17 de octubre de 2019 notifications
menu desktop_windows
EDITORIAL

Utopías

JULIO FAESLER
viernes 31 de mayo 2019, actualizada 7:43 am


Enlace copiado

Las utopías nos alientan a seguir viviendo. Siempre hay una mejor vida que la que vivimos y por eso las "utopías" se han sucedido unas tras otras a lo largo de la historia.

Las utopías más famosas son seguramente las que fueron escritas en su momento por Santo Tomás Moro de Inglaterra pero escrita en la casa de su amigo Erasmo de Rotterdam o la que transformó al mondo escrita por Karl Marx.

Desfilan las utopías, la de San Agustín, la de Tomás Moro, la de las Misiones jesuitas del Paraguay, de Roberto Owen, Fourier, Saint Simon, JJ Rouseau o la de Carlos Marx o las de los socialistas que los precedieron o siguieron. Propuestas más modernas como la de los estados "democráticos" de izquierda para ser realizadas u otras, como la del mundo plano de la globalización en marcha. Las utopías no pierden su valor aunque se reconozcan como ideales, es aquí lo importante. Pero las utopías traen el germen de su propia destrucción.

¿Para qué sirven las utopías si no son practicables? Son temas actuales porque ofrecen la vía más inmediata para remediar los males de la sociedad que se vive, Son capaces de imprimirle un mejor carácter al hombre y su sociedad. En su imaginación, Las utopías cambian y organizan la vida colectiva dando sentido y nuevos rumbos.

Transformar maneras de visualizar situaciones o de remediarlas en una sociedad requiere la guía del que también sepa aplicar el nuevo paradigma. Es aquí donde aparece el líder. El futuro tal como lo imaginó Marx requirió de líderes como Lenin o Trotski. Las propuestas de profundas vías post coloniales en África, Asia y América Latina necesitaron de los Nkruma, Nehru o los Castro.

Soñar no cuesta y cada uno de nosotros puede imaginar lo que quisiera que sucediera. Esta previsión es saludable y puede conducir a éxitos notables. Los que llegan a triunfar lo hacen así. La fantasía puede ser positiva pero también puede distraernos de lo importante e introducirnos a comportamientos o acciones inadecuados. Hay que imaginarnos metas realistas.

Igual en lo personal que en los social las metas han de seleccionarse. Hay que dejar a un lado las que siendo atractivas no funcionan ni para el presente ni el futuro. Las que son realizables se convierten en programas y planes de trabajo para la organización personal o familiar o para los proyectos más grandes.

Es el líder quien las diseña y propone. Fija las metas a las que todos aspiran. La falta de líderes deja a la sociedad sin rumbo y a las resultas de las ventiscas diarias. Lo que caracteriza a la Utopía es que propone metas que están más allá de lo ya alcanzado y que están dentro de la capacidad humana de realizar.

México está viviendo la etapa de la 4ª Transformación lanzada por López Obrador y que contiene ambiciosos elementos muchos de los cuales se refieren a valores bien conocidos.

La 4ª Transformación es la más reciente de las Utopías que se le han presentado al pueblo mexicano. Es irreal suponer que la nueva sociedad imaginada presidente transforme a todos los mexicanos en un sexenio. Es muy posible, sin embargo, que al cabo del sexenio se adviertan novedades en el comportamiento de cada ciudadano como una mayor consciencia de solidaridad comunitaria.

Lo que las utopías nos enseñan es que las aspiraciones del ser humano dan la ruta para la acción que hay que emprender si la sociedad ha de sobrevivir las circunstancias de intensa competencia internacional. Es completamente válido entregar todos los esfuerzos a la realización de la visión que tengamos por razones de cultura de lo que queremos llegar a ser como nación. No hay que encontrar en los hierros y fallas de los que nos antecedieron la justificación de los errores propios.

El que AMLO nos inste a realizar su particular Utopía no lo descalifica. Simplemente hay que recordarle que ninguna utopía se ha realizado en este mundo. Ni la de ninguna religión. México debe luchar con profundo idealismo la evolución en todos los órdenes sociales. El idealismo que inspira la 4ª Transformación podrá salvarla de ser otro programa político más.

[email protected]
RELACIONADAS
COMENTA ESTA NOTICIA
Cargando comentarios...
Cargando más noticias...
Cargando tendencia...