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Semana Santa en Taxco de Alarcón, Guerrero

DRA. ROSA MARÍA LACK
lunes 15 de abril 2019, actualizada 4:31 am

Dra. Rosa María LackDra. Rosa María Lack

ALGUNOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS

En la época precortesiana, el nombre de esta región (aislada por las montañas, de difícil acceso y compleja comunicación con el exterior) era Tlachco, "lugar donde se juega a la pelota", en referencia a la práctica ritual relacionada con el Sol. La población de origen náhuatl se encontraba dominada por los mexicas, a quienes cada 20 días debía enviar un tributo consistente en beneficios de tipo agrícola, además de productos de lana: telas y cobijas muy bien fabricadas.

Durante la conquista española, en cuanto Hernán Cortés supo de la existencia de ricos yacimientos de oro y plata, envió a su gente (encabezada por Rodrigo de Castañeda y Miguel Díaz de Aux), que al encontrarlos dio lugar a la erección de este sitio como real de minas, el cual se convertiría en un asentamiento inmensamente próspero.

A partir de 1570, el real de minas de Taxco se caracterizó por su bonanza, que perduró todo el virreinato. Muchas familias, como la del gran literato Juan Ruiz de Alarcón, vivieron en este mineral. El escritor residió en él hasta finales del siglo XVI, razón por la que el nombre completo de Taxco incluye el insigne apellido del gran personaje, cuya imagen plasmada en un retrato de grandes dimensiones se encuentra en la sala capitular de la parroquia.

Económicamente hablando, don José de la Borda, quien arribó a Taxco a mediados del siglo XVIII, llevó a la fama este punto geográfico debido al gran éxito con el que trabajó las minas. Un reflejo de ello es la iglesia de Santa Prisca, obra arquitectónica de singular e impactante belleza y esplendor, edificada con los recursos de este minero y finalizada por su hijo homónimo, quien fue el párroco del lugar por 18 años (y por cierto, dueño del famoso jardín de la Borda, en Cuernavaca). Heredero de la mina Lajuela, por parte de su hermano, obtuvo de ella riquísimas vetas de oro y plata con las que terminó la edificación religiosa, incluyendo los retablos de notables pintores coloniales que engalanan su interior.

A Taxco, continuaron arribando otros personajes igualmente ilustres, como el barón de von Humboldt en 1803. Asimismo, en plena guerra de Independencia, la ciudad fue tomada, con resistencia, por los insurgentes en 1815. Morelos, el personaje más puro de nuestra historia, pasó ahí algún tiempo. También, se dice que en el convento de San Bernardino, Agustín de Iturbide, junto con otros independentistas, redactó el Plan de Iguala, documento que finalizó con el enfrentamiento.

SEMANA SANTA

Sin duda, la celebración de esta festividad religiosa en Taxco, Guerrero, es una de las más importantes de México. Todos los actos litúrgicos y extra litúrgicos (que tienen la finalidad de cumplir mandas o penitencias, son únicos y emocionan hasta las lágrimas) en que participa el pueblo entero, dan testimonio de su gran fe. Los cronistas los datan en 1598, mientras que los archivos de las parroquias de Santa Prisca y San Sebastián cuentan con registros de los primeros permisos otorgados para efectuar una procesión del Cristo del Santo Entierro en 1600.

He tenido la fortuna de presenciar en distintas partes representaciones de Semana Santa, pero hasta ahora, nada tan impresionante y auténtico, en especial los castigos impuestos por los propios penitentes para expiar alguna culpa, manifestando así su testimonio de fe.

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