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EDITORIAL

¿Y la isla Bermeja, presidente?

Satiricosas

Manú Dornbierer
lunes 15 de abril 2019, actualizada 7:25 am


Para quitarse de encima la responsabilidad de vivir y la molestia de comprender, la gente se cree sabia sacando a relucir como contundente bandera: "YA LO PASADO, PASADO". Y no hay nada más falso, tonto y dañino que ese "tapón a la memoria". Ya no puedes hacer nada, dicen, y SÍ hay algo que hacer indispensable: entender el pasado para no tragártelo sin digerirlo. ¿Qué no es esa la base del curativo psicoanálisis?

El periodismo editorial es una actividad pública en que se comprueba a diario que el pasado es lo más tangible y productor del presente y del futuro. Creo que fue Luis de Góngora (1561-1627) el que dijo que "el presente dura lo que "un pestañeo" y el futuro se desconoce. Por ende, lectores, solo tenemos como prueba el pasado. Así es que nada de hacerse los locos y olvidar lo que "ya pasó". Por eso el actual presidente basa su pensamiento en la Historia (con mayúscula), no solo en el "pestañeo" presente, aunque mirando al futuro que planea. Pero en su proceso de recuperación de nuestro petróleo, arrancado por el neoliberalismo y la conocida traición salinista, se está olvidando de un episodio, que significa un robo inaudito de los petroleros gringos del petróleo correspondiente a México en aguas profundas del Golfo.

LA BERMEJA NO SE OLVIDA.

El mar patrimonial consta de 24 millas náuticas, es decir 44.448 km. Pero si más allá de esa distancia hay una isla que pertenece al país, el conteo empieza ahí y no en la costa general. Y hay en el pasado todo un extraño episodio concerniente a un islote nombrado "Isla Bermeja" (que existe o no existe y siempre no y siempre sí) en numerosos mapas. ¿Por qué?

"La existencia de la isla Bermeja generaría a favor de México un mayor espacio marítimo que el que recibió con la firma del Tratado Clinton-Zedillo, en el cual México y Estados Unidos pactaron sus fronteras marítimas en el Golfo de México, en ceremonia celebrada en Washington el 9 de junio del año 2000. De existir la isla, su importancia radicaría pues en que se amplía la soberanía marítima mexicana en una zona con grandes yacimientos de petróleo." Wikipedia

Pero volvamos a la Historia. Ernesto Zedillo, presidente de México (1994 - 2000) apoyado -y quizás hasta impuesto por los gringos a través de su amiguísimo Joseph-Marie Córdoba Montoya-, pactó a finales de 1994 con Bill Clinton, presidente de USA (1993-2000) el rescate económico de México, destrozado por Salinas, mediante 20 MIL MILLONES DE DÓLARES. ¿Pudo negociar dicho rescate a cambio de la Bermeja a más de 100 kilómetros al noroeste de la península de Yucatán, a 22 grados, 33 minutos latitud norte y 91 grados, 22 minutos longitud oeste?

La isla aparecía en muchos mapas desde siempre...

Recordemos que la autónoma UNAM entonces estaba de huelga y que fue el Inegi, Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) del presidente Ernesto Zedillo el que opinó que "La isla Bermeja es una isla fantasma (…) "sin lugar a dudas un error cartográfico que se mantuvo erróneamente por varios siglos". Si, como no ¡Qué cómodo y absurdo argumento!

De todo lo publicado entonces "en el ya pasó" creo que el que le atinó a la verdad en un artículo publicado en el periódico digital de ABC.es, del 15.4.2015, escrito por el español GUILLERMO DOLMO, se encuentra lo que en lo personal me parece la verdad y sería conveniente que AMLO ordenara por fin una investigación del tema de lo QUE podría ser UN "SANTANAZO" MAYÚSCULO EN EL OCÉANO. Esto fue lo que dijo:

"El misterio de la Isla Bermeja: ¿nunca existió o la hundió la CIA?

Los mapas la mencionan desde el siglo XVI y Google Maps la sigue ubicando, pero su desaparición hizo que una zona marina rica en petróleo pasara de México a Estados Unidos.

La Isla fantasma, dibujada en un mapa de 1846: "tenía que estar ahí, pero resulta que no. México ha perdido la isla Bermeja, un reducido peñasco situado a unas cien millas al norte de la Península de Yucatán, en aguas del Golfo de México. Google Maps dice que está a ahí, marinos y exploratorias se han acercado hasta donde se supone que debiera estar, pero nada, no hay rastro. Cartógrafos de épocas remotas la ubicaron y describieron y distintas misiones la visitaron "El enigma, en principio, no debería tener mayor trascendencia geopolítica. Se trata de un peñasco sin ninguna importancia aparente. El valor asociado a la isla Bermeja es incalculable. No por lo que contiene, sino por lo que determina. De hallarse, permitiría desplazar hacia el norte el límite de las aguas territoriales de México colindantes con las de los Estados Unidos, lo que permitiría a los mexicanos hacerse con la soberanía de cuatro quintas partes de la zona del Hoyo de la Dona occidental, una región del Golfo de México con grandes reservas de petróleo, gases y minerales".

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