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Columnas Social

Ensayo sobre la cultura

Para quienes promueven la lectura

José Luis Herrera Arce
NOSOTROS, lunes 18 de febrero 2019, actualizada 9:16 am


Existen muchas instituciones y personas que gustan de mostrarse como promotores de la lectura. Pienso, que por principio de cuentas, el principal promotor debiera de ser la escuela en todos sus niveles, es ahí donde debieran seguir fomentando el interés de alimentar sus bibliotecas para que los estudiantes tuvieran a la mano libros que leer. Acostumbrarse a ellos.Existen muchas instituciones y personas que gustan de mostrarse como promotores de la lectura. Pienso, que por principio de cuentas, el principal promotor debiera de ser la escuela en todos sus niveles, es ahí donde debieran seguir fomentando el interés de alimentar sus bibliotecas para que los estudiantes tuvieran a la mano libros que leer. Acostumbrarse a ellos.

El otro núcleo que es importante para el fomento de la lectura es el hogar. Donde ni el padre ni la madre leen es difícil que surjan lectores. A pesar de leer ellos, muchos hijos que viven la mal llamada modernidad, tienen múltiples distractores, el principal, los videojuegos, como para dedicarle tiempo a algo tan aburrido.

Hay libros de todos precios. Los que ahora me interesan andan entre los 300 y 500 pesos. Los baratos, en realidad son sinopsis de las obras clásicas dirigida a los estudiantes. Con tales esperpentos, los jóvenes conocerán la historia, pero se van a perder el estilo de la obra. Tan importante es una cosa como la otra.

Los maestros también se facilitan el asunto hablándoles a sus pupilos de las obras de los últimos tiempos: del romanticismo a nuestra época, dándole más énfasis a lo último en el mercado: realismo mágico, que ya está pasando de moda, y Murakami, que tal vez dentro de poco también pasará.

A personajes como Hidelgarda o Chetrien de Troyes muy pocos los llegan a conocer. Los chicos muestran su azoramiento cuando osas informarles que el rey Arturo es un personaje producto de la fantasía, aunque haya sido el motor que conformó el ciclo artúrico. Los movimientos feministas tienen poca referencia sobre Hipatías, una filosofa alejandrina a la que mataron por pensar.

Sin embargo, cuando hay dinero, todo el mundo busca la forma de que le toque un pedacito del pastel. Se vuelven promotores de la lectura para ver si se les reparte algo. ¿A dónde hay que acudir?

El mercado del libro, a veces resulta muy divertido (perdón por la rima). El libro: La edad media: Barbaron Cristianos y musulmanes, cuyo coordinador es Umberto Eco, tiene como primera edición en español el 2015. Desde aquella ocasión, me interesé por el tema y esperaba la continuación. Como nunca la encontré, dejé de buscarla, sobre todo al enterarme del fallecimiento de mi admirado Eco. Hace una semana, encontré los otros dos tomos que componen la obra. En el número dos, viene como fecha de edición el 2018; nótese, tres años de diferencia. La editorial es el Fondo de Cultura Económica, que aunque tiene un ligero descuento, tiene un valor superior a los cuatrocientos pesos (multipliquen por cuatro para tener la obra completa).

Eco me tomó desprevenido en medio de la lectura de otra saga. Ahora todo lo sacan por sagas. "Historia de la vida privada" es el nombre y son cinco tomos, de más o menos 350 cada uno. Pensé que eran cuatro porque al principio eran los únicos que se mostraban. Es una historia sobre la familia y los individuos y su relación con el estado y la iglesia. La diferencia entre vida familiar y cívica, desde los griegos, más bien, desde los romanos, hasta nuestros días. Lo que me gusta de este estudio es que utiliza a la literatura como una de sus fuentes de información y está realizado por una escuela de ciencias políticas y sociales francesa (Trabajo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales mexicana).

Mis decisiones difíciles, para divertirme: esta semana, compro el tercero de Eco, el quinto del de la familia o me decido por el de Hue de Beevor, otra saga sobre la Segunda Guerra Mundial que leí en diciembre. Por lo menos ya tengo mis lecturas de febrero y parte de marzo. Murakami ya está palomeado en sus dos tomos y no he visto en el horizonte alguna otra novela que llame mi atención; a lo mejor los cuentos de Bolaño.

Lo de saber a donde acudir para que te respalden en la promoción de la lectura, es en serio. Para hacer que otros lean, tengo que hacerlo yo. Cuento con un programa de radio los martes a las cinco de la tarde donde lo que hago es leer libros con el fin de interesar a los lectores por ellos. El tema es el Renacimiento. Terminé con España y principio con Francia. Me hace falta una historia novelada sobre Enrique II el francés, el esposo de Catalina de Medici. A ver quién me lo presta.

La lectura es mi pasatiempo y mi vicio. Mi tema actual, la sección de historia. No dejo de buscar si ha salido una novela importante. Esto se parece a cualquier otro pasatiempo o a cualquier otro vicio.

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