20 de abril de 2019 notifications
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A los descendientes de los mártires de "El Gatuño", hoy Congregación Hidalgo, se les prometió la creación de un nuevo centro poblacional. Su nombre: Supremos Poderes.

El nuevo ejido estaría al pie de la estatua del Benemérito de las Américas, ubicada en la Cueva del Tabaco, pero la corrupción de los tres órdenes de gobierno y de algunos ejidatarios truncó el surgimiento de este ambicioso proyecto, iniciado por decreto, que buscaba mantener presente la gesta heroica y convertirse uno de los pocos atractivos turísticos del municipio.

Ahora, a 47 años de aquella promesa, sólo quedan las ruinas, pero los descendientes no claudican y luchan por cristalizar este anhelado sueño para honrar a quienes fueron perseguidos, torturados y en algunos casos asesinados, por resguardar el tesoro más valioso de una nación: sus archivos generales. Los documentos contenían el acta de Independencia de México, decretos de creación de los estados y demás documentos de importancia para la soberanía nacional.

En 1971, por decreto, fue declarado "Año de Juárez", con motivo de los 100 años de su fallecimiento (18 de julio de 1872). El presidente Luis Echeverría Álvarez ordenó conmemorar con distintas actividades este acontecimiento.

La colocación del monumento a Juárez en la Cueva del Tabaco, el cual sería Patrimonio Cultural de la Nación y la creación del centro poblacional Supremos Poderes, estaban contempladas dentro de las actividades e incluso plasmadas en un decreto presidencial. La población estaría ubicada en tierras del ejido Benito Juárez.

"El proyecto surge a raíz de varias solicitudes hechas por matamorenses distinguidos entre ellos, el profesor José Santos Valdés; el profesor Luis Mata y Luis Treviño, el encargado del museo Juarista de Congregación Hidalgo, dio frutos en 1871 cuando el presidente Luis Echeverría pide al ejido Benito Juárez que elijan a 20 ejidatarios para que se forme el nuevo centro de población, Supremos Poderes, en honor a Benito Juárez en el centenario de su muerte", cuenta el profesor Alfredo Martínez Huerta, integrante del Comité de la Cueva del Tabaco Supremos Poderes.

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"El proyecto surge a raíz de varias solicitudes hechas por matamorenses distinguidos entre ellos, el profesor José Santos Valdés”. — ALFREDO MARTÍNEZ, Profesor y ejidatario.

Como parte del proyecto, Echeverría solicita al ejido donar 100 hectáreas, 10 de ellas para asentamiento humano. Por acuerdo de asamblea, el 1 de noviembre de 1971, se determina que serán 11 ejidatarios de Benito Juárez y nueve de Congregación Hidalgo, descendientes de los Mártires de la Cueva del Tabaco, los que ocuparán el nuevo centro poblacional.

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Campesinos dicen que la corrupción terminó con el proyecto, pues el material que recibieron era insuficiente para construir casas de calidad y en aquel entonces no contaban con recursos para mejorarlo.

El Gobierno Federal dispone la construcción de 20 casas, la perforación de dos pozos para extraer agua del subsuelo, uno de ellos para el cultivo y otro más para las necesidades básicas de la población. Se autorizó la construcción de una carretera de 7.5 kilómetros que iniciaría en la carretera libre a Saltillo, hasta la Cueva del Tabaco.

El proyecto comprendía la electrificación del poblado, la pavimentación de sus calles, la construcción de escuelas, canchas deportivas, museos, biblioteca, centro de salud, entre otras cosas.

Pero la corrupción, presente desde aquel entonces, truncó este proyecto. Los ejidatarios cuentan que se les entregó el material para elaborar los blocks de sus casas, sin ningún tipo de instrucción y como pago por hacer este trabajo recibían una despensa con productos vencidos.

"Se construyeron siete u ocho casas, las cuales por su mala calidad se cayeron, los block eran de polvorón, tenían muy poco cemento, todo por ello la corrupción, muchas obras no se llegaron a concretar quedaron a medias y unas ni siquiera llegaron a iniciarse", dice el profesor.

"Ellos nos traían el material y no nos decían cuánto de cemento, éramos inexpertos en conocer las proporciones que lleva un block, a parte las jornadas de siete kilómetros u medios, las caminadas desde Congregación hasta acá y nos daban unas despensas de a tiro… pues nos las comíamos porque teníamos hambre", complementa el ejidatario José Pérez Huerta.

-¿La construcción de las casas era parte de ese acuerdo?

"No, es donde trabaja la corrupción para ellos quedarse con el dinero, las jornadas y todo lo teníamos que hacer nosotros, como pago recibíamos esas despensas que nos daban por semana. ¡Imagínese! Aparte de esas jornadas teníamos que caminar 15 kilómetros diarios para venir hasta acá. Ilusionados de que era para nosotros no nos dimos cuenta del trasfondo", explica.

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"Para quedarse con el dinero de las jornadas, todo lo teníamos que hacer nosotros, como pago recibíamos despensas”. — JOSÉ MARTÍNEZ, Ejidatario.

La noria del agua potable la perforaron a poca profundidad y el agua resultó salada. Pusieron una desalinizadora, pero "desapareció".

"Nada más en lo que vino Mario Moya Palencia, secretario de Gobernación de Luis Echeverría, a hacer la inauguración, casi se la pegaban atrás de la camioneta para llevársela, jamás supimos qué se hizo".

Pérez Huerta habló con Álvaro Echeverría, hijo del presidente, quien tuvo conocimiento del fraude que habían hecho con este proyecto y tampoco hizo nada.

"Oye José, está muy triste esto, esto no es lo que mi papá ordenó, ¿dónde están las casas?, ¿dónde están las albercas? Ve (a la Ciudad de México) José, tú nada más háblame cuando vayas a ir", le decía Echeverría.

"Pero pues está uno joven y viajar a México era un mundo desconocido para nosotros, estábamos ignorantes, es la mera verdad", cuenta el ejidatario.

Con el paso del tiempo desaparecen los postes de electricidad y hasta la estatua de Benito Juárez que era de bronce. Además, en el año 2000 se elabora un acta en el ejido Benito Juárez, donde se da de baja a los 20 ejidatarios, por una supuesta renuncia.

A partir de ahí, comienza una batalla en los Tribunales Agrarios, en el Registro Agrario Nacional y la Procuraduría Agraria, por lo que este proyecto quedó truncado durante 17 años.

"El 1 de junio de 2017 sale la sentencia resolutoria para que a los 20 ejidatarios se les reconozca sus derechos como ejidatarios", asegura el profesor Alfredo Martínez Huerta.

Añade: "Con esta sentencia, lo que le estamos pidiendo al presidente Andrés Manuel López Obrador es que se haga un nuevo decreto para que esto se restablezca como estaba planeado, inclusive hacer mejoras al nuevo proyecto porque rescatar la historia de nuestro México no tiene precio".

El proyecto contempla la construcción de albercas, hoteles, canchas deportivas y otras mejoras para que sea un lugar turístico.

"Es un proyecto de justicia social, es un proyecto Juarista olvidado. La justicia social va más allá de lo que es justicia material. El que conozcan la historia del por qué somos libres y la participación de los laguneros para defender el Archivo General de la Nación es una cosa muy importante que el pueblo de México, que gente de Estados Unidos, de otras nacionalidades deben saber. De hecho sí vienen porque quieren estar en el lugar histórico, pero qué mejor que sea un lugar histórico-turístico, porque la historia se aprende más viéndola, viviéndola y disfrutándola", comenta el profesor.

Vladimir Martínez Romero, uno de los coordinadores de este proyecto, explica que el centro poblacional vendría además a ser una fuente de ingresos importantes para estos ejidatarios y para el municipio, pues se uniría a los atractivos turísticos que ofrece la región.

El proyecto ya está en manos del alcalde Horacio Piña, legisladores estatales, federales, y en la víspera de la conmemoración del natalicio de Benito Juárez, buscarán hacerlo llegar al presidente Andrés Manuel, quien en numerosas ocasiones se ha autoproclamado Juarista, lo que ha generado grandes expectativas entre la descendencia de los mártires de la Cueva del Tabaco.

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Después de 42 años, descendientes de los Mártires de la Cueva del Tabaco buscan que reactivar el proyecto del centro poblacional Supremos Poderes.

Custodian los archivos

Tras la ocupación de Puebla por los franceses, Benito Juárez opta junto con su gabinete, salir del Palacio Nacional y hacer una retirada estratégica hacia el norte del país.

Llevaba consigo 11 carretas cargadas de documentos que conformaban el Archivo de la Nación. Según la historia, en El Gatuño, el presidente Juárez le dice a Juan de la Cruz Borrego: Usted verá a los hombres que le apoyen; hombres leales, de su entera confianza porque se les encarga lo más sagrado de la República que son los archivos nacionales y yo confío en ustedes hombres de La Laguna y que sabrán responder.

Don Juan de la Cruz responde: Señor presidente, hasta con nuestra misma vida le responderemos al delicado encargo que nos hace, siga usted su camino, nosotros estamos en favor de su causa, defenderemos a la república a través del encargo que nos ha hecho.

Los archivos permanecieron en la Cueva del Tabaco de 1864 a 1867. Los custodios fueron: Jesús González, Juan de la Cruz, Darío López, Ángel Ramírez, Julián Argumedo, Vicente, Cecilio y Andrés Ramírez; Diego de los Santos, Epifanio, Ignacio y Gerónimo Reyes; Mateo Guillén, Francisco, Julián y Guillermo Caro y Guadalupe Sarmiento. Marín Ortiz, Pablo y Manuel Arreguin, Telésforo Reyes y Gerónimo Salazar también fueron custodios, pero ellos murieron asesinados por esta causa.

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