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EDITORIAL

Un Gandhi para México

Metáfora ciudadana

Luis Alberto Vázquez Alvarez
sábado 25 de mayo 2019, actualizada 9:21 am


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Cuando Mahatma Gandhi inició su lucha por la pacificación de la India, no era la independencia lo más esencial; él la concibió como la culminación de una tarea titánica. La India de 1920 estaba terriblemente dividida; no solamente entre los imperialistas ingleses e hindúes ricos que buscaban mantener el "status quo" de colonia británica y los millones de campesinos pobres desposeídos de tierras y obligados a cultivar productos que no eran los que necesitaban para su subsistencia, recibiendo una irrisoria remuneración por su trabajo. Existían además divisiones político-religiosas que abrumaban al país: sijes, musulmanes e hinduistas disputaban entre si las posiciones de dominio indio. No conforme con ello, surgió con la segunda guerra mundial otra fragmentación: los que se inclinaron por el eje nazi-japonés (AIFB); quienes apoyaban a Inglaterra y quienes pensaban que deberían permanecer neutrales.

Fue en medio de esas crisis que Gandhi inició el movimiento "Bharat Chhodo Andolan" que significaba: "Abandonen la India". Él era de la creencia que la desobediencia civil era el arma más efectiva para repeler leyes amorales e injustas; para lograrlo era necesario primero unificar a la India por la vía pacífica. Esta estrategia llamada "satyagraha" inspiró a millones de indios que lucharon por la justicia social. Sus logros iniciales fueron el libre cultivo que eligieran los campesinos, la reducción en los impuestos y el pago adecuado por las cosechas; más tarde, la independencia de la India y la igualdad de todos sus habitantes llegarían honrándolos.

Hoy México vive una terrible división social e ideológica que viene de varios lustros atrás, producto de gobiernos corruptos que lograron sumar a su favor ciertos sectores y grupos que combaten entre si furiosamente; hay quienes buscan a toda costa mantener sus privilegios espurios y quienes desean destruir todo lo anterior. Esta fragmentación alcanza incruenta destrucción de los cadavéricos partidos políticos tradicionales, donde sus propios gusanos se pelean por los pocos huesos que quedan; incluso en organismos intermedios de la Sociedad Civil encontramos esa segmentación. Por ello me atrevo a citar en esta columna algunas frases del "Alma Grande" y comentarlas en relación a la situación nacional actual.

"La violencia es el miedo a los ideales del otro" "La ira y la intolerancia son enemigas del saber" tuiteros y columnistas de diversas corrientes, han potenciado este desmembramiento social incitando virtual violencia furibunda en redes sociales y escritos; poco o nada impide que esta pueda convertirse en real y envolver al país en dantesco escenario que dé aliento a una orgía sangrienta y caótica poniendo en peligro vidas y honor de los mexicanos. La bomba está armada; solo pareciera faltar halar el percutor…

"La verdad jamás daña una causa que es justa" el problema central es que cada grupo cree poseer su "verdad" y por necedad no cede ni un ápice al opositor, desperdiciando este otro paradigma: "Para una persona no violenta todo el mundo es su familia" y con respecto al odio que surge de las redes sociales, es válido: "Para cambiar el mundo, empieza por transformarte a ti mismo"

"La cultura de una nación reside en el corazón y el alma de sus gentes" y añade: "Deseo cambiar sus mentes, no matarlos por las mismas debilidades que todos poseemos". Los mexicanos debemos animarnos a alcanzar metas y logros para muchos "imposibles", pero de las que somos capaces; desoigamos a los profetas del pesimismo que peroraban que nunca saldremos de la miseria (es lo que ellos viven). Tomemos el ejemplo de los chinos: les niegan el uso de Google y Android; ellos crean el "Hongmeng" y pronto este invadirá el mundo entero.

Dentro de lo más valioso que Gandhi nos ofrece, queda la siguiente frase: "No debemos perder la fe en la humanidad, ya que es como el océano: no se ensucia porque algunas de sus gotas estén corrompidas" los mexicanos hemos sufrido mucho con esta pandemia, debemos insistir en acabarla, no ser como aquellos que siente alegría porque se descubren actos de corrupción en personajes cercanos al presidente; se regocijan porque ya cayó quien la quiere acabar. Se generan acusaciones sin fundamento a nivel municipal, estatal y federal, confundiendo a la ciudadanía con falacias que no benefician a nadie.

A López Obrador le ha faltado claridad en sus decisiones y acciones tanto como humildad; también la entereza y prudencia que poseen los grandes espíritus; aquellos que van más allá de sus pasiones, que no se enredan con conflictos ideológicos ni sacrifican su dignidad o amistades por diferencias políticas; se ha convertido en uno más de los millones de mexicanos que anteponemos nuestros intereses o simples ideas a valores supremos y terminamos distanciándonos de quienes no piensan igual que nosotros, separando familias y destruyendo amistades. Ejemplo vivo son los actuales "polkos" (traidores que apoyaron la invasión americana de 1847), al burlarse del error de un diputado del partido que odian porque mencionó mal el nombre del cetáceo que hoy justificaría el embargo pesquero que amenaza Trump imponernos; para ellos fue más importante desprestigiar al oponente político que analizar cómo defender a México. En estas confrontaciones internas denigrantes nadie gana; todos perdemos.

Los mexicanos necesitamos tranquilizarnos y ubicarnos en esta realidad internacional: el sistema financiero mundial pronto explosionará por las guerras comerciales; todos los países del mundo sufrirán terribles crisis económicas; por ello, si eso nos encuentra enfrentados internamente nos destruirá; provocará violencia de todos tipos y no habrá quien la detenga si no mantenemos la cabeza fría y buscamos un solo objetivo ideal: el bien social para que todos salgamos con indemne dignidad de esa crisis.

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