de tesoros así nomás, de fin de semana, ni lo hace por puro entretenimiento o terapia ocupacional. Es un profesional de los tesoros. Ha ido a varias excursiones, con un sueldazo... más que de médico. Tiene experiencia y conocimientos técnicos. Es un experto.

"La Laguna, como sabemos, abarca regiones de ocupación muy antigua, como Mapimí, Parras y Cuencamé. Torreón es la ciudad más nueva. Aquí no hay los tesoros clásicos de las ciudades mineras... lo que aquí se llama entierro de tesoros viene de la Revolución".

"En La Laguna, de 1810 a 1920, es la época en que la gente trató de ocultar sus bienes, su dinero... por la inseguridad en que se encontraba".

"En 1929, fue la Escobariada y también hubo ocultamiento de bienes. Sobre todo los viejitos guardaban así sus dineros; se dice que cuando todos los pecados son viejos, la avaricia aún es joven. Se decía que en todas las casas viejas había tesoros, que la Casa Suiza, que en otras partes".

CARLOS OLIVIER. Es interesante platicar con la gente que ha encontrado un tesoro. Muchas veces se quedan calladas por temores, conlleva muchos riesgos buscar y más aún hallar un tesoro, más de los que ustedes se imaginan. El programa para ir a buscarlo es tan complicado como si fuera para construir un edificio de veinte o treinta pisos. Hay gente que ha pasado años de búsqueda sin encontrar nada que valga la pena o que ha encontrado cosas de tanto valor que no ha sabido apreciarlas.

"Un tesoro no son sólo monedas y piedras preciosas. Un cuadrito de treinta centímetros de lado puede valer muchos miles de pesos, Y antes de todo se traía de Europa... hasta las agujas".

"Hace como quince años, un matrimonio de mediana posición encontró un tesoro. No puedo decir quienes, por ética profesional. Como en una alucinación, estas personas vieron aparecer, en la recámara, una luz constante (las luces son muy importantes: la de color azul, como la del gas butano, implica oro y plata, si es más blanca, es más bien plata), cuando empezaron a escarbar, a un metro escaso se encontraron un cajón que posiblemente fue enterrado en 1910, lleno de monedas de plata, ley 0.720 y 0.900.

"Desgraciadamente, muchos tesoros son peligrosos. Cuando un entierro de metal tiene más de cinco años, comienza a acumularse un gas tóxico. Por eso hay leyendas de que el primogénito de quien descubría un tesoro se moría. En este caso, mientras él se iba a trabajar, la esposa se quedaba a cuidar el tesoro y en quince días perdió la vida. Entonces, a él ya no le gustó el tesoro. No lo disfrutó".

GUILLERMO T4INAJERO. La gente oye tropoles, oye un sin número de alucinaciones. Ahora bien, en una exploración, en la curiosidad de ir a buscar algo, la gente prefiere hablar de que ve aparecidos: el marrano sin cola, la monja, el Curro, el niño que llora... en muchas versiones se aparecen niños. En las leyendas de Durango, de pueblos muy viejos como Saltillo, hay muchas que se refieren a niños aparecidos, sombras y demás, que les dicen que allí.

"Un médico de Gómez Palacio me invitó hace unos años a Durango, tenía un pariente que había visto arder en un cuarto. Yo no fui. Ellos excavaron en las cuatro esquinas; en la cuarta, encontraron una cajita. Entonces, me dio mucho coraje, pero estas situaciones son así".

"Ustedes recuerdan al señor del ABC , el señor Domínguez (el que esto escribe conoció muy bien al señor Domínguez Paulín, que tenía en Torreón un restaurante de lujo donde los fines de semana era sitio de reunión). Supimos que había encontrado un tesoro, allá en un rancho que se llama Torreoncito, creo. Él escarbó al fondo, junto a una pared, y salió una cantidad considerable de dinero y oro. Lo curioso del caso es que estando un día en México, me encuentro a los señores que le habían vendido el rancho. Nosotros - me dijeron - siempre creímos que había dinero. Anduvimos buscando, escarbamos mucho; nos cansamos de escarbar y nunca encontramos nada.

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