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EDITORIAL

Verdades y rumores

AGENTE 007
sábado 08 de junio 2019, actualizada 8:55 am

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De nueva cuenta la provincia de Coahuila robó protagonismo en la prensa nacional, como de costumbre, por un escándalo que vuelve a mostrar el nivel de nuestras autoridades. Resulta que la artista Mercedes Aquí, junto a un grupo de creadores invitados a realizar un proyecto de exposición en el Museo de las Artes Gráficas de la capirucha del adobe, presentó una serie de fotografías en las que mostraba cómo literalmente se orinaba sobre un petrograbado de los que se encuentran en la primera Zona Paleontológica de México, ubicada en el municipio de General Cepeda, y que, por cierto, fue inaugurada con bombo y platillos por el gobernador Miguel Ángel Riquelme y autoridades federales del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) apenas el pasado mes de noviembre; pa' pronto los del INAH pusieron el grito en el cielo y repudiaron el "performance" de la artista, quien además llenó de tinta el petroglifo y se lo tatuó en el glúteo derecho. De inmediato se emitió un comunicado para informar que la dependencia federal abriría una carpeta de investigación por la barbaridad... Perdón, obra de doña Mercedes.

Nuestros subagentes, disfrazados de artista conceptual, nos comentan que cuando las autoridades federales preguntaron por los encargados del proyecto en la Secretaría de Cultura de Coahuila, todo el mundo en la dependencia pagó escondederos para no dar la cara, principalmente la directora del museo, Olga Margarita Dávila García, conocida en los fondos del bajo mundo culturero como el "Huracán Ramírez", quien, por cierto, además de prima hermana de la secretaria de Cultura del estado, Ana Sofía García, es coordinadora de artes visuales de la institución estatal, así que nepotismo y falta de control de la secretaría quedaron una vez más exhibidos, véase si no, el libertinaje de las directoras de los teatros y otras perlas que tanto daño le han ocasionado al desarrollo cultural del estado.

El escandalazo por el daño al patrimonio hizo que la zarina de la cultura, Sofía García, moviera su agenda para, como de costumbre, evadir a la incómoda prensa que la busca desesperadamente para que ofrezca una explicación sobre el que muchos han llamado acto vandálico, en lugar de artístico, pero la secretaria se limitó a enviar un comunicado en el que argumentaba no tener conocimiento sobre las acciones de la artista invitada por la prima incómoda, y de paso aventarle la pelota al delegado del INAH en Coahuila, Francisco Aguilera, "autoridad" que otra vez salió a explicar que tal vez… Puede que sí… ¿Quién sabe?… O de pronto… Es decir, eso y nada es lo mismo. Por lo pronto el dictamen del daño al petroglifo lo enviarán desde la capirucha del smog, donde los sorprendidos arqueólogos no salen del asombro y se preguntan qué está peor, si la ocurrencia de la artista o el silencio de las autoridades de Cultura de la entidad. Habrá que esperar el desenlace.

La que parece aún no llegar a territorio lagunero es la Cuarta Transformación, aunque durante su visita a la región la diputada federal por Morena, Tatiana Clouthier, hiciera un llamado a la unidad en torno al preciso, al igual que el presidente Andrés Manuel López Obrador, no fue muy clara que digamos con los cuestionamientos que le lanzó uno que otro curioso en el auditorio de la Universidad Autónoma de Coahuila, ni sobre la Guardia Nacional, ni sobre el tema de las calificadoras, ni sobre el problema de los aranceles. Mucho menos sobre qué pasa con las delegaciones federales que siguen acéfalas en la región. Y para la muestra baste un botón: recordará, estimado lector, que luego de la tromba que sorprendió la semana pasada, los cortes de luz se empezaron a hacer latentes en varias colonias de la ciudad, y a la fecha siguen sin que la Comisión Federal de Electricidad salga a dar una explicación, mucho menos a atender con prontitud los reclamos de los usuarios que con los fuertes calores de estos días son dejados a la merced del clima por la CFE. Y como la paraestatal solo se alinea con las órdenes provenientes de los jefazos de la Ciudad de México, los reclamos de provincia se los pasan por el arco del triunfo. Los subagentes, que todo lo escuchan, nos reportan que durante la visita de doña Tatiana a quien se le vio suspire que suspire con el discurso de la morenista y desviviéndose en atenciones hacia la diputada federal fue al rector de la universidad Salvador Hernández Vélez, quien, dicen, aprovechó para aclararle en cortito que él es priista no más por fuera, pero que su corazoncito late marxista, leninistas y maoísta, que lo suyo lo suyo es la izquierda.

Y al que se le "acabó el corrido" fue al "vicealcalde" José Antonio Loera López. Y es que nuestros subagentes nos informan que luego de que se le pidiera desde hace varias semanas que entregara la dirección a su cargo, el susodicho se resistía a dejar la titularidad de servicios administrativos alegando que tenía que maquillar... Perdón, arreglar varios asuntillos pendientes para dejar todo en orden, sin embargo, parece que en el fondo se negaba a retirarse debido a que pretendía hacer de las suyas y realizar unas últimas compras para cerrar con "broche de oro", pero nuestros subagentes, disfrazados de papelera de oficina, señalan que el jefazo Loera no contaba con la astucia de la señorona de los números Natalia Virgil Orona, quien sin decir "agua va" ayer le cerró la llave completamente, además de ponerlo en su lugar y de fea manera, lo que, dicen, suscitó un desagradable encuentro entre ambos personajes, en el que obviamente doña Natalia salió victoriosa, puesto que iba con la espada desenvainada y le restregó en la cara a don Toño que mejor agradeciera el rescate que le brindó el alcalde para no dejarlo pasar a vivir en el error completamente, esto luego de que, aseguran, Jorge Zermeño decidió exiliar al exfuncionario en una oficina ubicada en el primer piso del antiguo Banco de México, para ser más exactos, en la que en su momento ocupó el extesorero de Torreón Pablo Chávez Rossique, inventándole un puesto de asesor todólogo, por lo que, aseguran, al final don Antonio decidió entregar su dirección y retirarse lejos de las grillas del edificio más caro de la Matamoros pues, de acuerdo con él, tendrá el suficiente tiempo para aumentar el monto de su "caja chica" poniendo a trabajar a sus inspectores infiltrados en las direcciones de Plazas y Mercados, Inspección y Verificación y Autotransporte.

Eso de las licitaciones públicas es algo que el Ayuntamiento de Torreón sigue sin conocer todavía, y quedó claro ahora que la administración adquirió 38 nuevas unidades para el Simas, pero por sistema de arrendamiento financiero. Los vehículos, explicaron, tienen el objetivo de contribuir en las áreas técnicas y comerciales de la paramunicipal, pero en el nuevo parque fueron exhibidas para las fotos en la explanada de la Presidencia Municipal 25 camionetas que ni caja traían; así como lo lee, si de por sí, los muchachos del Simas son cuestionados por no cumplir con su trabajo con las viejas camionetas. Nuestros subagentes, disfrazados de pinturas descarapeladas, nos cuentan que ante los recios señalamientos por entregar así el parque vehicular, el todavía gerente del Sistema de Agua, don Juan José Gómez, dijo que hará una especie de "Frankenstein" entre los modelos antiguos con los nuevos, o sea, que pondrán las cajas abolladas del cementerio de vehículos que tienen en el estacionamiento a las nuevas camionetas, como lo hicieron a principios de abril con la entrega de las nuevas unidades del Sistema de Mantenimiento Vial, donde a las cajas viejas solo las pintaron de negro para que se vieran como nuevas, y así nadie se diera cuenta de la "austeridad" con la que el municipio quiere imitar a la Cuarta Transformación.

Aunque parece que en lo que sí fueron enfáticas las autoridades municipales fue en el cuidado de las unidades que tendrá que tener el personal de Simas, ya que para nadie es un secreto que amparados bajo la gloria del todopoderoso sindicado, muchos de los operadores de los vehículos durante años han hecho alguna que otra travesurilla, como vender partes de las camionetas nuevas, además de tratarlas con todo el látigo de la indiferencia. Todo indica que ahora los jefazos de contraloría buscarán meter en cintura a los muchachos del Simas, claro, eso si es que el sindicato no los sigue protegiendo.

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