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EDITORIAL

Salud, Polen y Cambio Climático

MANUEL VALENCIA CASTRO
miércoles 20 de febrero 2019, actualizada 7:15 am


Se ha reconocido por expertos de diferentes países que las enfermedades alérgicas, como el terrible asma bronquial y la molesta rinoconjuntivitis alérgicas, han aumentado de forma importante durante los últimos años en todos los países del orbe, con mayor incidencia en las zonas urbanas que en las zonas rurales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 300 millones de personas en el mundo son afectadas por asma y otros millones más por rinitis alérgica. En México, investigaciones epidemiológicas llevados a cabo por el Colegio Mexicano de Alergia e Inmunología Clínica señalan que el 15% de los mexicanos padece algún tipo de alergia respiratoria, es decir, poco más de 17 millones de personas. La Secretaría de Salud va más allá cuando afirma que en México 40% de la población padece alergias, sobre todo los niños.

El origen de las alergias tiene una gran variedad de causas, pero una de estas empieza a destacarse por su relación con el cambio climático: el polen. Los pólenes son granos minúsculos que contienen células espermáticas que son producidos por el aparato reproductor masculino de las flores y transportan las células espermáticas al aparato reproductor femenino para fecundarlas. Una sola planta puede producir miles de granos de polen, que se ve como polvo amarillo en las flores, pero que no puede verse cuando está disperso en el aire.

Las diferentes etapas vegetativas y reproductivas de una planta, esto es su fenología, son determinadas por las condiciones imperantes del clima. Particularmente el factor que desencadena el inicio de la floración y en ocasiones su permanencia o incluso su repetición, es la temperatura. Lo más común es que en primavera cuando se eleva la temperatura, algunas plantas inicien su floración y con ella se eleven los niveles de polen. Aun se sigue considerando a la primavera como la estación con mayor cantidad de granos de polen por metro cúbico de aire, aunque esto puede variar con la región. Aquí en la Comarca Lagunera, por ejemplo, la belleza de las flores y agradable fragancia de los huizaches se inició a finales de enero y continúa vigente el día de hoy, lo cual no es una buena noticia para quienes padecen de fiebre de heno. Luego le sigue con días de diferencia, la floración de los cítricos, con la misma preocupación para los alérgicos.

Si a lo anterior se agrega que durante esta temporada son frecuentes las inversiones térmicas, un "techo" que impide que los contaminantes se dispersen hacia la atmósfera quedando atrapados en una espesa capa oscura en la que puede ocurrir una interacción con el polen y potenciar su capacidad alergénica. A este efecto algunos le han llamado "polenación".

De acuerdo con la Dra. Pilar Cots, alergóloga, la emisión de partículas por los vehículos que utilizan como combustible la gasolina o diésel, crean en las ciudades un ambiente muy desfavorable para las plantas, las cuales para defenderse producen "proteínas de estrés" que hacen más agresivos a los pólenes, ocasionado una mayor capacidad para producir alergia.

El cambio climático puede exacerbar aún más la cantidad de granos de polen en el aire, la tendencia de la temperatura, al parecer ya irreversible, es hacia el incremento. Actualmente estamos muy cerca de un aumento de un grado en la temperatura media de todo el planeta, y si continúa la contaminación por dióxido de carbono, metano y óxidos de nitrógeno, seguramente aumentará aún más, ocasionando cambios importantes en los diferentes climas del planeta.

El aumento de la temperatura, de acuerdo con expertos en Aerobiología, puede ocasionar que se adelante la floración hasta tres semanas en algunas especies, elevando la producción de polen y los días de exposición a éste. Asimismo, un aumento de temperatura puede tener el mismo efecto de los contaminantes sobre las plantas, incrementando la alergenicidad del polen. Esto se puede aplicar ahora mismo. La ola de calor que actualmente ocurre en nuestra región, seguramente aumentará la capacidad alergénica de las plantas en floración.

Otro efecto estudiado del aumento de temperatura es la prolongación de la duración de la temporada polínica, especialmente en las especies que tienen una polinización tardía, como las Quenopodiáceas, familia a las que pertenecen un gran número de especies de plantas de nuestra región. Otras especies regionales que responden de esta manera, son el mezquite, el zacate chino y la rodadora (Salsola kali), las tres con gran capacidad alergénica.

Difícilmente se puede evitar el encuentro con el polen, sin embargo, se tendría que considerar esta situación cuando se establecen áreas verdes o se reponen árboles en alguna ya existente, sobre todo en aquellos lugares en donde se encuentren personas vulnerables como niños o de edad avanzada. Ya existen ejemplos de parques y jardines hipoalergénicos.

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