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EDITORIAL

Verdades y Rumores

EL AGENTE 007
sábado 23 de marzo 2019, actualizada 9:43 am

Quienes tuvieron que salir corriendo de la presidencia municipal de Torreón, para evitar la molestia de encontrarse de frente con la manifestación que realizaron ayer estudiantes laguneros contra el alza del pasaje, fueron los regidores de la bancada panista del Cabildo y el propio alcalde Jorge Zermeño, que luego de una larga y acalorada carrera terminaron exiliados en un lujoso hotel por el bulevar Independencia; nuestros subagentes disfrazados de valet parking nos reportan que don Jorge y sus escuderos llegaron sedientos a pedir agua con harto hielo en el restaurante del hotel, indignados además porque seguramente no utilizaron los lujosos y económicos camiones del transporte público de la ciudad para huir de los latosos manifestantes, sino las cómodas camionetas y automóviles con los que suelen llegar a la presidencia diariamente.

Y es que resulta que los escurridizos funcionarios no contaban con las malas miradas de muchos de los que diariamente tienen que sufrir no solo el costo de los autobuses sino su mal estado, por lo que para pronto en las indiscretas y chismosas redes sociales empezaron a circular fotografías de los funcionarios ingresando al hotel. Ya se imaginarán, estimados lectores, la reacción del respetable en las inestables redes. Incluso dicen las malas lenguas que algunas asociaciones preparan una queja formal en las comisiones de Derechos Humanos de los tres niveles de gobierno contra la regidora Ana María Betancourt, presidenta de la Comisión de Movilidad, quien no solo desestimó de manera prepotente el estudio previo de los estudiantes, sino que sugirió que el costo del pasaje debería ser de 20 pesillos, ya que los sufridos transportistas tenían derecho a ganar más.

Y es que la manifestación estudiantil causó tanto ruido, no solo por el apoyo masivo que recibió de la sociedad civil, sino por la desestimación que las autoridades municipales hicieron de la misma, que quienes aprovecharon el río revuelto para meter su cuchara fueron los poco creativos priistas, quienes trataron de insertar una que otra lideresa en las filas de la marcha, y buscaron hacer enojar a los estudiantes con un mensaje que circuló a través de Whatsapp donde se advertía de un supuesto atentado al interior de Universidad Autónoma de Coahuila. Dicen las imprudentes lenguas que el mensaje fue enviado desde el búnker del tricolor, como una forma de molestar a los estudiantes y culpar a funcionarios del ayuntamiento de tratar de reventar la protesta, para lo que utilizaron también a dos de los directores de carrera de la UA de C más cercanos al revolucionario institucional, Gerardo Moscoso de Artes Escénicas y Marimar Centeno de Psicología; con lo que no contaron los priistas disfrazados de académicos es que los alumnos ya conocen sus filias y desde un inicio se mantuvieron alejados de la grilla partidista.

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Y es que en la recta del primer trimestre del año una de las dependencias municipales de Torreón que entra en el top de la más deficientes, al menos parecen estar haciendo un gran esfuerzo para alcanzar la impresentable meta, es el SIMAS. Su falta de liquidez para pagar los cobros de la Comisión Federal de Electricidad, el aumento a la tarifa del agua, las eternas obras de los colectores caídos, los brotes de aguas negras y la escasez del vital líquido en varios sectores vulnerables de la ciudad la ubican como una de las oficinas que más daño le hacen a la imagen del alcalde Jorge Zermeño, quien no deja de apoyar a su eterno gerente general Juan José Gómez. Nuestros subagentes infiltrados en la paramunicipal nos informan que a esta larga lista de inconvenientes se le tendrá que sumar otro golpe al bolsillo del ciudadano, ya que ahora la medida para recaudar mayores ingresos sería a través de las reconexiones, que se elevarán a 406 pesos en los domicilios particulares y a 470 para los clientes comerciales, con cargo directamente al recibo; y aunque en ningún momento se habla de proyectos para mejorar la calidad y cantidad de agua que llega a las llaves de los usuarios, el plan para aumentar la tarifa ya se encuentra listo y palomeado, es decir, otra pata que le sale al gato.

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A pesar del esfuerzo que hace la cuarta transformación para lograr que los mexicanos sigan convencidos de que eso del combate a la corrupción que tanto presume el presidente Andrés Manuel López Obrador sí va en serio, al que no le fue muy bien esta semana fue al senador que preside la Comisión de Energía Armando Guadiana, quien pasó a engordar la lista de políticos coahuilenses no muy bien vistos en la capirucha; y es que luego de que don Armando presumiera en sus redes una foto con el jefazo de la CFE Manuel Bartlett Díaz y el superdelegado federal en la provincia Reyes Flores, explicando que tras una larga y sesuda reunión, que no dijo fue de dos minutos, el titular de la CFE le aseguró la emisión de códigos para la compra directa de carbón coahuilense.

De inmediato varios integrantes de la prensa incómoda le recordaron su conexión con empresas dedicadas a la explotación del mineral, lo cual hizo que algunos malpensados se preguntaran si don Armando andaba preocupado por promover la zona carbonífera de Coahuila o más bien sus intereses personales, algo que obligó al senador de Morena a convocar a rueda de prensa para desmentir con un tono enérgico cualquier tipo de conflicto de intereses y asegurar que no tenía negocios relacionados con el carbón, con tan mala suerte que para que lo acompañara en su aclaración invitó a su colega, la senadora también coahuilense, y de Morena, Eva Galaz, a quien se le ocurrió llamar a los asistentes de los medios “retrasados mentales”, y más tarde salir a pedir disculpas por comparar a los imprudentes reporteros con las personas que sufren alguna discapacidad, logrando ocupar un buen espacio en los principales medios de comunicación del país, pero no precisamente por su trabajo en el Senado, sino por el desatinado comentario, que una vez más puso en duda la calidad de algunos de los integrantes del Gobierno del cambio.

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Hablando de políticos coahuilenses, la que supo aprovechar muy bien y con gran acierto la visita de una popular influencer al desfile de joyería y diseño que promovió en las Dunas el Gobierno del Estado, fue la becaria número uno de Coahuila Luly Quintero, pues resulta que doña Luly, quien actualmente funge como representante del Gobierno estatal en la Ciudad de México, capitalizó muy bien la visita de la conocida instagramer, pero no vaya a creer que para que presumiera los atractivos turísticos del Pueblo Mágico de Viesca, o los vinos de Parras, o cualquier otro referente cultural o natural de nuestra región que les pudiera interesar a los internautas de México, sino para que recomendará su tienda de muebles y mostrará la gran oferta que tiene, además de otros changarritos familiares, algo que causó inquietud en algunos integrantes del gabinete estatal, quienes aprovecharon para recordar que la exregidora priista de Torreón, quien brilló durante cuatro años por su ausencia, sigue preocupada, pero nomás por llevar agua a su molino, ya que dicen, hubiera podido aprovechar más para promocionar a Coahuila como una marca relacionada con turismo, negocios y cultura; pero lejos quedó de las necesidades que requiere una representación como la que encabeza en la capital.

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