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Torreón

'Me da alegría poder ayudar a las personas'

CUAUHTÉMOC TORRES / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, domingo 26 de mayo 2019, actualizada 9:43 am

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Ofelia Beltrán Núñez tiene 74 años de edad y ni la distancia, ni la edad ni los obstáculos le impiden ayudar al prójimo.

Ella vive en la colonia Aviación y desde hace 8 años aproximadamente ayuda en el Centro de Día "Jesús Torres", para darle de comer a los migrantes que llegan al lugar.

El Centro de Día es un refugio temporal para las personas que buscan llegar a Estados Unidos, está ubicado en la colonia Las Julietas, al otro extremo de conde vive ella.

"A mi me invitó una de las hermanas diocesanas, porque pertenezco a la comunidad de la capilla de San Ignacio", dijo.

La invitación surgió de la necesidad de contar con más personas para integrar la Red de Migrantes.

"En primer lugar me gusta servir, me da alegría poder ayudar a las personas que realmente necesitan".

Ofelia comenta que nunca ha visto alguna complicación en su labor altruista, ni por la distancia, ya que dice que en la capilla hacen una cooperación para pagar el taxi para los traslados, ya que no hay camiones de ruta que vayan directo de la colonia donde vive a Las Julietas.

"Como me gusta mucho seguir ayudando, estamos vendiendo unas galletitas, con ese dinero servimos a los migrantes, es para ellos, que no les falte nada", manifestó.

Dice que actualmente ella es la encargada de juntar a las personas para donar una parte de su tiempo y hacer las labores del Centro de Día.

Comenta que hace tiempo iban durante tres semanas por mes, y ahora solo acuden una semana cada 30 días.

Historias, vivencias, experiencias, son las que ha visto y escuchado Ofelia en su estancia en esta casa de migrantes.

Ella dice que al escuchar a las personas, se compadece de sus situaciones, ya que la gente llega para pedir ayuda.

"Realmente sólo ellos saben sus necesidades, pero es una cosa tan bonita servir, ayudar en lo que uno pueda".

Ofelia no baja los brazos, ni decae su ánimo, ella está dispuesta a seguir extendiéndole la mano a los migrantes, por eso es que no deja de asistir.

"Somos voluntarias, en lugar de que nos den, nosotros aportamos, a veces de mi dinero".

Ofelia es viuda, tiene siete hijos, pero sólo dos viven en Torreón, unos andan en Chihuahua, otros en Los Cabos y dos aquí en Torreón, incluso vive con su única hija.

No tiene pensión, ni algún trabajo, sus hijos son las que la sostienen económica y anímicamente, ya que la apoyan de manera incondicional en la labor altruista que realiza.

"Es una sensación tan bonita de poder quitarles el sufrimiento de que tienen hambre u ofrecerles agua".

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