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Nacional

Una historia que no se debe ni puede repetir

Juan Pablo Escobar Henao impartirá una conferencia en el Instituto Cumbres Alpes de Torreón el próximo lunes 8 de abril.

YOHAN URIBE/ EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAHUILA, miércoles 03 de abril 2019, actualizada 7:49 am

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Tras el éxito de Pablo Escobar, mi padre, el libro en el que Juan Pablo Escobar pasaba revista, a partir de su propia experiencia, a la vida del narcotraficante más famoso de todos los tiempos, llega la otra cara de la moneda: el libro en el que el hijo de Pablo Escobar va en busca del recuerdo que de su progenitor guardan otros, incluso aquellos a los que más perjudicó a lo largo de su carrera criminal, y recopila anécdotas y datos inéditos hasta ahora.

Juan Pablo Escobar revela dónde estaba su padre el día en que sus sicarios asesinaron al ministro de Justicia, Rodrigo Lara; la verdadera relación que mantenía con el grupo rebelde M-19 y su participación en el secuestro de la hermana de uno de sus mejores amigos. Habla con los hijos de algunos de los archienemigos de Pablo Escobar y explica cómo consiguió su padre hacerse inmensamente rico; incluso describe las macabras alianzas de Escobar con la corrupción internacional, mucho mayores de lo que él mismo creía.

El escritor y conferencista Juan Pablo Escobar Henao, ahora conocido como Sebastián Marroquín, ofrecerá la conferencia "Pablo Escobar, una historia para no repetir", donde da su testimonio de lo que, siendo el hijo del capo, vivió en el mundo de las drogas, el próximo lunes 8 de abril a las 7:30 de la noche en el auditorio del colegio Cumbres. El acceso tendrá un costo de 300 pesos y los boletos pueden conseguirse en el teléfono 87173614-35 o en la institución en horario escolar.

Un proyecto que propuso la sociedad de alumnos de preparatoria del Instituto Cumbres y Alpes como parte de la prevención del delito entre los jóvenes.

Después de los libros que has escrito, ¿qué balance haces respecto al público que te escucha? ¿Es más lo positivo o lo negativo que te señalan?

Pues yo siento que al inicio de estas giras y de presentar mi libro tal vez la gente iba por curiosidad que despierta el personaje de mi padre, pero creo que hoy en día quienes asisten ya me conocen y saben que he querido hacer un uso responsable de la historia de mi padre y del mensaje que lleva implícito su propia historia, un uso diferente a la mayoría, que es solamente apología como negocio.

En ese caso siento la responsabilidad hacia la sociedad de ser muy claro con el mensaje; y creo que aquellos que me van a ver ya no están yendo por ir a descubrir o por su curiosidad sobre Pablo Escobar, sino por el mensaje de reflexión y de cambio, que es al que yo invito mientras hago las charlas.

¿Una forma de contrarrestar un poco esa imagen que han venido vendiendo últimamente las series de televisión sobre Pablo Escobar?

Pues mira, sin duda que han tenido un gran efecto negativo sobre la sociedad, principalmente en la juventud; el efecto a mí me queda un poco más fácil medirlo porque obviamente de lo que se habla en el mundo sobre Pablo Escobar en algún punto termina repercutiendo en mensajes de personas, en redes sociales y demás, y empiezo a tomar consciencia de las consecuencias que acarrea sobre la sociedad la presentación de productos como las series, y es notable el incremento de mensajes de jóvenes en todas partes del mundo donde esencialmente me dicen "ayúdame a ser narco porque acabo de ver la serie, quiero ser como ellos"; lo que nunca me ha ocurrido es "ayúdame a ser narco porque leí tu libro", al contrario, cuando lo leen no les quedan ganas de ser un narco.

Y es ahí la gran diferencia entre cómo una historia contada como sucedió realmente, con respeto a los hechos y a la verdad, puede tener un impacto positivo a cambio de ese efecto que estaba generando por haber sido mal contada. Entonces siento que mi labor es poner un poco de claridad y una dosis alta de realismo a unas series que tienen muchísima ficción, y es una ficción que es útil para atraer una audiencia joven, pero peor que eso, ya no se trata de atraer una audiencia, sino que esa audiencia está siendo contaminada con mensajes muy negativos que los incitan a participar de esa vida, y a creer que se trata de casos de éxito.

Le pregunto a Sebastián Marroquín, que conoce la historia de primera mano: ¿todas las series se podrían clasificar como productos comerciales, todas son iguales o hay alguna que aborde la historia de Pablo Escobar con respeto a las víctimas?

Mira, la verdad es que ninguna se salva. Esto tiene una explicación: nadie que las ha producido hasta el día de hoy se ha interesado por la verdad real, sino por comerciar un producto que sea comercialmente rentable. Entonces les da lo mismo si la bomba explota en 1982 que en el 89 o en el 93, no les importa; y creo que el mensaje implícito que dan sus series está más encaminado a seducir a una audiencia joven internacional que ha contar una historia verdadera. Por supuesto uno de los argumentos de venta es dar la verdadera historia.

Ahora, El patrón del mal queda por ejemplo muy distante de ser la verdadera historia, puesto que muestran una historia totalmente irreal, muestran unas autoridades que, según esa serie, eran incorruptibles: una Policía absolutamente transparente y decente, cosa que nunca fue así (por lo menos en esas épocas). Entonces, claro, maquillan y es evidente cómo vienen producidas y financiadas por parte del establecimiento colombiano, en el caso de El patrón del mal pues obviamente les costó mostrar una culpa sobre la responsabilidad del estado colombiano en prácticas terroristas para combatir a mi padre también.

¿Una fórmula de vender acción más que biografía?

Bueno, uno entiende que es un maquillaje de la historia disfrazada que cubre ciertos intereses del establecimiento que de ninguna manera te van a dejar ver la realidad tras bambalinas, pero hicieron un producto que es comercialmente viable y que tuvo mucho éxito.

En el caso de Netflix es algo bastante similar, nada más que esta vez no está patrocinada por tanto establecimiento colombiano, sino por sectores estadounidenses que también les interesa contar una historia a modo; en lo que estamos todos de acuerdo es que Pablo Escobar fue un tipo malo que le hizo mucho daño a mucha gente, pero hay que mirar las verdades en ciertos contextos y con hechos históricos que son imposibles de modificar, pero que en esas series se han pretendido alterar para que la percepción sobre la actividad de mi padre pudiera ser entendida como peor de lo que era, y paradójicamente lo que ha generado esto es un efecto contrario al pretendido, estoy seguro.

Se han iniciado, digamos, una avalancha de fans de Pablo Escobar alrededor del mundo, que hoy los vemos reflejados en bares en Australia, en Singapur, en Ucrania, en Alemania con motivos de mi padre.

La hamburguesa que tiene una línea de ajo que pareciera de una línea de cocaína, todo vinculado con la historia de mi padre. Entonces empiezas a ver cómo una serie convierte a mi padre en una moda, en un producto que pareciera vigente cuando la realidad es que hace 25 años que no está entre nosotros y su historia dejó de escribirse desde entonces.

¿Qué tanto han contribuido otras figuras a ese mito? Me refiero por ejemplo al caso de Jhon Jairo Velásquez, alias "Popeye", al caso de Virginia Vallejo, al caso de otras personas que han tratado como de dar versiones suyas de la figura de Pablo Escobar.

Mira, yo creo que ahí la sobreexplotación comercial del nombre no viene de la mano de estos personajes que tú acabas de mencionar, sino de los medios de comunicación que han hecho de ellos un gran negocio con mi padre.

Y por lo general los medios son los últimos en hacer la mea culpa en la responsabilidad que tienen de haber creado un personaje mucho más grande que su propio mito, que es Pablo Escobar, y lo han logrado gracias a la proliferación de noticias, ya no interesa si son verdaderas o no, son cuentos, chismes y cuestiones absurdas sobre Pablo Escobar que al final no llevan a nada concreto, pero sí te das cuenta de que cada que escribes en un titular "Pablo Escobar", el tráfico de personas que leen esas notas se ve mucho más alterado, ¿no?

Hay una forma también de entender los fenómenos de la violencia, y es a través precisamente de humanizar a quienes protagonizan los hechos de violencia. ¿Algo de eso buscas con los libros y estas conferencias?

Pues mira, yo lo que siento es que cuando tú puedes acercar al público a instancias y circunstancias, por ejemplo el día que estaba escondido con mi padre, la policía pisándonos los talones, nosotros muriéndonos de hambre literalmente, y a pesar de eso teníamos cuatro millones de dólares en efectivo a la par que estábamos escondidos, pues son historias que no las vas a encontrar en ninguna serie, ni en ningún libro ni en ninguna parte.

Solamente en circunstancias como esas puedes invitar a la juventud a entender que ese dinero, aunque lo pudieras obtener, no lo vas a poder disfrutar, y estarías desperdiciando tu talento a la hora de satisfacer tus propias ambiciones cuando en realidad las podrías enfocar de una manera diferente y que sí puedas saborear el éxito al hacerlo perdurar mucho más en el tiempo, porque lo mal habido no dura.

¿Qué te dice la gente en Colombia cuando se te acerca? ¿Hay quienes te increpan, quienes te saludan de buena manera...? ¿Cómo reaccionan?

He viajado bastante los últimos años y le diría que la palabra que más escucho es "gracias". Y es gracias por haber pedido perdón, gracias por haberme acercado a las víctimas de mi padre, reconstruir la memoria con respeto, haber parado la violencia desde la actitud personal, no contribuir a hacerle daño a las sociedades de ningún lugar, que a mí me hubiese tocado si hubiese seguido los pasos equivocados; entonces la verdad que recibo mucho cariño y apoyo de Colombia, se puede notar hasta en la mayoría de comentarios en mis redes sociales, que son más alentadores para seguir el camino que he aprendido que de rechazo.

Incluso hijos de víctimas de la violencia, como Rodrigo Lara Bonilla, han reconocido en tu trabajo toda una tarea de perdón que no te tocaba a ti...

Bueno, efectivamente con Rodrigo Lara y con los hijos de Luis Carlos Galán, asesinados durante ese periodo de la historia de Colombia, hemos tenido un trabajo de acercamiento muy respetuoso y de pedido de perdón por el daño que mi padre les hizo, y creo que es comenzar reconciliación y perdón en un país donde todo estaba resolviéndose a los tiros.

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