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Torreón

'Perdí más de 2 millones de pesos apostando en casinos'

Ramiro, víctima de la ludopatía, perdió además tiempo, amigos y familia

MARTÍN CHÁVEZ/ EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, domingo 03 de marzo 2019, actualizada 8:52 am

"No me importa si pones mi nombre porque todo es cierto"; perdí amigos, mi hermana me dejó de hablar, acabé con la tranquilidad de mis padres y desaproveché el apoyo que tenía para crecer profesionalmente… perdí mucho tiempo de mi vida y yo creo que… más de dos millones de pesos apostando en los casinos".

El próximo 6 de abril, Jugadores Anónimos Torreón Jardín cumplirá diez años de su fundación y Ramiro, un joven brillante en la ciencia de las matemáticas, víctima de la ludopatía, es parte de este grupo.

A los 16 años, Ramiro se reunía una vez por semana con amigos para jugar baraja apostando 50 pesos, suma que fue subiendo a 200 y hasta 300, cuando ya los encuentros eran más frecuentes, dos y hasta tres veces cada siete días. Hoy Ramiro tiene 34 años.

Sin embargo, su apetito por las apuestas se intensificó hasta conducirlo a los casinos, con la urgencia simultánea de obtener dinero sin importar riesgos y sin imaginar la pesadilla que le tenía preparada su futuro… me robé una cámara digital y lo recuerdo bien, un amigo me dijo: "al tiro Ramiro, ya estás haciendo cosas que no debes"… pero este hurto, fue el primero de muchos.

"A mis papás nunca los voy a robar, eso pensé cuando perdí el control sobre mis acciones… estudiaba becado por mi talento y capacidad de competencia en el deporte y fue precisamente en el estacionamiento de la universidad donde pretendía ejecutar mi segundo robo"… el estéreo de un auto.

"Sin embargo, cuando ya había desprendido el aparato fui descubierto por la dueña y aunque en el momento no me delató, posteriormente me boletinaron agravándose la situación a tal nivel que en los accesos colocaron letreros dirigidos a mi persona… Usted no puede entrar".

"Entonces me cambié de universidad, ingresé a una escuela y después a otra, pero mi adicción a las apuestas era cada vez más intensa, un incontrolable deseo por estar en el casino, una urgencia psicológica por sentir las apuestas y los vestidores de estas casas de estudio eran mi opción para tener dinero"… para robar.

Lejos de aligerar, el problema de Ramiro se tornaba más delicado, pues aunado a los hurtos, pedía prestado a los amigos, a los vecinos, hasta perder la tranquilidad propia y de su familia, pues a cualquier hora del día llegaban a su casa afectados por el timo a reclamar el pago de lo prestado y en tono cada vez más agresivo, situación que debía enfrentar el papá de Ramiro, cual padre decepcionado, pero consciente de no poder soportar el posible dolor que le causaría el ver a su hijo tras las rejas.

Ramiro ingresó a un grupo de apoyo a ludópatas y en corto tiempo observó cómo su vida mejoraba, principalmente en el campo de la tranquilidad.

Con el respaldo de sus padres puso un negocio; sin embargo un día descubrió la forma de hacer transferencias con las tarjetas de crédito y desde el celular, una forma rápida de obtener dinero para seguir apostando. "Primero para estar seguro me robé yo", y entonces… sucedió.

Los domingos y en ocasiones entre semana, Ramiro jugaba futbol y destacaba por su rapidez y control de balón, pero ahora su asistencia a los campos, era con el fin de robar empleando la modalidad recién descubierta.

Al medio tiempo y ante el desconcierto de todos, Ramiro pedía su cambio, para en los momentos adecuados, buscar tarjetas de crédito en las carteras de sus amigos. La primera vez me hice una transferencia de 33 mil pesos y al siguiente domingo a la misma persona le robé, del mismo modo, 40 mil pesos.

Entonces el joven afectado, "mi amigo me puso un cuatro. Me invitó a jugar a otro equipo, pero un domingo en que pondría su tarjeta a la vista, citó también a Los Gates… En esa ocasión se hizo un escándalo que no quiero ni recordar… Me atoraron, le llamaron a mi papá quien ya estaba harto con tanto problema que le seguía ocasionando, mi hermana ya no me hablaba y mi madre totalmente decepcionada de mí.

"Me llevaron a los separos, pero no me ingresaron, pues pudimos convencer a 'mi amigo', la víctima que aceptara pagos hasta saldar el monto de lo robado. Estuve en tres lugares donde trataban a los adictos, en uno de ellos, que por cierto ya cerraron, te golpeaban gacho y te humillaban, pero salías y volvías al casino, donde pierdes la noción del tiempo y no te importa el daño que causas al ser querido.

"He perdido fácil más de dos millones de pesos, pero hoy llego a mi casa y estoy tranquilo sin el temor de que va a sonar el celular o llamarán a la puerta para detenerme o cobrarme, estoy tranquilo porque hoy no robé y hoy no jugué…

¿Qué es la ludopatía y consecuencias?

La Organización Mundial de la Salud define la Ludopatía como un trastorno caracterizado por la presencia de frecuentes y reiterados episodios de participación en juego de apuestas, los cuales dominan la vida del/la enfermo/a en perjuicio de sus valores y obligaciones sociales, laborales, materiales y familiares; (…) esta conducta persiste y a menudo se incrementa a pesar de sus consecuencias sociales adversas tales como pérdida de la fortuna personal, deterioro de las relaciones familiares y situaciones personales críticas (1992).

En el año 1980, la APA (American Psychiatric Association) estableció por primera vez en el DSM-III (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) los criterios diagnósticos para el juego patológico. Tanto la APA como la OMS consideran el juego patológico como un trastorno del control de los impulsos, ya que la persona que padece este trastorno se va haciendo crónica y progresivamente incapaz de resistir el impulso de jugar.

Hay otra serie de trastornos mentales que suelen acompañar a la ludopatía, en menor o mayor frecuencia. Por mencionar algunos de ellos, nos encontramos con los Trastornos de Ansiedad, Trastorno Bipolar, Depresión, Adicciones, TDAH, Psicosis.

La OMS (2001) definió la salud mental como "un estado de bienestar en el cual el individuo se da cuenta de sus propias aptitudes, puede afrontar las presiones normales de la vida, puede trabajar productiva y fructíferamente y es capaz de hacer una contribución a su comunidad". (Fuente: Asociación Alavesa de Jugadores en Rehabilitación).

Modus operandi

Robaba a sus amigos.

-Buscaba tarjetas de crédito en las carteras de sus amigos. La primera vez se hizo una transferencia de 33 mil pesos y al siguiente domingo a la misma persona le robó, del mismo modo, 40 mil pesos.

-A los 16 años, Ramiro se reunía una vez por semana con amigos para jugar baraja apostando 50 pesos, suma que fue subiendo a 200 y hasta 300, cuando ya los encuentros eran más frecuentes, dos y hasta tres veces cada siete días.

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