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EDITORIAL

Es grave el problema del hidroarsenicismo

A la ciudadanía

GERARDO JIMÉNEZ GONZÁLEZ
miércoles 27 de marzo 2019, actualizada 7:33 am


El viernes pasado se celebró en la Ciudad de México el Foro "Agua, salud e hidroarsenicismo", convocado por la Comisión de Agua y Salud de la Cámara de Diputados que preside la diputada lagunera Miroslava Sánchez, con motivo de la celebración del Día Mundial del Agua.

En el evento destacó la participación de especialistas de la comunidad académica del área médica del Politécnico Nacional, la UNAM, la UA de Coahuila y la UJED, quienes desde hace varias décadas vienen estudiando el impacto que provoca en la salud humana la ingesta crónica de agua contaminada con arsénico. Presentaron un panorama desafortunado para la población afectada, señalando que a nivel mundial la mayor parte de las muertes no ocurren por SIDA, malaria o tuberculosis, sino por causas ambientales como la contaminación del agua.

Destacaron que a nivel mundial se registran 137 millones de afectados por consumo de agua contaminada por arsénico, que en México se ubican en 173 municipios donde hay 400 mil niños expuestos a este metaloide y 600 mil a flúor, con afectaciones que provocan diversos tipos de enfermedades entre las que sobresale el cáncer en diferentes órganos, a los cuales los últimos estudios agregan el de mama.

Los expertos en toxicología médica indican que los primeros y gran parte de los estudios realizados se ubican en la Comarca Lagunera, ya que en esta región hay registros de la mayor parte de los padecimientos que se sufren y donde se encuentra una amplia cobertura de población expuesta a ser afectada, comparativamente con otras regiones o lugares del país.

La situación descrita por dichos especialistas resulta por demás preocupante, particularmente en La Laguna donde la ingesta de agua contaminada es involuntaria. Pero resulta más preocupante la omisión gubernamental ante esta situación, tanto de las instituciones del sector ambiental-hídrico como de salud, particularmente de este último donde no solo se carecen de registros confiables ya que los existentes provienen de la comunidad académica, así como de la ausencia de protocolos de prevención y atención a la población expuesta y afectada.

El foro mostró las limitadas capacidades institucionales existentes a nivel federal y local para atender los problemas de daño ambiental al recurso hídrico y de impacto en la salud humana, derivados de la gestión y manejo del agua y de las afectaciones a esas poblaciones que la consumen contaminada, de modo tal que al visibilizarlos se han convertido en parte de la agenda legislativa de los diputados federales del sector salud, quienes pretenden actuar en coordinación con los de la comisión de recursos hidráulicos para incidir en las reformas que se harán a las leyes sobre agua y salud.

Uno de los productos de este foro es la formación de un grupo de trabajo que integre la información existente y la convierta en propuestas legislativas y de políticas públicas, las cuales se espera generen resultados en este mismo año. Dentro de lo que cabe esto es una buena noticia para la población lagunera que durante años ha consumido agua contaminada, considerando que a nivel local no se han tomado las medidas necesarias para atender esta problemática, ya que es conocido que en esta región, como en otras donde se presenta, se origina, en gran parte, en la inadecuada gestión del agua que ha conducido a la sobreexplotación del acuífero principal.

El foro también servirá como punto de inflexión para que los laguneros nos involucremos en la discusión sobre las alternativas que existen para resolver dicha problemática, ya que se han implementado diversas soluciones, las cuales, lamentablemente han sido parciales y temporales, evadiendo la más importante: la recuperación del acuífero principal, la fuente de agua más importante que nos abastece para satisfacer la demanda doméstica.

Es el caso de la instalación de filtros en los pozos donde se bombea agua, que si bien son soluciones emergentes no son suficientes; la tecnificación del riego agrícola para mejorar la eficiencia en el uso del agua en los cultivos, de la cual se carece de información sobre los ahorros de agua; los decretos de veda que prohíben otorgar nuevas concesiones a los usuarios, y otras como la perforación de nuevos pozos que adoptan los organismos operadores cuando se agotan los existentes, etc.

La cuestión es que antes de seguir pensando en encontrar nuevas fuentes de abastecimiento de agua para la población, como sucede con la propuesta de construir plantas potabilizadoras de aguas superficiales debemos revisar, con bases científicas sólidas y no con creencias vagas, cuales son las posibilidades que tenemos de recuperar el acuífero principal, y que esta revisión implique una discusión pública y no se base en decisiones de algún o algunos políticos como sucedió con la construcción de presas en el río Aguanaval o ahora con las plantas potabilizadoras. Nada de decisiones en lo obscurito, que todo sea público.

Algunos creemos que debemos centrar nuestros esfuerzos y los recursos disponibles, que no son muchos, primero, en regular las extracciones para que se controle el robo de agua, aquella que se extrae por encima de la concesionada; segundo, en que se destine una parte de los volúmenes de aguas superficiales para la recarga del acuífero y, tercero, en que se invierta en modernizar las redes de distribución de agua en las ciudades para aumentar la eficiencia y, por consecuencia, los volúmenes disponibles, a la par del manejo de aguas residuales que podrían ser tratadas y reusadas. Que la discusión continue.

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