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EDITORIAL

Hidroarsenicismo: cómo nació en La Laguna (2)

Yo río libre

JULIO CÉSAR RAMÍREZ
sábado 16 de febrero 2019, actualizada 9:49 am


La consulta en detección o pesquisa oportuna del cáncer en la Región Lagunera, con sede en Torreón, se dio a la tarea de investigar, en aquellos años, la causa del misterioso mal que aquejaba la piel de pacientes que llegaban en número mayor de municipios del norte de la comarca.

Transcribo aquí la segunda parte del "Reporte preliminar de casos de cáncer en la piel, en La Laguna. 1953-1955. Torreón, Coahuila", del oncocirujano y ambientalista doctor Luis Maeda Villalobos, que precisa la manera en que se descubrió y empezó a ser lo que es el Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico, HACRE.

"El estudio clínico permitió la sospecha de carcinomas espinocelulares o epidermoides y los más frecuentes, los basocelulares en las regiones toraco-dorsal y piel del abdomen. Se apreciaron escasamente lesiones oscuras que pudieran tratarse de melanomas o dermatomicosis.

Además de la encuesta lograda en la observación objetiva, se tomaron fotografías de las lesiones y posteriormente algunas microfotografías cuando se tenían a la mano, los reportes de las biopsias y las laminillas de los cortes histopatológicos.

Luego de un intercambio de ideas, llegamos a la conclusión de que algún factor ambiental estaba afectando a las familias de los municipios visitados, debido a que su trabajo era principalmente en quehaceres agrícolas pecuarias (cuidados de algunas reses o ganado caprino), y su alimentación consistía en frijoles, sopa de pasta, chile y tortillas, café negro, en ocasiones fruta y verdura, y escasamente carne.

El agua de consumo doméstico era a través de sistemas rurales o pozos abiertos, con agua ligeramente amarillenta y de sabor salado o levemente amargo. Los cuidados sanitarios son pobres, la basura se amontona en las orillas de las poblaciones, y todavía se practica el fecalismo al aire libre. Los cerdos viven en libertad y se alimentan de desechos y excremento en buena parte de las letrinas abiertas con fosos no mayores de dos metros. El alcoholismo y tabaquismo son prácticas rutinarias y la atención médica se hace en pequeñas clínicas y en el Hospital de Concentración Ejidal aquí en Torreón, cito en el edificio de la esquina de avenida Morelos y calle Francisco I. Madero.

La escolaridad varía entre las necesidades del tamaño de la población ejidal, de un grado tercero hasta sexto grado de primaria y las secundarias son escasas, solamente es famosa la escuela de Santa Teresa donde se preparan técnicos en agricultura, la que tiene internado para los hijos de campesinos que desean estudiar secundaria también.

Desde el año de 1952 la Región adolece de un fenómeno repetitivo de sequía, que al parecer se prolonga por mucho tiempo. Esto provocó la perforación numerosa e indiscriminada de pozos en toda la región, que trajo como consecuencia el abatimiento de los niveles de las aguas subterráneas, situación que se manifestó con la desaparición en ese año de 1955, de todos los manantiales de la región, principalmente los de Viesca, en virtud de que estos veneros u ojos de agua constituían los vertedores de demasías de los acuíferos saturados.

Obviamente la calidad del agua se va modificando y los impactos económicos y sociales no se dejan esperar. La presa Lázaro Cárdenas no contiene agua y el gobierno se ve obligado a emitir un decreto de veda para más perforaciones en La Laguna y se instituyen programas de auxilio para la base campesina, con despensas, un pequeño apoyo económico y trabajo en limpia de tajos y canales secundarios.

Entre tanto, la casuística continúa aumentando. En el año de 1962 se presenta un brote agudo de intoxicación arsenical en varios pacientes que tomaron agua de un pozo en la colonia Eduardo Guerra de esta ciudad, casos estudiados por el epidemiólogo de Salubridad, doctor Edmundo Sánchez de la Fuente, cuyos análisis en la sangre y orina determinaron cantidades elevadas de arsénico, por lo que se clausuró definitivamente ese pozo.

Este acontecimiento da lugar a pensar que el agua que toman los habitantes de los municipios de Madero, Tlahualilo, San Pedro y Mapimí ha de contener el elemento tóxico (arsénico), en tanto que Salubridad y la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH) -Subsecretaría de Aprovechamientos Hidráulicos con el ingeniero Andrés Sánchez Sol a la cabeza-, elaboraron un plano con todos los pozos pilotos en la región, que según la simbología señalan la concentración de arsénico en el agua."

Continuará.

@kardenche

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