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EDITORIAL

Verdades y rumores

EL AGENTE 007
sábado 16 de febrero 2019, actualizada 6:58 am

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Corre la especie en radiopasillo municipal de que hay tres personas haciendo travesuras en el siempre intenso tema de las obras de Torreón. Los subagentes disfrazados de escritorios dicen que se trata del “vicealcalde”, Antonio Loera, el tesorero Hernán Sirgo y uno de los hijos del alcalde, Eduardo. Cuentan que Loera es el que realiza las contrataciones de los servicios de personas allegadas, don Hernán es el que paga y Lalo el que presuntamente ordena los cobros. No obstante, se dice que quien termina colgándose las medallitas tras todo el enjuague es Tomás Galván, director de Obras Públicas, quien además de reportar obra que dice que ya está hecha aunque no lo esté todavía, es el que entrega fichas técnicas de obras que hacen otras personas.

Cuenta la leyenda que don Tomás recaudó cantidades de dinero considerablemente buenas para la campaña y por eso él tiene el privilegio de saludar con sombrero ajeno, aunque cercano. Y ya entrados en gastos, se comenta que más que por castigo, fue por protección el cambio de área de Fernando Jaime, extitular de Desarrollo Económico, quien pasó a Servicios Administrativos del Simas. Dicen que en las campañas don Fernando juntó apoyos económicos para el alcalde y que algunos benefactores llegaron a ser los casinos, a cambio de que les dejaran operar nuevamente en la actual administración, y Jaime terminó por convencerlos. Pero él ya está más a gusto lejos de la grilla en los asuntos administrativos del Simas, y tal vez riendo por la fragmentación que sufrió su antigua oficina ocasionada por la salida de Andrea Salmón Torres, quien también acusó de corrupción a medio mundo.

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El abrupto cambio en la asignación de los recursos para Seguridad Pública de los municipios evidenció los serios problemas de comunicación que vive la autodenominada Cuarta Transformación en sus primeros meses. Y es que por varios días el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública estuvo informando a los gobiernos estatales y municipales de que en esta ocasión no serían los mismos municipios del año pasado los que recibirían el apoyo que se usa para equipar a los gendarmes locales. De acuerdo con la comunicación que se dio, de unos 300 ayuntamientos beneficiados se pasaría a apenas 100, pero, eso sí, estos como más recursos a su disposición. Uno de los municipios ganones iba a ser Torreón, con un aumento del 50 % en el dinero para el cuerpo policial. En contraste, ayuntamientos como Matamoros y Gómez Palacio, entre otros, se quedaron como los chinitos: nomás “milando”, sin recursos para fortalecer sus corporaciones. La exclusión provocó el airado reclamo de la alcaldesa gomezpalatina Leticia Herrera, quien se lanzó a la yugular del gobierno federal por dejarla sin ayuda en el renglón de seguridad, lo cual también vino a confirmar su decisión de no contender nuevamente por la alcaldía, ya que el panorama con el gobierno morenista en materia presupuestaria no pinta nada bien. Incluso el gober José Aispuro tuvo que salir a decir que intervendría en el asunto para solicitar al gobierno del preciso López Obrador que reconsiderara esta decisión tan lamentable. Pero en un giro sorpresivo a esta historia, en el Diario Oficial de la Federación de ayer se publicó una lista de asignaciones de recursos que nada tiene que ver con lo ventilado por el Secretariado Ejecutivo y si bien se restituyó el dinero a los municipios originalmente castigados, como Gómez Palacio, los que habían resultado ganones, como Torreón, vieron caer sus ingresos incluso a niveles más bajos a los de 2018. Toda esta confusión resulta gratuita y refleja que los problemas de coordinación y comunicación dentro del gobierno federal morenista están más allá de la estrategia de don AMLO de salir todos los días a marcar la agenda con su rueda de prensa mañanera. Además, está resultando bastante obvio que la curva de aprendizaje para muchos funcionarios ni siquiera ha comenzado, por lo que de no tomar medidas claras y precisas, este tipo de desaguisados continuarán presentándose en la Cuarta Transformación de la serenísima República Azteca.

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En asuntos electorales, por si no había suficientes aspirantes a abanderar al partido Morena como candidatos a la presidencia municipal de Gómez Palacio, trascendió que en estos últimos días se suma otro personaje a la discordia, lo cual incrementa el nivel de enfrentamiento interno y que no dejaría ningún buen precedente ante el electorado. Se trata de Francisco León Ezquerra, excandidato a la alcaldía por la coalición PAN-PRD en las elecciones de 2016, y quien ahora se está respaldando en la amistad de su familia con el preciso Andrés Manuel López Obrador. Supuestamente, el Peje ya dio el visto bueno para que Pancho León sea el candidato, hecho que resultó inesperado para la clase política y principalmente para los aspirantes de Morena, sobre todo si se toma en cuenta el pobre resultado de dicho proceso electoral. De confirmarse esta sorpresiva especie, quedarían en el limbo personajes como Rafael Palacios, de quien también se había dicho que tenía todo el apoyo de Ricardo Monreal, y, sobre todo, los expriistas que intentan ser tomados en cuenta en Morena para la candidatura a la presidencia municipal, como Juan Ávalos Méndez y Marina Vitela Rodríguez (quien ya ocupa la diputación federal del Distrito 02 solamente gracias al efecto AMLO), entre otros. Habrá que ver si se confirma la telúrica noticia.

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Y en más temas electorales, que tan ocupadas tienen a las autoridades de la Laguna de Durango, desde ahora se prevé un panorama mas que complicado para el PRI en la región. Por una parte, en Gómez Palacio hay quienes aseguran que la familia Herrera apostará por dos opciones diferentes al tricolor, pero por supuesto al servicio de este grupo con miras la alcaldía cuyo gobierno se renueva este año. Por el PAN irá el Subsecretario de Gobierno y pilar siempre importante de esta familia, Manuel Ramos Carrillo, mientras que por Morena siguen en la pelea Rafael Palacios y Marina Vitela quien también suspira fuertemente por la candidatura aunque ya no es bien vista por los Herrera porque, dicen, tienen muy buena memoria y algunas cuentas que saldar con la también diputada federal morenista. Quien no la tiene nada fácil es la priista Anavel Fernández, que al presentarse acompañada de Rocío Rebollo a su registro se echó de enemiga en automático a doña Leticia Herrera. Y es que dicen que -dependiendo de cómo anden los ánimos- la alcaldesa no solo no podría trabajar a favor de la priista sino que lo haría en contra. En Lerdo las cosas están todavía mas complicadas, pues el hecho de que María Luisa González Achem no haya ido a registrarse como precandidata de unidad -muy a la antigua usanza del PRI- y que en lugar de ello se hayan registrado otros 5 aspirinos, algunos incluso de los que comparten con ella el Cabildo, no solo es una bofetada para la presidenta municipal sino que habla de una falta de capacidad de doña María Luisa para negociar con actores políticos de su propio partido y lograr sumarlos a su proyecto, pues además de haber existido una directriz contundente de la Capital de los Alacranes para favorecer a González Achem, los priistas de la Ciudad Jardín habrían cerrado filas entorno a la primera priista de Lerdo. Total, al final dicen que será una persona del CEN del PRI, ni siquiera del Comité Ejecutivo Estatal, quien habrá de decidir cuál precandidato o precandidata -siendo muuuuy opimistas- será el abanderado del tricolor para contender por la alcaldía de la emproblemada ciudad. ¿Será que todos saben de dónde sacar los mil millones de pesos que necesita Lerdo para arreglar los problemas que arrastra el municipio desde hace años? ¿Será que los motiva el espíritu de servir al pueblo?

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